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domingo, 12 de julio de 2015

Volnay Saint François 2010

Pascal Roblet asume el control del Dominio de Roblet-Monnot en 1990. Las raíces de la familia de este viticultor están ligadas a la tierra de Volnay, en la Borgoña francesa, por cuatro generaciones del lado paterno y desde comienzos del siglo XVII en el lado materno. Actualmente la bodega está emplazada a sólo 10 kilómetros de esta localidad, concretamente en la aldea de Bligny-Les-Beaune donde se practica una viticultura biodinámica, con un tratamiento meticuloso en la selección de uvas sanas y de la máxima calidad con un despalillado total de las mismas antes de la fermentación.

Este Dominio engloba 6 hectáreas de terreno cultivado en Volnay, localidad reconocida internacionalmente por ofrecer los pinot noir más delicados y florales, los más sutiles y embriagadores de toda Borgoña.

Así, el vino que hoy os traigo es un monovarietal de pinot noir que ha recibido una crianza de 24 meses en barricas de roble antes de proceder a su embotellado. Por el exquisito control de los frutos y el excelente grado de acidez de este vino, es fácil esperar de él una notable longevidad mediante una guarda responsable.

A la vista presenta un color rubí con ribete salmón, de capa baja y con lágrima gruesa, transparente y de media densidad.

En nariz se muestra fino y elegante, delicado y sutil. Aporta notas de flores blancas, fresas, ciruelas rojas, regaliz dulce y algodón de azúcar.

En boca posee una entrada amplia y redonda, con buena acidez y unos taninos maduros. Entrega notas de caramelo de fresa, mermelada de frutos rojos, ahumados y una ligera mineralidad. La retronasal nos trae recuerdos de violetas, cerezas y madera fresca. Final de medio recorrido y buena persistencia.

Por unos 45€ podemos disfrutar de un Borgoña elegante, de calidad y bien trabajado, un anticipo de lo que pueden ofrecer los vinos más altos de gama de esta bodega. Marida bien con carnes blancas, pastas frescas y confit de pato. Mi calificación para este Volnay Saint François en su añada de 2010 es de un 93 sobre 100.

jueves, 12 de febrero de 2015

Heras Cordón Reserva 2010

Heras Cordón es la única bodega española que suministra vino para los eventos organizados por el Papa en el mundo. El vino que se utiliza para dichos eventos es el mismo que la bodega embotella para el resto de sus clientes. Estamos hablando de una bodega situada en la Rioja Alavesa, dedicada a elaborar vinos auténticos, recios, con el sabor y las maneras de los de toda la vida.

En el caso del vino que hoy os traigo se trata de un reserva de 2010, probablemente con una larga vida en botella por delante, siendo aconsejable una guarda de al menos 3 ó 4 años más antes de ser consumido ya que a día de hoy se muestra en exceso potente a pesar de sus escasos 13 grados alcohólicos.

Hablamos de un coupage de tempranillo (90%) procedente de cepas con 55 años de edad, graciano (5%) y mazuelo (5%), estos dos últimos procedentes de cepas con solo 18 años de vida. El vino ha recibido una crianza de 18 meses en barricas nuevas de roble francés y americano antes de pasar otros 18 meses en botella previo a su salida al mercado.

A la vista presenta un color picota oscuro con ribete granate, bien cubierto y lágrima fina, brillante y de media densidad.

En nariz se muestra intenso y fresco entregando notas de moras, hierbas de monte, regaliz rojo y chocolate.

En boca posee una entrada potente, se trata de un vino recio y con cuerpo. Muy frutoso, con una excelente acidez que augura un gran potencial de guarda y taninos maduros. Notas de cerezas, cuero y un fondo de fruta escarchada. La retronasal es rica en fruta madura y buen roble. Final amplio y persistencia media.

Por unos 12€ se puede disfrutar de un Rioja de los de verdad, con carácter, de los de toda la vida. Eso sí, ganará en los próximos 4 años. Marida bien con carnes rojas a la parrilla, asados y quesos bien curados. Mi calificación para este Heras Cordón Reserva en su añada de 2010 es de un 89 sobre 100.

lunes, 9 de febrero de 2015

Dos de Mayo Crianza Edición Limitada 2010

No solo de garnacha vive el madrileño y es que en nuestra Comunidad Autónoma esta variedad de uva es la auténtica protagonista. En este caso Bodegas Jeromín, afincada en la localidad de Villarejo de Salvanés, demuestra que también podemos mostrar excelentes tempranillos en nuestros vinos.

Este Dos de Mayo Crianza nace con la intención de conmemorar los hechos que acontecieron en Madrid en 1808 y que pasarían a escribir nuestra propia Historia de forma notable. Para tan magna efeméride se han seleccionado las mejores uvas de sus viñedos de tempranillo para sacar a la venta esta edición limitada con vocación de reserva que ha acortado mínimamente su reposo en madera para adoptar el papel de todo un crianza.

Se trata de un monovarietal de tempranillo que ha recibido una crianza de 14 meses en barricas bordelesas de roble francés y americano antes de pasar a la botella.

A la vista presenta un color granate con ribete cereza, bien cubierto y con lágrima fina, densa y tintada.

En nariz se muestra intenso y fresco entregando notas de tinta, chocolate, hierbas de campo y regaliz.

En boca posee una entrada cálida e intensa, mostrando una ligera astringencia a pesar de tener unos taninos maduros. Entrega notas de cerezas, ciruelas rojas y arándanos acompañadas de un ligero matiz balsámico y dejando un posgusto algo amargo. La retronasal nos habla de golosina de fresa, regaliz y buena madera entregando un final de largo recorrido y persistencia media.

Por unos 6€ se puede disfrutar de un buen tempranillo madrileño, buen compañero de mesa en cualquier situación, especialmente junto a carnes rojas, quesos curados o semicurados y algún buen guiso de la zona. Mi calificación para este Dos de Mayo Crianza Edición Limitada en su añada de 2010 es de un 88 sobre 100.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

El Coto Crianza 2010

Para terminar el año os traigo una interpretación de la uva por excelencia de nuestro país, la tempranillo, en una bodega de Rioja que aúna calidad y buen precio en sus productos. El Coto Crianza es de esos vinos que nunca falta en el stand de cualquier centro comercial, todos habréis tenido la oportunidad de verlo en más de una ocasión y ese hecho es algo que no nos debe pasar por alto a los que juntamos letras en blogs enológicos ya que, en tiempos de crisis como los que estamos viviendo, es una alegría poder disfrutar de buenos vinos, asequibles a nuestros bolsillos y cercanos a nuestros hogares.

El de hoy es un monovarietal de tempranillo que ha recibido una crianza de 12 meses en barricas de roble americano y que ha reposado al menos 6 meses en botella antes de salir a la venta. Un vino fino y elegante, muy de su tierra, una apuesta segura ante cualquier situación gastronómica y una buena propuesta como fondo de vinoteca.

A la vista presenta un color granate con ribete rosado, media cobertura y lágrima transparente y de media densidad.

En nariz se muestra fresco y con un marcado matiz herbáceo. Notas de monte, regaliz, melocotón en almíbar, cuero y miel forman un curioso y poco común perfil aromático que sorprende y agrada por igual.

En boca posee una entrada fresca y suave, muy equilibrada y con unos taninos maduros. Redondo, sutil y fácil de beber, entrega notas de cerezas, ciruelas y un marcado matiz especiado. La retronasal nos trae recuerdos de mermelada de ciruelas y madera fresca. Final de medio recorrido y persistencia correcta.

Por unos 5€ podéis disfrutar de un muy buen Rioja, equilibrado, fresco y con buenas maneras en toda su extensión. Marida bien con carnes blancas y rojas a la plancha, ensaladas templadas, aperitivos y pescados a la plancha. Un vino muy apropiado también para algo tan nuestro como el tapeo. Mi calificación para este El Coto Crianza en su añada de 2010 es de un 89 sobre 100.

lunes, 29 de diciembre de 2014

Clunia Tempranillo 2010

De vez en cuando la recomendación del dueño de alguna vinoteca te trae muy buenas experiencias. Así me sucedió en Maltea2, un nuevo lugar para los amantes del vino en Alcorcón, donde recibí un trato excelente en un espacio con una selección de vinos notable. No conocía este Clunia pero me dieron buenas referencias de él y, al no tener un precio muy alto, le di una oportunidad (además me encantó la botella y uno ya tiene la suficiente experiencia como para saber cómo trabajan la tempranillo en Castilla y León).

El vino procede de una parcela situada a 900 metros de altura en la parcela "El Gerbal", una zona que en su día fue asentamiento romano, de ahí el nombre del vino, y se caracteriza por un suelo franco arcillo arenoso con cantos rodados que facilitan el drenaje en este suelo tan pobre, de bajísima producción, que garantiza la concentración y calidad de la uva.

Se trata de un monovarietal de uva tempranillo que ha recibido una crianza de 12 meses en barricas de roble francés. Un vino serio, con carácter, que sorprende desde el primer momento, tanto en nariz como en boca.

A la vista presenta un color picota muy oscuro con ribete granate, bien cubierto y con lágrima densa y tintada.

En nariz se muestra intenso y cremoso. Notas de chocolate, vainilla, fresas y frutas del bosque se envuelven en un ligero matiz de buena madera.

En boca posee una entrada redonda, cremosa, muy rico, con taninos maduros. Notas de cerezas, fresas, guindas, hierbas de monte y torrefactos que ganan complejidad en una retronasal que nos habla de chocolate, fruta madura y roble cremoso. Final de medio recorrido y buena persistencia.

Por unos 12€ podéis disfrutar de un vino recio y sedoso a la vez, con buen potencial alcohólico como es propio en los vinos de la zona (14,5 grados), pero mostrando una cremosidad propiciada por el sabio reposo en una madera de excelente calidad. Marida bien con guisos de legumbres, carnes rojas, caza y quesos curados o semicurados. Mi calificación para este Clunia Tempranillo en su añada de 2010 es de un 93 sobre 100.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Numanthia 2010

La mítica resistencia de la antigua ciudad de Numancia inspiró a Marcos Eguren en su primer viaje vitivinícola a la región de Toro. Y es que ese tipo de resistencia ante cualquier invasor, incluída la filoxera, por parte de estas cepas con más de 50 años de edad, hacen de este cultivo un auténtico superviviente.

El viñedo tocó el cielo con los 100 puntos que le otorgó Robert Parker en 2004 al vino de más alta gama de la bodega, el Termanthia. Poco después la bodega pasa a ser propiedad del elitista Grupo Louis Vuitton y Möet Hennessy y desde entonces las riendas, desde el punto de vista enológico, las ha llevado el portugués Manuel Louzada. El vino sigue siendo un referente del buen hacer en su denominación de origen alcanzando similares cotas de calidad a las de otros vinos de parecido rango de precio en esta región como puedan ser San Román, Matsu El Viejo o Victorino, aunque sin llegar a la majestuosidad de antaño.

Se trata de un monovarietal de tinta de Toro (tempranillo) que ha recibido una crianza de 18 meses en barricas de roble francés. Un vino serio, con carácter y la contundencia alcohólica (15 grados) típica en los vinos de Toro.

A la vista presenta un color picota con ribete granate, bien cubierto y con lágrima densa y tintada.

En nariz se muestra muy envolvente e intenso. Fresas, chocolate, notas lácteas y torrefactos, junto a un ligero matiz especiado, crean una complejidad impactante.

En boca posee una entrada potente, majestuosa, con raza. Se muestra algo licoroso con unos taninos maduros. Notas de cerezas, arándanos y cacao envuelven el paladar dejando una sensación final algo amarga pero bien equlibrada. La retronasal nos habla de fruta madura y chocolate puro que dan paso a un final largo y alta persistencia.

Por unos 35€ podéis disfrutar de un vino potente y bien hecho, original y con un carácter tan especial que lo hace único. Marida bien con guisos potentes de legumbres o cordero, carnes rojas a la plancha y embutidos ibéricos. Mi calificación para este Numanthia en su añada de 2010 es de un 95 sobre 100.

sábado, 11 de octubre de 2014

El Puntido 2010

Vuelvo a traer por estas páginas un vino elaborado por el maestro Marcos Eguren, en esta ocasión procedente del viñedo que tiene en Páganos- Laguardia, en plena Rioja Alavesa. En este caso, todo el proceso de elaboración es muy similar al de otros vinos ya analizados aquí, como Victorino o San Vicente, vendimia tradicional, totalmente manual y mínimamente intervencionista.

Es el terroir el que marca las directrices en el vino, el que transmite las peculiaridades entre cada uno de los vinos de la bodega. El Puntido se trabaja en la bodega de Viñedos de Páganos, nada menos que una bodega subterránea de origen medieval, donde el vino encuentra un lugar ideal para su reposo en barrica. El suelo donde se planta este viñedo, con cepas de una edad de 40 años, es de tipo franco- arcilloso por su textura y arcillo- calcáreo por su composición, otorgando al vino un marcado matiz mineral.

Estamos hablando de un monovarietal de tempranillo que ha recibido una crianza de 16 meses en barricas nuevas de roble francés, procedente de la hasta ahora mejor cosecha de la bodega.

A la vista presenta un color picota con ribete granate, muy cubierto y con lágrima densa, fina y tintada.

En nariz se muestra intenso y envolvente. Entrega notas de chocolate, vainilla, fresas, frambuesas, hierbas de monte, roble cremoso y un ligero matiz especiado.

En boca posee una entrada sedosa y envolvente, algo licorosa y con taninos maduros. Se muestra marcadamente mineral y nos trae recuerdos de cerezas, tostados, cacao y madera fresca. La retronasal se envuelve en guindas, roble y especias que dan paso a un final largo y una buena persistencia.

Por unos 32€ podéis disfrutar de otro de los grandes vinos españoles, otra obra maestra en manos de uno de los mejores enólogos de nuestro país. Marida bien con guisos de cordero, legumbres, caza y carnes rojas. Mi calificación para este El Puntido en su añada de 2010 es de un 95 sobre 100.

martes, 9 de septiembre de 2014

Palacio Quemado Reserva 2010

Además de los vinos de la tierra de Extremadura, en esta bendita región se encuentran excelentes muestras de vinificación amparadas en la DO Ribera del Guadiana. Perteneciente al gran emporio empresarial de Bodega Alvear, se crea la Bodega Palacio Quemado en 1999, con la intención de hacer vinos de calidad en una zona muy especial, con un clima cálido, suelos arcillosos a 520 metros de altitud en una finca de 100 hectáreas de viñedo a sólo 18 kilómetros de Mérida.

El vino que os traigo hoy es un monovarietal de tempranillo procedente de cepas viejas que ha recibido una crianza de 16 meses en barricas de roble francés (70%) y americano (30%) para posteriormente descansar otros 20 meses en botellero antes de salir a la venta.

A pesar de su crianza, es un vino que no se ajusta al canon de "reserva", ya que tanto en color, como en aromas y sabores da la sensación de ser un vino fresco, con marcada juventud y un equilibrio interesante que le otorga la madera.

A la vista presenta un color picota con ribete violáceo, media cobertura y lágrima densa.

En nariz se muestra fresco, vivo, casi atrevido. Entrega notas de frutos rojos, regaliz, flores, chocolate, vainilla y un marcado matiz mineral que recuerda al alquitrán.

En boca posee una entrada golosa, dulce y amplia. Presenta unos taninos maduros entregando notas de cerezas, arándanos, regaliz rojo y piruleta. El punto justo de acidez unido a una marcada dulzura lo convierten en un vino que invita a beber más. La retronasal se ve bañada de fruta madura, mermelada de moras y ciruelas y un toque de buena madera. Final de medio recorrido y buena persistencia.

Por tan solo 8€ se puede disfrutar de un vino diferente, divertido y muy agradable, que muestra lo que puede entregar la tempranillo en tierra de conquistadores. Marida bien con ensaladas frescas, aperitivos, foie, quesos semicurados y carne de cerdo ibérico a la plancha en cualquiera de sus expresiones. Mi calificación para este Palacio Quemado Reserva en su añada de 2010 es de un 89 sobre 100.

lunes, 8 de septiembre de 2014

San Román 2010

Mariano García es toda una institución en el universo vinícola español. Director técnico de Vega Sicilia durante 30 años, pasó a fundar su propia bodega (Mauro) en 1998 mostrando una calidad extraordinaria en los dos vinos que creó (Mauro y Terreus), que por cuestiones geográficas no pudieron formar parte de la DO de Ribera del Duero pasando a ser etiquetados como Vinos de la Tierra de Castilla y León.

Más adelante decide hacerse con unos viñedos cerca de las Bodegas Mauro, pero ya dentro de la DO de Toro. El nivel presentado por su vino de Toro San Román ha sido, desde su primera añada, excepcional. Se trata de un monovarietal de la tempranillo de la zona (tinta de Toro), procedente de cepas de unos 45 años de edad de diversas parcelas situadas a 750 metros de altitud. Ha recibido una crianza de 24 meses en barricas nuevas y seminuevas de roble francés (70%) y americano (30%).

A la vista presenta un color picota muy oscuro con ribete cereza intenso, bien cubierto y con lágrima muy densa y fina.

En nariz se muestra muy intenso y expresivo. Notas de chocolate, vainilla, guindas, arándanos e incluso hierbas de monte añaden al conjunto un matiz balsámico.

En boca es potente y algo licoroso, exige decantación previa de un par de horas, pero al abrirse muestra complejidad y unos taninos dulces y ligeramente secos. Presenta una buena acidez que denota gran potencial de guarda, mejorará aún más en los próximos 5 años. Entrega notas de chocolate blanco, fruta madura y roble cremoso, con mucho cuerpo, casi se mastica. Matices de cerezas y madera húmeda cobran protagonismo en una retronasal que da paso a un final de amplio recorrido y larga persistencia.

Un vino potente y complejo, fiel reflejo de su denominación de origen, que por unos 25€ nos enseña una manera diferente de disfrutar un gran vino. No gustará a todo el mundo, especialmente a los que gusten de vinos más finos y menos alcohólicos, pero resulta una excelente opción para el resto, un vino brillante, complejo y realmente delicioso. Marida bien con guisos potentes de legumbres, cordero y ternera, embutidos ibéricos y quesos bien curados. Mi calificación para este San Román en su añada de 2010 es de un 95 sobre 100.

viernes, 5 de septiembre de 2014

La Garnatxa Fosca del Priorat 2010

Con el vino de hoy termino mi análisis de un proyecto que he disfrutado muchísimo. Me ha faltado la Garnacha de Hielo pero, por su precio y la dificultad para hacerme con una botella, he tenido que dejarlo para mejor ocasión.

Hoy os traigo la garnacha del Priorat, cuya seña de identidad más marcada es el tipo de suelo del que procede. Se trata de un monovarietal de garnacha procedente de viñedos con 60 años de edad a 310 metros de altitud con orientación noreste en suelos de pizarra que aportan una mineralidad y un color al vino muy característicos. Ha recibido una crianza de 10 meses en barricas de roble francés antes de ser embotellado.

Es uno de esos vinos que, por su potencia y capacidad de expresión, gana enteros si se le dedica una hora de oxigenación (previa decantación) anterior al consumo.

A la vista presenta un color picota oscuro con ribete rubí, poco cubierto y con lágrima densa y brillante.

En nariz destaca de una manera muy especial. Es intenso y emocionante, aportando notas de guindas en licor, confitura de moras y la mineralidad de la pizarra en un día de lluvia.

En boca no es tan espectacular como en nariz pero, aún con ello, posee una entrada potente y amplia, con gran volúmen, muy frutal y unos taninos aterciopelados. Entrega notas de guindas, cerezas, ciruelas rojas y regaliz dulce. Matices de madera húmeda y fruta bien madura se adueñan de la retronasal para dar paso a un final amplio y con buena persistencia. La mineralidad del suelo del que procede le otorga unos matices poco comunes en un vino. Original y muy expresivo.

Por unos 16€ podéis disfrutar de una garnacha muy mineral, un vino con la potencia y carácter de los buenos Priorat y toda la frutalidad y frescura de la variedad utilizada. Marida bien con carnes rojas y blancas, bacalao, quesos y embutidos ibéricos. Mi calificación para este La Garnatxa Fosca del Priorat en su añada de 2010 es de un 92 sobre 100.

viernes, 22 de agosto de 2014

Clavelier & Fils Bourgogne Pinot Noir 2010

La bodega Clavelier & Fils está situada en la localidad de Nuits-Saint-Georges, en plena Borgoña francesa. Su trabajo en el mundo vitivinícola procede de 1935, año en que Antoine Clavelier, aconsejado por su tío Jean Pinot, decide crear su propio vino después de haber adquirido una amplia experiencia como jefe de bodega para distintos productores.

El vino que os traigo hoy es un genérico de su denominación de origen, monovarietal de pinot noir con crianza en barrica de roble francés que, sin llegar a la calidad de los grandes Borgoñas, nos sirve de iniciación en unos vinos complejos, sutiles, elegantes y muy especiales.

Un vino para tomar con calma, apreciando con el paso del tiempo en copa la profundidad de sus aromas y la sutileza de su paso por boca.

A la vista presenta un color rojo guinda con ribete rosado, muy poco cubierto y con lágrima densa y brillante.

En nariz muestra aromas muy sutiles que poco a poco se expanden en la copa entregando notas de cerezas, guindas, hierbas de monte, trufas y especias.

En boca posee una entrada potente con una acidez muy marcada y taninos aterciopelados. Notas de guindas, cuero mojado y buena madera dan paso a una retronasal donde imperan recuerdos de fruta madura y madera fresca. Final con buen recorrido y persistencia media.

Recomiendo que, sin llegar a decantar, se le ofrezca a este vino la oportunidad de expresarse en copa en toda su magnitud ya que a medida que pasan los minutos se va mostrando mucho más espectacular en nariz y más equilibrado en boca. Por 14€ en la casa de nuestros buenos amigos Clotilde y Antonio, en Oh Delice!, podéis haceros con alguna botella de este Borgoña para iniciados y amantes de la variedad y calidad de los vinos sin tener en cuenta procedencia o tipo de uva. Marida perfectamente con carnes blancas, aves de corral, aperitivos, ensaladas y quesos frescos. Mi calificación para este Clavelier & Fils Bourgogne Pinot Noir en su añada de 2010 es de un 88 sobre 100.

martes, 12 de agosto de 2014

Lambuena Crianza 2010

Me gusta acudir a vinotecas porque siempre suelo descubrir vinos nuevos. Cuando tienes cierto bagaje en este mundillo, sueles tener claro qué vinos te apetece probar, pero siempre hay casos en los que un buen producto se escapa por debajo del radar. El vino que hoy os traigo no ha recibido grandes calificaciones en algunas de las guías de vinos más prestigiosas de nuestro país pero, siguiendo el consejo de un trabajador de una de estas vinotecas, una botella de este crianza acabó en mi casa y al probarlo la sorpresa ha sido muy agradable.

Se trata de un monovarietal de uva tempranillo procedente de la Ribera del Duero, que ha recibido una crianza de 15 meses en barricas de roble americano (en un 60%) y francés (en un 40%). Las bodegas Lambuena se fundaron en 1989 en la localidad de Roa (Burgos) y son el producto del esfuerzo de tres hermanos por sacar adelante un proyecto familiar. Un proyecto que crece cada año en personal y en litros de buen vino producidos, señal esta que indica el buen rumbo de la bodega, especialmente teniendo en cuenta que siguen dedicándose a crear vinos de calidad.

A la vista presenta un color picota oscuro con ribete rubí, bien cubierto y con lágrima de media densidad.

En nariz entrega notas de cerezas y fruta de hueso mostrando una buena intensidad. A medida que se oxigena empiezan a aparecer matices de cacao, especias dulces y roble cremoso.

En boca posee una entrada amplia, frutosa y con unos taninos maduros. Aparecen notas de fruta madura y remolacha. Matices de buena madera, hierba mojada y, de nuevo, fruta madura, se adueñan de la retronasal para dar paso a un final de medio recorrido y buena persistencia.

Para mí ha sido, sin duda, un encuentro muy agradable con un vino equilibrado, con cierta complejidad y muy fácil de beber. Además sabiendo el precio que suelen tener los vinos con una crianza similar en esta denominación de origen, los 13€ de coste me han parecido bien ajustados. Marida bien con guisos de cordero, carnes rojas a la plancha, caza, quesos y embutidos ibéricos. Mi calificación para este Lambuena Crianza en su añada de 2010 es de un 91 sobre 100.

lunes, 11 de agosto de 2014

Finca Río Negro 2010

A unos 1.000 metros de altura se encuentran los viñedos que la familia Fuentes recuperó para la actividad vinícola a finales de los años 90 del siglo pasado. Desde entonces crean unos vinos con sabor de buen terruño, minerales y muy apegados a la tierra castellana de la que proceden.

El vino que os traigo hoy procede de cuatro variedades distintas de uva, tempranillo (60%), syrah (20%), cabernet sauvignon (10%) y merlot (10%), que han sido vendimiadas y posteriormente fermentadas en depósitos de acero inoxidable por separado, para pasar a una posterior crianza de 12 meses en barricas de roble francés Allier en un 60% y americano de tostado medio y grano fino en un 40%.

Toda la vendimia se realiza de manera manual en cajas de 20 kg. contando con la ventaja de la proximidad de los viñedos a la bodega con lo que se garantiza la calidad final de los frutos, los cuales proceden en su totalidad de estos viñedos propios.

A la vista presenta un color cereza con ribete violáceo, poco cubierto y con lágrima densa y brillante.

En nariz se muestra muy frutal, con notas de grosellas, frambuesas y cerezas. También de adivinan matices herbáceos, de monte y una marcada impresión a pimienta.

En boca posee una entrada amable, con poco cuerpo y unos taninos maduros. Trae recuerdos de fresas, cerezas y buena madera. De la retronasal se hacen dueños los matices a fruta madura y especias dulces. Final algo corto y persistencia media.

Está lejos de ser memorable pero puedo garantizar que, por unos 12€, podéis disfrutar un vino muy agradable de beber que suple la falta de complejidad con un gran equilibrio. Marida muy bien con aperitivos, ensaladas calientes, gulas, pescados a la plancha y carnes blancas. Mi calificación para este Finca Río Negro en su añada de 2010 es de un 88 sobre 100.

domingo, 10 de agosto de 2014

Termes 2010

En 2008 el Grupo Louis Vuitton y Möet Hennessy adquiere por más de 25 millones de euros las 40 hectáreas de viñedo pertenecientes a la Bodega Numanthia en la denominación de origen de Toro. Comandada hasta entonces por la familia Eguren, se hizo especialmente famosa por el 100 sobre 100 que le dedicó el crítico Robert Parker a su vino Termanthia 2004. El magnífico enólogo Marcos Eguren, lejos de abandonar los viñedos centenarios prefiloxéricos de Toro, se estableció en una nueva bodega, Teso La Monja, de la que ya hemos analizado alguno de sus vinos en estás páginas.

El enólogo encargado de tomar las riendas de Numanthia tras la salida de Marcos Eguren es el portugués Manuel Louzada, reconocido internacionalmente, el cual ha hecho desde entonces un gran trabajo en la bodega, sin llegar aún a los niveles de excelencia pretéritos.

Termes es el vino más joven y sencillo de los realizados en la bodega, si es que estas calificaciones se le pueden dar a un ejemplo de calidad y complejidad como este. Se trata de un monovarietal de la tempranillo de la zona (tinta de Toro) procedente de cepas de más de 30 años que ha recibido una crianza de 14 meses en barricas de roble francés.

A la vista presenta un color granate con ribete rubí, muy cubierto y con lágrima densa y tintada.

En nariz se muestra intenso y muy frutal. Entrega notas de fresas, frambuesas y arándanos, matices tostados y roble cremoso. Ligero matiz a barniz de fondo.

En boca posee una entrada potente, redonda y equilibrada. Taninos ligeramente secos. Se muestra muy frutal, complejo y elegante, señas de identidad de los vinos de esta bodega. Aparecen notas de chocolate, tostados y buena madera a la que se añaden notas de cerezas en la retronasal. Final largo y gran persistencia.

Por poco menos de 20€ podéis disfrutar de este grandísimo vino de Toro, que acompañará cada uno de vuestros platos con auténtica maestría, especialmente cordero lechal, carnes rojas a la parrilla o, como en mi caso, una excelente Lasaña de ternera de Ávila con la que nos obsequió en su casa mi amigo Carlos Lozano. Mi calificación para este Termes en su añada de 2010 es de un 94 sobre 100.

sábado, 26 de julio de 2014

Matsu "El Viejo" 2010

La historia de este vino es, en parte, la de su autor, el enólogo Raúl Acha, director técnico de Vintae y responsable de proyectos vinícolas de gran calado en 9 diferentes denominaciones de origen de nuestro país. Procede de una familia riojana aferrada al viñedo desde varias generaciones atrás y anda siempre a la búsqueda de un terroir único, ya que por encima de todo se siente viticultor y, como tal, concede al viñedo toda la importancia que merece.

El proyecto de Matsu (que significa "esperar" en japonés), nace en Toro por dos razones fundamentales: la tradición no intervencionista en el desarrollo del viñedo y la existencia de viñedos centenarios prefiloxéricos que componen un auténtico tesoro por explotar en esta tierra.

El vino que hoy os traigo es la expresión máxima de este proyecto, su producto más cuidado, procedente de cepas muy viejas con una producción muy escasa pero de gran calidad y una selección de la uva totalmente manual. El vino, monovarietal de la tempranillo de la zona (tinta de Toro), ha sido fermentado y macerado durante 3 semanas en tanques de hormigón de 10.000 kilos. La fermentación maloláctica así como la crianza han sido realizadas en barricas nuevas de roble francés y la duración de la segunda ha sido de 16 meses.

A la vista presenta un color picota con ribete granate, cobertura media-alta y lágrima densa y fina.

En nariz se muestra intenso, envolvente, memorable. Entrega notas de fresas, frambuesas, arándanos, chocolate, vainilla, violetas y menta con un fondo balsámico.

En boca posee una entrada amplia, potente y golosa. Muestra unos taninos maduros, acidez bien equilibrada, es carnoso y entrega notas de fresas y moras. La retronasal se envuelve de fruta madura, tostados y buena madera para dar paso a un final largo y una gran persistencia.

Un vino sobresaliente que no renuncia a sus orígenes, potente como son los vinos de Toro, con sus 15 grados de alcohol que apenas sobresalen entre tanta fruta de semejante calidad. 24€ para gastar hoy y disfrutar cuando se desee, con la paciencia y sabiduría de que se hace dueña este proyecto con una fuerte vocación biodinámica. Marida muy bien con solomillo de ternera al foie, guisos de cordero, legumbres y quesos curados. Mi calificación para este Matsu "El Viejo" en su añada de 2010 es de un 95 sobre 100.

martes, 22 de julio de 2014

Losada 2010

Hace unos meses me escapé unos días a León con mi mujer y unos amigos. Estando allí descubrí que aún quedan lugares en nuestro país donde existe verdadera cultura del vino. Somos el primer país productor de vino a nivel internacional y el único del Mediterráneo que consume más cerveza que vino. Lamentable. En cambio en el norte de España aún se disfruta el vino con pasión y en cualquier bar te ofrecen una completa carta de vinos en copa, no la simple opción del tipo: ¿Ribera o Rioja?.

Estando en uno de los locales del barrio Romántico de León me recomendaron probar el vino que hoy os traigo y quedé enamorado. Se trata de un monovarietal de mencía, uva estrella de los vinos del Bierzo, que ha recibido una crianza de 12 meses en barricas de roble francés. Procede de viñedos viejos sobre suelos arcillosos de productores locales, de parcelas cercanas a la bodega.

Sinceramente, a día de hoy pocos vinos he probado con esta relación calidad- precio. Es simplemente espectacular. El potencial de la mencía berciana se está convirtiendo cada año en una muestra de calidad para unos vinos que se pueden calibrar al nivel de los mejores internacionalmente, por equilibrio, cuerpo y elegancia.

A la vista presenta un color picota muy oscuro con ribete granate intenso, bien cubierto y con lágrima densa.

En nariz se muestra intenso, envolvente, emocionante. Entrega notas de fresas, arándanos, regaliz y café con ligeros matices ahumados.

En boca posee una entrada amplia, frutosa, mostrando unos taninos aterciopelados. Es muy carnoso, casi se mastica, entregando notas de cerezas, frambuesas, grosellas y matices de cuero y alquitrán. Presenta cierta licorosidad, buena acidez y un ligero amargor final. Nos trae recuerdos de fruta madura en la retronasal que dan paso a un final amplio y una buena persistencia.

Por poco más de 9€ nos encontramos ante uno de los mejores vinos que he tenido la suerte de probar en su categoría. Habrá que darle la oportunidad a su siguiente vino, Altos de Losada, que de buen seguro elevará sus cualidades hasta cotas de excelencia propias de estos vinos de finca. Marida bien con guisos de cordero, legumbres, carnes rojas a la plancha, foie, quesos curados y cecina de la tierra. Mi calificación para este Losada en su añada de 2010 es de un 93 sobre 100.

lunes, 21 de julio de 2014

Marqués de Cáceres Crianza 2010

La historia de Marqués de Cáceres es algo atípica en La Rioja Alta. Esta bodega fue fundada en 1970 por Enrique Forner cuya amplia experiencia en los vinos franceses de Burdeos, donde poseía dos chateaux, sirvió para sacar a esta región de un anquilosamiento fruto de décadas sin evolución en el trabajo de sus vinos.

El uso de la madera de roble francés y un interés porque la fruta sobresaliera por encima de ella mostró vinos frescos, vivos, con un carácter afrutado que no abandonaba la finura de los buenos tempranillo. Hoy en día Cristina Forner, quinta generación de la familia, mantiene y amplía el proyecto con las bases que implantó su fundador.

El vino que os traigo hoy es un coupage de tempranillo en un 85% unido a garnacha y graciano en el restante 15%. Ha recibido una crianza de 12 meses en barricas de roble francés y otros 12 afinando en botella antes de salir a la venta. Es un crianza fresco, afrutado, muy fácil de beber y muestra las bondades de una tierra bendecida por unos viñedos únicos.

A la vista muestra un color cereza con ribete violáceo, media cobertura y lágrima de media densidad muy brillante.

En nariz entrega notas de fruta en compota, membrillo, guindas, frambuesas y un ligero matiz de cuero mojado. Se va mostrando más intenso y frutal a medida que se oxigena en la copa.

En boca posee una entrada golosa, muy redonda y con unos taninos maduros. Aparecen notas de cerezas, arándanos, roble y tabaco. Se intuyen matices de cuero mojado y buena madera en la retronasal que dan paso a un final con buen recorrido y persistencia media.

A pesar de que es un vino fácil de encontrar en cualquier supermercado por menos de 7€, no hay que perder la perspectiva: estamos hablando de un excelente vino, un ejemplo más de la riqueza de nuestros viñedos incluso en la comodidad de nuestros bolsillos. Eso sí, aunque el de la añada de 2010 es muy bueno, el de la de 2009 es aún mejor por lo que si aún encontráis alguna botella de este último no dudéis en haceros con él. Marida bien con verduras, legumbres, pescados con tomate, carnes blancas y quesos semicurados. Mi calificación para este Marqués de Cáceres Crianza en su añada de 2010 es de un 89 sobre 100.

miércoles, 9 de julio de 2014

San Vicente 2010

Una variedad, un viñedo, una bodega, un vino. O lo que es lo mismo, tempranillo peludo, La Canoca, Señorío de San Vicente y San Vicente 2010. Esta es la manera de entregarnos el maestro Marcos Eguren uno de sus vinos más emblemáticos. En la segunda mitad de los años 80 del pasado siglo se seleccionó una finca de poco más de 18 hectáreas en una de las zonas más altas del municipio de San Vicente de la Sonsierra, de donde es vecina la familia Eguren, con un elevado gradiente térmico entre el día y la noche en la época de maduración de la uva y sustentado en un suelo arcillo-calcáreo, datos que conforman las directrices para la consecución de un vino espectacular.

En palabras del propio Marcos Eguren, el oficio del enólogo debe ser el de cuidar lo que la naturaleza nos da sin modificarla ni alterarla. Un gran suelo, unas buenas cepas, y un clima favorable unido a los cuidados meticulosos de un buen bodeguero sólo pueden dar lugar a un gran vino. Un vino que será grande en toda su evolución y que estará dispuesto a entregarnos diversos matices de su propia estructura a lo largo de décadas. Además, en el caso de la añada de 2010, el propio Marcos me comentó que había sido La Añada en sus bodegas, un año dificilmente repetible en el que la calidad y sanidad de la uva hicieron del trabajo en bodega mero trámite.

El vino que os traigo hoy es un monovarietal de la casi extinta variedad tempranillo peludo, que da un rendimiento muy bajo pero de gran calidad y concentración. Una joya de Rioja que lanza al resto del planeta el testigo de ser capaz de ofrecer la máxima calidad a un precio muy ajustado. A pesar de tratarse de una bodega dedicada a un único vino, con vendimia manual, y todos los cuidados posibles en el trabajo de la materia prima, el precio de la botella no supera los 30€, hecho prácticamente imposible de conseguir en otras zonas vinícolas por menos de multiplicar esa cifra de 10 en adelante. Los Eguren hacen en España vinos que pueden competir con los mejores a nivel internacional sin necesidad de sangrar nuestros bolsillos, sólo por eso ya merecen nuestra más sincera gratitud.

Este San Vicente 2010 ha recibido una crianza de 19 meses en barricas nuevas de roble francés en un 90% y americano en un 10%, con trasiegos cada 4 meses.

A la vista presenta un color picota muy oscuro con ribete granate, muy cubierto y con lágrima muy brillante y de media densidad.

En nariz muestra una enorme intensidad y complejidad. Notas de fresones, chocolate, vainilla y canela se unen a ligeros matices torrefactos.

En boca, tras una necesaria decantación de más de dos horas, posee una entrada redonda y amplia, con unos taninos maduros, casi sedosos. Notas de fruta madura, torrefactos, chocolate y roble cremoso crean un conjunto equilibrado, elegante y memorable. Vainilla y buena madera en la retronasal dan paso a un final largo y muy persistente.

Un vino que hay que probar al menos una vez en la vida, un ejemplo de sabiduría, elegancia y buen hacer en lo que a vitivinicultura se refiere. Marida de manera excelente con guisos potentes de legumbres, cordero, carnes rojas a la plancha, pescados en salsa y quesos bien curados. Mi calificación para este San Vicente en su añada de 2010 es de un 96 sobre 100.

viernes, 4 de julio de 2014

Borsao Bole 2010

Borsao se ha convertido, desde hace ya algún tiempo, en un recurso imbatible en la relación calidad- precio de cualquier vinoteca. Vinos como Borsao Selección, Tres Picos o Berola demuestran cada año una calidad impecable y se erigen como un referente de las excelentes garnachas aragonesas.

El vino que os traigo hoy es uno de sus jóvenes, el Bole, coupage de garnacha (70%) y syrah (30%), procedentes de viñedos entre los 15 y 30 años en el caso de la primera y de 10 en el de la segunda. Ambos asentados en suelos arcillo-calizos, pedregosos y limosos. El vino ha recibido una mínima crianza en barrica de 3 meses en roble francés de primer y segundo uso. Un excelente acompañante de una mesa de verano que, por poco más de 6€, nos regala la tipicidad y frescura de la buena garnacha de Campo de Borja.

A la vista presenta un color picota con ribete granate, media cobertura y lágrima densa, gruesa y brillante.

En nariz se muestra envolvente e intenso, hay que dejarlo oxigenarse unos minutos en la copa y entrega notas de fruta confitada, madera mojada, especias dulces y pan tostado.

En boca posee una entrada fresca y frutosa, con acidez bien equilibrada y unos taninos maduros. Notas de fruta madura, establo y especias. La retronasal nos vuelve a traer una componente frutal muy marcada acompañada de buen roble. Buen final con persistencia media.

Un vino impecable que, una vez más, demuestra que en España debemos exigir calidad por debajo de los 10€ y hace ver que no es justificable la desidia a la hora de gestar buenos vinos independientemente de su precio. Para hacer un buen vino en nuestro país sólo hay que tener ganas de hacerlo, todo lo demás viene de la mano. Este Borsao marida muy bien con aperitivos, ensaladas y carnes blancas y rojas a la plancha, además de buenos quesos curados. Cualquier otra elección de esta bodega será una excelente manera de acompañar una buena comida, pero quiero recomendar especialmente el Selección que, por unos 4€, se convierte por derecho en un obligado de nuestra mesa. Mi calificación para este Borsao Bole en su añada de 2010 es de un 91 sobre 100.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Chateau Haut L'Abeille 2010

La región de Burdeos tiene fama de albergar algunos de los vinos más caros del mundo pero también se pueden encontrar cosas muy interesantes a buen precio. Con esa intención me hice con este que os traigo hoy, vinificado por el famoso consultor Michel Rolland, amigo personal de Robert Parker y enólogo encargado de proyectos vinícolas en varios países del mundo, con algunos de los más reconocidos vinificadores como Robert Mondavi en Napa Valley o el Chateau Mouton-Rothschild en Pauillac.

En esta ocasión se trata de un vino con la acepción de Grand Vin de Bordeaux, que al sorprendente precio de 7,40€ nos trae un coupage de las variedades merlot (en un 70%) y cabernet sauvignon (en un 30%) con una crianza en barricas de roble francés nuevas, de primero y de segundo año, de entre 12 y 14 meses. Bien es conocido el gusto del señor Rolland por los vinos concentrados y con mucha madera, cosa que muestra este vino, lo primero en el color y lo segundo en todo lo demás. Un mal ejemplo de la práctica de unas técnicas que muchos han tachado de globalizadoras, ya que usadas en exceso hacen vinos fáciles de beber pero absolutamente planos.

Este Chateau Haut L'Abeille está vinificado en el pago de L'Abeille, dentro de la propiedad de la familia Chevalier en la Comuna de Villegouge, a pocos kilómetros de la denominación de Fronsac. A pesar de los méritos obtenidos en concursos nacionales es un vino que me ha dejado algo frío, lejos de otras propuestas de esta región que he tenido la suerte de probar.

A la vista muestra un color picota muy oscuro, bien cubierto y con lágrima de densidad media-alta.

En nariz es muy varietal, la merlot se siente de manera muy reconocible con notas de frutos rojos y ligeros matices especiados, algo licoroso.

En boca es mucho menos intenso que en nariz y menos agradable de lo que lo es a la vista, parece mostrar un gran vestido con un interior vacuo y decepcionante. Es algo tánico, con una marcada acidez y unos recuerdos a fruta que ceden todo el protagonismo a una madera excesiva, mal integrada, que también domina la retronasal. Final con persistencia media.

No es un mal vino pero sí una propuesta decepcionante, más si cabe viniendo de vinificadores tan reconocidos y de una región con vinos brillantes. Se puede maridar con carnes blancas y rojas a la brasa pero nunca aportará demasiado al conjunto. Para rematar la faena, lo tuve unas horas en la copa para observar su evolución y el resultado volvió a ser decepcionante, mostrando una rápida oxidación y una excesiva pasificación de los matices frutales. Mi calificación para este Chateau Haut L'Abeille en su añada de 2010 es de un 81 sobre 100.