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lunes, 29 de junio de 2015

Mirabel 2009

La apuesta del danés Ander Vinding-Diers, por el terruño extremeño es una de las mejores cosas que le han pasado a esta Comunidad Autónoma, en lo gastronómico, en los últimos años. Primo de Peter Sisseck (enólogo del exclusivísimo Dominio de Pingus), este danés afincado en Extremadura ya había participado en otros proyectos en Argentina, Chile e Italia antes de establecerse en nuestro país.

La filosofía de su bodega Pagos de Mirabel es fundamentalmente no intervencionista, con un respeto absoluto por ofrecer la esencia, la verdad de cada suelo y clima, de cada planta, y este Mirabel 2009 es buena prueba de ello. Se trata de un coupage de tempranillo (75%) y cabernet sauvignon (25%) que ha recibido una crianza de 11 meses en barricas de segundo uso de roble francés.

Un vino serio, elegante y bien hecho, que genera la esperanza de que podamos seguir disfrutando de vinos de calidad en una tierra tan especial y ligada a la viticultura como la extremeña.

A la vista presenta un color picota muy oscuro con ribete granate, de capa alta y lágrima fina, densa y tintada.

En nariz se muestra intenso y algo herbáceo. Entrega notas de hierbas de monte, cerezas, moras, regaliz y menta.

En boca posee una entrada envolvente, potente y amplia con unos taninos maduros. Es un vino con carácter, bien estructurado y muestra una excelente acidez. Notas de cerezas, frambuesas, sirope de arándanos y buena madera dan paso a una retronasal que nos habla de mermelada de ciruelas, moras maduras y roble cremoso. Final largo y buena persistencia.

Por unos 19€ podéis disfrutar de un excelente vino extremeño que aún guarda potencial para los próximos años. Se nota la mano experta que hay detrás de él. Marida bien con secreto ibérico de la zona, embutidos ibéricos y quesos curados. Mi calificación para este Mirabel en su añada de 2009 es de un 92 sobre 100.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Habla nº 9

De nuevo volvemos a Trujillo para hablar de otro de los vinos de calidad de las bodegas Habla, en este caso su Habla nº 9, un coupage que ya han utilizado en otras ocasiones y que desde el equipo enológico de la bodega consideraron el más oportuno para utilizar en su añada de 2008.

La primera sensación es la de estar ante un cabernet de libro, con mucho color y cuerpo, con personalidad. Y esta variedad de uva viene de la mano de la petit verdot y la tempranillo para lograr un vino complejo y diferente. Este coupage ha recibido una crianza de 12 meses en barricas de roble francés que no ha hecho sino redondear un conjunto ya de por sí muy equilibrado.

Se muestra, eso sí, algo licoroso, pasado de alcohol, parece que se ha apurado la maduración de la uva algo más allá de lo deseable y es algo que se percibe aún después de haberle dado una oxigenación de varias horas previas al consumo. No es fácil, menos aún para una bodega tan joven como esta, afinar el momento adecuado de la vendimia de variedades tan distintas como la tempranillo y la cabernet sauvignon en un clima tan cálido como el de esta zona.

A la vista presenta un color picota oscuro con ribete granate, muy cubierto y con lágrima densa.

En nariz se muestra intenso y fresco, entregando notas de cerezas, chocolate, hierbas de monte y pimienta con un punto balsámico.

En boca posee una entrada envolvente, licorosa y dulce, con unos taninos aterciopelados, casi maduros. Ciruelas, madera húmeda y fruta madura envuelven el paladar con una textura carnosa. La retronasal nos habla de los complejos tostados del roble y unas potentes guindas en licor. Final de medio recorrido y buena persistencia.

Por unos 22€ podéis haceros con una botella de este magnífico vino, aunque por la exclusividad de cada uno de los productos de esta firma, no será fácil encontrar una a día de hoy, ni tan siquiera en la propia bodega. Marida bien con carnes blancas, especialmente cerdo ibérico, a ser posible con algo de grasa, secreto o pluma al gusto, además de con embutidos, quesos y ensaladas templadas. Mi calificación para este Habla nº 9 es de un 92 sobre 100.

martes, 29 de julio de 2014

Marqués de Valdueza Gran Vino de Guarda 2007

Hace unos meses, en una comida con unos primos míos, tuve la suerte de probar el vino Marqués de Valdueza Etiqueta Roja. Los vinos extremeños no tienen mucha fama ni crédito pero, como en cualquier otra región de España, se hacen algunos sublimes. Quedé enamorado de este vino y me propuse, en una nueva visita a la tierra, hacerme con una botella del vino más emblemático de esta bodega, su Gran Vino de Guarda.

Marqués de Valdueza es reconocido por su ganado trashumante y su excelente aceite pero, a comienzos del siglo actual, se plantearon la creación de una bodega a la altura de sus otros proyectos. Para ello plantaron cepas de las variedades syrah, cabernet sauvignon y merlot a lo largo y ancho de 40 hectáreas con el fin de hacer unos vinos de calidad cercanos al municipio de Mérida.

De esos viñedos, nace el sobresaliente coupage que hoy nos ocupa. 47% de syrah, 38% de cabernet sauvignon y un 15% de merlot redondean este excelente vino con una gran influencia bordelesa. La vendimia se realizó de manera manual y la crianza tuvo una duración de 12 meses en barricas de roble francés en su mayoría, a saber, 51% nuevas, 40% de un uso y el 9% restante en depósitos de acero inoxidable.

A la vista presenta un color picota intenso y oscuro, con una mínima graduación hasta el borde, bien cubierto y con lágrima densa y bien tintada.

En nariz se muestra muy intenso, casi embriagador, entregando notas de moras, frambuesas, grosellas, cacao y matices especiados.

En boca posee una entrada potente y frutosa, un vino muy carnoso. Presenta unos taninos aterciopelados y un marcado dulzor, a pesar de tratarse de un vino seco. Nos trae recuerdos de moras maduras, regaliz, especias dulces y madera húmeda. La retronasal se llena de fruta madura para dar paso a un final largo y una buena persistencia.

Por unos 19 ó 20€ podéis disfrutar de un vino extremeño de extraordinaria calidad, nacido para durar y evolucionar tanto como permita nuestra paciencia. Marida bien con todo tipo de carnes rojas, caza, embutidos ibéricos y quesos curados. Mi calificación para este Marqués de Valdueza Gran Vino de Guarda en su añada de 2007 es de un 94 sobre 100.

viernes, 18 de julio de 2014

Habla del Silencio 2011

Trujillo es un pueblo que enamora sólo con verlo. Acudir desde hace algún tiempo a esta localidad se ha convertido en un dulce peregrinaje hacia una de las bodegas más modernas del mundo. El proyecto Habla es, a día de hoy, incluso demasiado ambicioso: 200 hectáreas de viñedo, una bodega de dimensiones faraónicas, maquinaria y tecnología vanguardista y colaboración con universidades y enólogos franceses, para cumplir el sueño de su dueño, el también extremeño Juan Tirado, más conocido por su yeguada, de crear en esta tierra uno de los más grandes vinos del mundo.

La juventud de la bodega hace que aún estén en pleno proceso de entender su propia cosecha y el entorno que la rodea. Aún no han sabido sacarle lo mejor a la tempranillo, pero tanto la syrah como la cabernet sauvignon les están proporcionando muy buenos resultados. Debido al clima de la zona, la vendimia se hace muy temprana, a finales de agosto, para evitar una sobremaduración del fruto. Sus vinos se distinguen por su frescura, intensidad de color y un sabor muy especial.

Habla del Silencio no estaba presente en el planning inicial de la bodega, allá por 2005, ya que el interés de la misma es el de hacer productos de diseño y lujo. La realidad del mercado y la crisis económica por la que atraviesa el país han convertido a su vino más básico en el auténtico soporte de la bodega. Un vino que es diferente en cada añada como así lo ha decidido su enóloga. Este de 2011 es un coupage de syrah, cabernet sauvignon y tempranillo que ha recibido una crianza de 6 meses en barricas de roble francés. Un vino joven y sencillo con vocación de grande, que hace suya la frase del maestro Beethoven: "Nunca rompas el silencio si no es para mejorarlo".

A la vista presenta un color picota con ribete cereza intenso, cobertura media y lágrima densa.

En nariz es intenso y envolvente. Muestra notas de cerezas, moras, cacao y ligeros matices especiados. No deja de evolucionar constantemente en la copa, cosa que sorprende en un vino de su categoría.

En boca posee una entrada amplia, intensa, con una acidez muy marcada que aporta frescor. Muestra unos taninos atercipelados que invitan a seguir bebiendo a pesar de mostrar una ligera licorosidad. Notas de grosellas, moras y frambuesas acompañan nuestro paladar junto a una marcada componente mineral. La retronasal nos envuelve con recuerdos de fruta madura que dan paso a un final generoso y una persistencia media.

Por unos ajustados 10€ se puede disfrutar de un excelente vino extremeño, que sin duda será aún más grande en futuras añadas para alzar con orgullo la mirada a una tierra extremeña cargada de excelentes manjares. Valga como apunte que todos los vinos de esta bodega son embotellados con corchos procedentes de la cacereña localidad de Valencia de Alcántara, cuna de mi familia paterna y lugar de imprescindible visita. El vino de hoy marida muy bien con atún rojo a la plancha, cerdo ibérico, embutidos de la tierra y una buena torta del Casar. Mi calificación para este Habla del Silencio en su añada de 2011 es de un 91 sobre 100.

domingo, 6 de abril de 2014

Habla nº 7

Se dice que cuando el maestro Miguel Ángel acabó de esculpir su, para él, obra más perfecta, el Moisés, golpeó la estatua con su martillo y le increpó: "¡Habla!", debido a que, a su criterio, era lo único que le faltaba a su creación para alcanzar la perfección. De ese espíritu renacentista se nutre el proyecto de las Bodegas Habla, erigidas en tierra de conquistadores, en los yermos campos de pizarra frente a Trujillo, orgullo de la tierra cacereña y, por extensión, de Extremadura.

Estamos ante una bodega vanguardista, que ofrece lo mejor de la tecnología vitivinícola al servicio de un terroir o terruño del que se extraen unos vinos originales y de una profundidad y matices excelentes. No en vano cada vino de esta bodega, excepto su vino base Habla del Silencio, es un producto único, que nunca se repite en el tiempo. El equipo de enólogos de la bodega decide cada año qué variedades de su plantación incluir en sus creaciones, teniendo en cuenta mil detalles, desde el clima, la pluviosidad, etc, para hacer cada año un vino único e irrepetible.

Y como buen fruto de este proyecto nace en 2007 su vino Habla nº 7, a partir de uvas cabernet sauvignon, tempranillo y petit verdot y que, a gusto de el que les habla, es la mayor expresión conseguida hasta ahora por esta bodega. El vino ha pasado por una crianza de 13 meses en barricas de roble francés que no han hecho sino destacar la poderosa componente frutal del mismo.

A la vista muestra un color picota intenso con una buena graduación de color hasta el borde, profundo y de lágrima densa.

En nariz destacan tonos especiados a pimienta negra y clavo, también frutos rojos, piruleta de fresa, mineralidad y un fondo licoroso que poco a poco desaparece al abrirse.

En boca tiene una entrada potente, tonos a grosella y frambuesa, ácidos bien marcados que aportan frescura, profundo con taninos bien integrados, muy matizados, frutoso, elegante y mucho más agradable a medida que se oxigena. Recorrido largo con buena persistencia.

Es un vino que exige una decantación de entre una y dos horas, a medida que se abre se vuelve emocionante en nariz y pleno en boca. Original y rozando lo espectacular.  Un vino digno de un proyecto ambicioso a un precio propio del sentir elitista de la bodega, entre 22 y 24 € para un producto que empieza a ser difícil de encontrar. En su misma línea, hecho un año después con un coupage de uvas idéntico y de igual precio está el Habla nº 9, muy cerca de la calidad del nº 7 y mucho más fácil de encontrar. Más económico y sin salirnos de la bodega de Trujillo tenemos el fresquísimo Habla del Silencio, vino fácil de beber y muy agradable en cualquier ocasión, en torno a los 10 €. También extremeño es el Marqués de Valdueza etiqueta roja, vino que he tenido la oportunidad de disfrutar hace pocos días y que me ha sorprendido gratísimamente, hecho en Mérida, Badajoz.

Habla nº 7 es un vino que admite múltiples maridajes, desde guisos de cordero a carnes blancas, muy disfrutable con los maravillosos solomillos ibéricos de la tierra. Al ser un vino tan hermético puede disfrutarse de forma reposada a lo largo de una tarde leyendo un buen libro. Mi calificación a este vino sería de un 93 sobre 100.