Once amigos de la población abulense de Navaluenga se unieron en 2005 para crear la Bodega Garnacha Alto Alberche con la intención de recuperar las viejas viñas de garnacha sembradas por sus antepasados y que prácticamente habían caído en el olvido. Como tal, sus vinos se convierten en objeto de tributo a las raíces de una tierra entregada a la viña y dueña de un espacio único para la creación de los mismos.
La altura, el suelo principalmente granítico y el viñedo viejo de baja producción aportan unas cualidades organolépticas muy especiales a estas garnachas de Gredos que se alejan por muy poco del dominio madrileño.
El vino que os traigo hoy es el primero de dos que analizaré en breve en estas páginas, fruto de un viaje a Navaluega invitado por unos buenos amigos. Se trata de un monovarietal de garnacha procedente de viñas viejas en altura que ha recibido una crianza de 6 meses en barricas nuevas y de segundo uso de roble francés. A pesar de ser un vino joven ha aguantado magnificamente los 6 años desde su elaboración, siendo absolutamente recomendable su consumo a día de hoy.
A la vista presenta un color burdeos con ribete cereza, poco cubierto y con lágrima densa y brillante.
En nariz se muestra fresco, frutoso y muy mineral. Notas de cerezas, ciruelas rojas, regaliz, hierbas frescas y un marcado carácter varietal dotan a este vino de una complejidad poco habitual en su gama de precio.
En boca posee una entrada potente, fresca y sincera, con una marcada astringencia debida a unos taninos secos. Notas de cerezas, regaliz rojo, y fruta de hueso adornan el paladar antes de recibir los matices de la retronasal ocupados por sensaciones de madera fresca y cuero. Final de medio recorrido y buena persistencia.
Por sólo 4,5€ podemos disfrutar de un auténtico vinazo, una sorpresa rotunda en su rango de precio, una creación rebosante de verdad y pureza en cada una de sus gotas. Marida bien con pastas, ensaladas, aperitivos, carnes blancas y rojas a la parrilla y unas buenas "patatas chulas" de la zona. Mi calificación para este 7 Navas Roble en su añada de 2009 es de un 90 sobre 100.
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jueves, 14 de mayo de 2015
domingo, 22 de marzo de 2015
Mauro 2011
Mauro García fue durante muchos años encargado de la Finca de Vega Sicilia. Su hijo Mariano nació y se crió en la bodega, como aquel que dice, y durante muchos años fue el enólogo de la misma, la más prestigiosa de nuestro país. En 1998 decide crear su propio proyecto y crea sus propios vinos, procedentes de diferentes fincas situadas en Tudela de Duero, una zona a unos 700 metros de altitud que ya en 1562 fue eximida de impuestos por el mismísimo Felipe II debido a la calidad de sus viñas.
Mauro fue el nombre que decidió para su bodega desde el primer momento el gran Mariano García en honor a su padre y hoy es símbolo de calidad, una de las mejores bodegas españolas fruto del trabajo de uno de los enólogos de mayor prestigio internacional.
El vino que os traigo hoy es un coupage de tempranillo (90%) y syrah (10%) que ha recibido una crianza de 16 meses en barricas de roble francés y americano de diferentes añadas.
A la vista presenta un color picota muy oscuro con ribete cereza, bien cubierto y lágrima densa y fina.
En nariz se muestra envolvente, amplio y frutal, casi emocionante. Entrega notas de cerezas, fresas, frambuesas, moras, mantequilla fresca y chocolate con un ligero matiz floral.
En boca posee una entrada potente y golosa, sorprendente, una auténtica explosión frutal que envuelve el paladar de un frescor equilibrado por un grado de acidez óptimo. Muestra unos taninos maduros, entregando notas de regaliz rojo, piruleta, cerezas, moras, café y vainilla que dan paso a una retronasal que nos inunda en recuerdos de confitura de moras, tabaco y ciruela roja madura. Final de amplio recorrido y buena persistencia.
Por unos 24€ podemos disfrutar de una de las joyas vinícolas de nuestro país. Con la garantía que ofrece su creador, solo podemos entregarnos a este Mauro como un auténtico regalo de nuestra tierra. Marida bien con carnes rojas y guisos potentes, embutidos ibéricos y quesos curados. Mi calificación para este Mauro en su añada de 2011 es de un 94 sobre 100.
Mauro fue el nombre que decidió para su bodega desde el primer momento el gran Mariano García en honor a su padre y hoy es símbolo de calidad, una de las mejores bodegas españolas fruto del trabajo de uno de los enólogos de mayor prestigio internacional.
El vino que os traigo hoy es un coupage de tempranillo (90%) y syrah (10%) que ha recibido una crianza de 16 meses en barricas de roble francés y americano de diferentes añadas.
A la vista presenta un color picota muy oscuro con ribete cereza, bien cubierto y lágrima densa y fina.
En nariz se muestra envolvente, amplio y frutal, casi emocionante. Entrega notas de cerezas, fresas, frambuesas, moras, mantequilla fresca y chocolate con un ligero matiz floral.
En boca posee una entrada potente y golosa, sorprendente, una auténtica explosión frutal que envuelve el paladar de un frescor equilibrado por un grado de acidez óptimo. Muestra unos taninos maduros, entregando notas de regaliz rojo, piruleta, cerezas, moras, café y vainilla que dan paso a una retronasal que nos inunda en recuerdos de confitura de moras, tabaco y ciruela roja madura. Final de amplio recorrido y buena persistencia.
Por unos 24€ podemos disfrutar de una de las joyas vinícolas de nuestro país. Con la garantía que ofrece su creador, solo podemos entregarnos a este Mauro como un auténtico regalo de nuestra tierra. Marida bien con carnes rojas y guisos potentes, embutidos ibéricos y quesos curados. Mi calificación para este Mauro en su añada de 2011 es de un 94 sobre 100.
lunes, 29 de diciembre de 2014
Clunia Tempranillo 2010
De vez en cuando la recomendación del dueño de alguna vinoteca te trae muy buenas experiencias. Así me sucedió en Maltea2, un nuevo lugar para los amantes del vino en Alcorcón, donde recibí un trato excelente en un espacio con una selección de vinos notable. No conocía este Clunia pero me dieron buenas referencias de él y, al no tener un precio muy alto, le di una oportunidad (además me encantó la botella y uno ya tiene la suficiente experiencia como para saber cómo trabajan la tempranillo en Castilla y León).
El vino procede de una parcela situada a 900 metros de altura en la parcela "El Gerbal", una zona que en su día fue asentamiento romano, de ahí el nombre del vino, y se caracteriza por un suelo franco arcillo arenoso con cantos rodados que facilitan el drenaje en este suelo tan pobre, de bajísima producción, que garantiza la concentración y calidad de la uva.
Se trata de un monovarietal de uva tempranillo que ha recibido una crianza de 12 meses en barricas de roble francés. Un vino serio, con carácter, que sorprende desde el primer momento, tanto en nariz como en boca.
A la vista presenta un color picota muy oscuro con ribete granate, bien cubierto y con lágrima densa y tintada.
En nariz se muestra intenso y cremoso. Notas de chocolate, vainilla, fresas y frutas del bosque se envuelven en un ligero matiz de buena madera.
En boca posee una entrada redonda, cremosa, muy rico, con taninos maduros. Notas de cerezas, fresas, guindas, hierbas de monte y torrefactos que ganan complejidad en una retronasal que nos habla de chocolate, fruta madura y roble cremoso. Final de medio recorrido y buena persistencia.
Por unos 12€ podéis disfrutar de un vino recio y sedoso a la vez, con buen potencial alcohólico como es propio en los vinos de la zona (14,5 grados), pero mostrando una cremosidad propiciada por el sabio reposo en una madera de excelente calidad. Marida bien con guisos de legumbres, carnes rojas, caza y quesos curados o semicurados. Mi calificación para este Clunia Tempranillo en su añada de 2010 es de un 93 sobre 100.
El vino procede de una parcela situada a 900 metros de altura en la parcela "El Gerbal", una zona que en su día fue asentamiento romano, de ahí el nombre del vino, y se caracteriza por un suelo franco arcillo arenoso con cantos rodados que facilitan el drenaje en este suelo tan pobre, de bajísima producción, que garantiza la concentración y calidad de la uva.
Se trata de un monovarietal de uva tempranillo que ha recibido una crianza de 12 meses en barricas de roble francés. Un vino serio, con carácter, que sorprende desde el primer momento, tanto en nariz como en boca.
A la vista presenta un color picota muy oscuro con ribete granate, bien cubierto y con lágrima densa y tintada.
En nariz se muestra intenso y cremoso. Notas de chocolate, vainilla, fresas y frutas del bosque se envuelven en un ligero matiz de buena madera.
En boca posee una entrada redonda, cremosa, muy rico, con taninos maduros. Notas de cerezas, fresas, guindas, hierbas de monte y torrefactos que ganan complejidad en una retronasal que nos habla de chocolate, fruta madura y roble cremoso. Final de medio recorrido y buena persistencia.
Por unos 12€ podéis disfrutar de un vino recio y sedoso a la vez, con buen potencial alcohólico como es propio en los vinos de la zona (14,5 grados), pero mostrando una cremosidad propiciada por el sabio reposo en una madera de excelente calidad. Marida bien con guisos de legumbres, carnes rojas, caza y quesos curados o semicurados. Mi calificación para este Clunia Tempranillo en su añada de 2010 es de un 93 sobre 100.
jueves, 11 de septiembre de 2014
Pegaso Granito 2007
Hablar de Telmo Rodríguez es hablar de uno de los viticultores más prolíficos e interesantes de nuestro país. Firme en la idea de hacer vinos a partir de uvas autóctonas y sometido rigurosamente a una viticultura ecológica tradicional, ha extendido sus manos por todo el páis, desde la Rioja a Toro y desde la Ribera del Duero a Alicante, pasando por Málaga, Ávila, Valdeorras, Cigales o Rueda.
El vino de hoy procede de viñas viejas plantadas en vaso al sur de la Comunidad de Castilla y León, en la provincia de Ávila. Cebreros es la localidad escogida para recuperar unos viñedos olvidados donde la garnacha se muestra en su máxima expresión, en suelos con marcada mineralidad. Pegaso Granito es un monovarietal de garnacha procedente de suelos de granito de origen magmático situados entre los 800 y los 1.000 metros de altura. Recibió una primera fermentación en depósitos de acero inoxidable para pasar a una crianza de 18 meses en barricas de 600 litros de roble francés de diferentes orígenes.
Es un vino fiel a su tierra y variedad, con una alta componente alcohólica (15 grados) y una complejidad procedente de un suelo único.
A la vista presenta un color granate con ribete rubí, poco cubierto y con lágrima de media densidad muy abundante.
En nariz se muestra elegante, seductor, entregando notas de flores silvestres, pimienta, ciruelas rojas y piedra, mostrándose muy mineral.
En boca posee una entrada potente y fresca, con una presencia mineral demoledora. Taninos atercipelados y notas de guindas y confitura de cerezas se apoderan de nuestro paladar. La retronasal nos trae recuerdos de especias y buena madera que dan paso a un final de medio recorrido y buena persistencia.
Por poco más de 30€ podemos disfrutar de una garnacha única, con todos sus matices varietales, pero apoyada en un suelo muy especial. Marida bien con aves de corral, especialmente carnes grasas como el pato. También acompañará adecuadamente guisos regionales más potentes y caza. Mi calificación para este Pegaso Granito en su añada de 2007 es de un 93 sobre 100.
El vino de hoy procede de viñas viejas plantadas en vaso al sur de la Comunidad de Castilla y León, en la provincia de Ávila. Cebreros es la localidad escogida para recuperar unos viñedos olvidados donde la garnacha se muestra en su máxima expresión, en suelos con marcada mineralidad. Pegaso Granito es un monovarietal de garnacha procedente de suelos de granito de origen magmático situados entre los 800 y los 1.000 metros de altura. Recibió una primera fermentación en depósitos de acero inoxidable para pasar a una crianza de 18 meses en barricas de 600 litros de roble francés de diferentes orígenes.
Es un vino fiel a su tierra y variedad, con una alta componente alcohólica (15 grados) y una complejidad procedente de un suelo único.
A la vista presenta un color granate con ribete rubí, poco cubierto y con lágrima de media densidad muy abundante.
En nariz se muestra elegante, seductor, entregando notas de flores silvestres, pimienta, ciruelas rojas y piedra, mostrándose muy mineral.
En boca posee una entrada potente y fresca, con una presencia mineral demoledora. Taninos atercipelados y notas de guindas y confitura de cerezas se apoderan de nuestro paladar. La retronasal nos trae recuerdos de especias y buena madera que dan paso a un final de medio recorrido y buena persistencia.
Por poco más de 30€ podemos disfrutar de una garnacha única, con todos sus matices varietales, pero apoyada en un suelo muy especial. Marida bien con aves de corral, especialmente carnes grasas como el pato. También acompañará adecuadamente guisos regionales más potentes y caza. Mi calificación para este Pegaso Granito en su añada de 2007 es de un 93 sobre 100.
jueves, 26 de junio de 2014
Alta Pavina Citius Pinot Noir 2009
No es habitual ver ejemplos de grandes monovarietales de pinot noir en nuestro país. El clima, excesivamente cálido para esta variedad, tan delicada que incluso se debe vendimiar de noche, impide que los enólogos españoles puedan hacer magia de donde, entre comillas, no la hay. Además, al tratarse de una variedad de uva tan especial, sólo los vignerons con mayor experiencia en su elaboración y cuidados pueden extraer un vino de calidad.
Con esa idea en la cabeza y atendiendo a la demanda del mercado, en Alta Pavina han luchado por crear un pinot noir a la altura de los de la Borgoña y para ello han traído a uno de sus experimentados enólogos que ha trasladado sus conocimientos a unos viñedos situados en la finca Pago de la Pavina, en el término municipal de La Parrilla, Valladolid, a 900 metros de altura. He probado otros pinot noir españoles, pero pocos se acercan como este a la delicadeza y calidad de los borgoñones. Está un poco pasado de alcohol (14,5 grados) y tiene algo más de cuerpo de lo habitual en un vino de este tipo pero no deja de ser un lujo para todo el que disfrute de esta variedad. Desde el momento en que tuve la oportunidad de probarlo hace unos meses en una cata en Lavinia y tras una interesante conversación con uno de los dueños de la bodega, me di cuenta que estaba ante un gran vino y, por desgracia, un gran desconocido en nuestro país. Y creedme si os digo que merece muchísimo la pena pagar los 19€ que cuesta la botella para saborear una experiencia tan diferente.
El vino ha recibido una crianza de 24 meses en barricas de roble francés que han otorgado mayor complejidad al vino, pero también más protagonismo del necesario a algunas notas lácticas procedentes de la madera. Para acabarlo de redondear, ha permanecido otros 24 meses en botella antes de salir a la venta. Es un vino plenamente disfrutable a día de hoy, aunque aún puede evolucionar mínimamente con algo más de guarda.
A la vista presenta un color granate con ribete cereza, poco cubierto y con lágrima densa y brillante.
En nariz resulta envolvente, intenso, con notas de cerezas y guindas con un dulzor muy marcado. Matices a vainilla y mantequilla fresca se mezclan con notas balsámicas y minerales. Complejo.
En boca posee una entrada sedosa, mostrando unos taninos maduros, de nuevo aparece la mantequilla fresca para captar toda la atención del paladar, quizás debido a una estancia en barrica superior a la aconsejable o a un tostado de la madera demasiado marcado. Se muestra amplio, envolvente y equilibrado, y deja entrever notas de cerezas que se repiten en la retronasal junto a la cremosidad del roble. Entrega un final largo y con buena persistencia..
Un vino, por tanto, diferente y bien hecho, buena muestra del cuidado que han puesto en cada detalle los encargados de su bodega. Marida bien con carnes rojas, pescados en salsa, quesos curados, y guisos de cordero. Otro buen exponente del pinot noir patrio es el Bassus Pinot Noir de Bodegas Hispano- Suizas, con un precio y calidad similares a las del vino que hoy os traigo. Mi calificación para este Alta Pavina Citius Pinot Noir en su añada de 2009 es de un 91 sobre 100.
Con esa idea en la cabeza y atendiendo a la demanda del mercado, en Alta Pavina han luchado por crear un pinot noir a la altura de los de la Borgoña y para ello han traído a uno de sus experimentados enólogos que ha trasladado sus conocimientos a unos viñedos situados en la finca Pago de la Pavina, en el término municipal de La Parrilla, Valladolid, a 900 metros de altura. He probado otros pinot noir españoles, pero pocos se acercan como este a la delicadeza y calidad de los borgoñones. Está un poco pasado de alcohol (14,5 grados) y tiene algo más de cuerpo de lo habitual en un vino de este tipo pero no deja de ser un lujo para todo el que disfrute de esta variedad. Desde el momento en que tuve la oportunidad de probarlo hace unos meses en una cata en Lavinia y tras una interesante conversación con uno de los dueños de la bodega, me di cuenta que estaba ante un gran vino y, por desgracia, un gran desconocido en nuestro país. Y creedme si os digo que merece muchísimo la pena pagar los 19€ que cuesta la botella para saborear una experiencia tan diferente.
El vino ha recibido una crianza de 24 meses en barricas de roble francés que han otorgado mayor complejidad al vino, pero también más protagonismo del necesario a algunas notas lácticas procedentes de la madera. Para acabarlo de redondear, ha permanecido otros 24 meses en botella antes de salir a la venta. Es un vino plenamente disfrutable a día de hoy, aunque aún puede evolucionar mínimamente con algo más de guarda.
A la vista presenta un color granate con ribete cereza, poco cubierto y con lágrima densa y brillante.
En nariz resulta envolvente, intenso, con notas de cerezas y guindas con un dulzor muy marcado. Matices a vainilla y mantequilla fresca se mezclan con notas balsámicas y minerales. Complejo.
En boca posee una entrada sedosa, mostrando unos taninos maduros, de nuevo aparece la mantequilla fresca para captar toda la atención del paladar, quizás debido a una estancia en barrica superior a la aconsejable o a un tostado de la madera demasiado marcado. Se muestra amplio, envolvente y equilibrado, y deja entrever notas de cerezas que se repiten en la retronasal junto a la cremosidad del roble. Entrega un final largo y con buena persistencia..
Un vino, por tanto, diferente y bien hecho, buena muestra del cuidado que han puesto en cada detalle los encargados de su bodega. Marida bien con carnes rojas, pescados en salsa, quesos curados, y guisos de cordero. Otro buen exponente del pinot noir patrio es el Bassus Pinot Noir de Bodegas Hispano- Suizas, con un precio y calidad similares a las del vino que hoy os traigo. Mi calificación para este Alta Pavina Citius Pinot Noir en su añada de 2009 es de un 91 sobre 100.
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