Aprovechando que el verano cada vez queda más cerca hoy os traigo un vino manchego muy fresco y agradable de tomar para cuando el sol aprieta. Una baja graduación alcohólica (sólo 5,5 grados) y el punto justo de dulzor hacen de este Fragantia nº 6 un acompañamiento ideal para los que dicen que en verano prefieren tomar cerveza.
El vino ha sido vendimiado por la noche en una finca a sólo 15 km de la bodega Finca Constancia perteneciente al grupo González Byass. Una vez recogido el fruto se mantiene conservado en frío con nieve carbónica hasta el momento del suave prensado en el que sólo se recoge el mosto flor. El proceso se finaliza de manera natural cuando se halla el equilibrio perfecto entre acidez, azúcar y grado alcohólico.
Se trata de un monovarietal de moscatel que conserva su carbónico natural procedente de la fermentación, manteniendo su temperatura a 0ºC hasta el momento del embotellado.
A la vista presenta un color pajizo con ribete casi transparente, pocas y muy finas burbujas y lágrima de baja densidad muy brillante.
En nariz se muestra fresco y frutoso entregando notas de melocotón, albaricoque, almíbar, cáscara de naranja y miel.
En boca posee una entrada fresca y dulce, frutosa y ligeramente vacua. De nuevo nos habla de melocotón y macedonia de frutas, mostrándose muy fácil de beber pero poco complejo. La retronasal nos trae recuerdos de incienso, flores blancas y fruta de hueso. Final de corto recorrido y persistencia algo justita.
Por unos 6 ó 7€ podemos disfrutar de un vino blanco muy rico, con una entrada amabilísima y que hará las delicias incluso de los menos amantes del vino, me atrevería a decir que especialmente de estos. Marida bien con aperitivos, ensaladas y pasta fresca. Mi calificación para este Frangantia nº 6 Moscato en su añada de 2014 es de un 86 sobre 100.
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domingo, 26 de abril de 2015
lunes, 11 de agosto de 2014
Finca Río Negro 2010
A unos 1.000 metros de altura se encuentran los viñedos que la familia Fuentes recuperó para la actividad vinícola a finales de los años 90 del siglo pasado. Desde entonces crean unos vinos con sabor de buen terruño, minerales y muy apegados a la tierra castellana de la que proceden.
El vino que os traigo hoy procede de cuatro variedades distintas de uva, tempranillo (60%), syrah (20%), cabernet sauvignon (10%) y merlot (10%), que han sido vendimiadas y posteriormente fermentadas en depósitos de acero inoxidable por separado, para pasar a una posterior crianza de 12 meses en barricas de roble francés Allier en un 60% y americano de tostado medio y grano fino en un 40%.
Toda la vendimia se realiza de manera manual en cajas de 20 kg. contando con la ventaja de la proximidad de los viñedos a la bodega con lo que se garantiza la calidad final de los frutos, los cuales proceden en su totalidad de estos viñedos propios.
A la vista presenta un color cereza con ribete violáceo, poco cubierto y con lágrima densa y brillante.
En nariz se muestra muy frutal, con notas de grosellas, frambuesas y cerezas. También de adivinan matices herbáceos, de monte y una marcada impresión a pimienta.
En boca posee una entrada amable, con poco cuerpo y unos taninos maduros. Trae recuerdos de fresas, cerezas y buena madera. De la retronasal se hacen dueños los matices a fruta madura y especias dulces. Final algo corto y persistencia media.
Está lejos de ser memorable pero puedo garantizar que, por unos 12€, podéis disfrutar un vino muy agradable de beber que suple la falta de complejidad con un gran equilibrio. Marida muy bien con aperitivos, ensaladas calientes, gulas, pescados a la plancha y carnes blancas. Mi calificación para este Finca Río Negro en su añada de 2010 es de un 88 sobre 100.
El vino que os traigo hoy procede de cuatro variedades distintas de uva, tempranillo (60%), syrah (20%), cabernet sauvignon (10%) y merlot (10%), que han sido vendimiadas y posteriormente fermentadas en depósitos de acero inoxidable por separado, para pasar a una posterior crianza de 12 meses en barricas de roble francés Allier en un 60% y americano de tostado medio y grano fino en un 40%.
Toda la vendimia se realiza de manera manual en cajas de 20 kg. contando con la ventaja de la proximidad de los viñedos a la bodega con lo que se garantiza la calidad final de los frutos, los cuales proceden en su totalidad de estos viñedos propios.
A la vista presenta un color cereza con ribete violáceo, poco cubierto y con lágrima densa y brillante.
En nariz se muestra muy frutal, con notas de grosellas, frambuesas y cerezas. También de adivinan matices herbáceos, de monte y una marcada impresión a pimienta.
En boca posee una entrada amable, con poco cuerpo y unos taninos maduros. Trae recuerdos de fresas, cerezas y buena madera. De la retronasal se hacen dueños los matices a fruta madura y especias dulces. Final algo corto y persistencia media.
Está lejos de ser memorable pero puedo garantizar que, por unos 12€, podéis disfrutar un vino muy agradable de beber que suple la falta de complejidad con un gran equilibrio. Marida muy bien con aperitivos, ensaladas calientes, gulas, pescados a la plancha y carnes blancas. Mi calificación para este Finca Río Negro en su añada de 2010 es de un 88 sobre 100.
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