Ya he traído a estas páginas otro vino de esta magnífica bodega, el excelente Carril del Rey, y hacía tiempo que quería repetir con estas garnachas de Gredos. El problema de este Navaherreros (y que ya lo percibí hace un tiempo con otra añada del mismo vino) es que está pasado de alcohol. No sólo por los 15 grados que tiene sino porque su nariz y especialmente su boca se muestran especialmente licorosas.
Eso no quita para que estemos ante un vino de altísimo nivel y con muy buena relación calidad-precio pero en este caso recomiendo de forma casi obligatoria una decantación previa de al menos un par de horas para que el vino se oxigene y libere parte de ese marcado contenido alcohólico.
Estamos una vez más ante un monovarietal de garnacha procedente de viñedos entre los 40 y 80 años de edad de diferentes parcelas a gran altura que se han vinificado por separado en depósitos de madera, hormigón o acero inoxidable en función de las características propias de cada una de ellas.
A la vista presenta un color granate con ribete rubí, de capa baja y lágrima densa, gruesa y transparente.
En nariz se muestra intenso, envolvente, complejo y emocionante. Entrega notas de fresas, cerezas, sandía, tostados y torrefactos.
En boca posee una entrada potente, ligeramente seca y licorosa con unos taninos casi maduros. A medida que se oxigena aparece poco a poco la fruta roja y una marcada mineralidad. La retronasal nos habla de licor de guindas y vieja madera. Presenta un final de medio recorrido y gran persistencia.
Por unos 13€ podéis disfrutar de una garnacha de Gredos con carácter y personalidad. Huíd de los que os digan que es aborgoñado, que recuerda a los pinot noir de Beaujolais. Olvidadlo. Esto es otra cosa, ni mejor ni peor, y en cualquier caso un vino muy recomendable. Marida bien con carnes estofadas, callos a la madrileña y ensaladas templadas con quesos untuosos. Mi calificación para este Navaherreros en su añada de 2011 es de un 91 sobre 100.
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martes, 30 de junio de 2015
domingo, 31 de mayo de 2015
El Rincón 2008
El coupage de syrah (95%) y garnacha tintorera (5%), con claro dominio de la primera, procede de suelos de arenas de descomposición granítica y viñedos en espaldera alta tipo "Smart-Dyson" que unidos a unas condiciones meteorológicas muy particulares confeccionan este vino tan elegante y especial. El vino ha recibido una crianza de 10 meses en barricas de roble francés Allier para afinar aún más sus propiedades antes de ser embotellado.
Una apuesta segura para los amantes de los buenos syrah que de manera tan poco frecuente se encuentran en nuestro país. Para que luego digan que en Madrid no tenemos calidad y variedad en nuestros vinos...
A la vista presenta un color picota muy oscuro con ribete granate, de capa alta y con lágrima densa, gruesa y abundante.
En nariz se muestra envolvente, atractivo, cremoso. Notas de fresas, frambuesas, violetas, chocolate blanco, regaliz rojo y especias dulces completan una fase olfativa impecable.
En boca posee una entrada potente y frutal, con una acidez muy marcada y taninos maduros. Percibimos notas de fresas, moras maduras, golosina de fresa y buen roble antes de pasar a una retronasal que nos habla de los tostados de la madera, hierbas frescas y un marcado matiz balsámico. Final largo y buena persistencia.
Por unos 14€ podemos disfrutar de un vino diferente, de un syrah madrileño serio y muy atractivo, una alternativa al dominio de la garnacha de Gredos. Marida bien con foie, quesos curados, caza, jamón ibérico y carne de buey o ternera a la parrilla. Mi calificación para este El Rincón en su añada de 2008 es de un 92 sobre 100.
lunes, 27 de abril de 2015
Asido Tinto 2008
Ya he demostrado sobradamente en estas páginas que en la Comunidad de Madrid se hacen buenos vinos, muy buenos. De todas las grandes propuestas vinícolas que he podido probar hasta el momento, el vino de hoy es sin duda una de las mejores.
En las Bodegas Ricardo Benito de Navalcarnero se hace este Asido, hermano menor del carísimo Divo pero no por ello de menor calidad que este. Se trata de un assemblage de vinos de diferentes parcelas y variedades que se han criado por separado en barricas nuevas de roble francés Allier durante 16 meses. La tempranillo procedente de viñedos en vaso con más de 50 años a sus espaldas se une a la merlot y la cabernet sauvignon procedentes de viñedos en espaldera con 20 años de edad para crear una composición única y de una calidad más que notable.
Un vino serio y complejo que se convierte en buena muestra del legado enológico de mi tierra, cada vez más presente en las mejores vinotecas de nuestro país.
A la vista presenta un color picota con ribete granate, bien cubierto y lágrima poco densa y muy brillante.
En nariz se muestra serio, complejo, evocador. Notas de moras, frambuesas y regaliz con un fondo lácteo, mantequilla fresca y chocolate blanco.
En boca posee una entrada redonda, amplia, con muy buena estructura y unos taninos maduros. Notas de cerezas, ciruelas rojas, regaliz y un ligero matiz especiado dan paso a una retronasal que aporta el recuerdo de una mermelada de ciruelas unido a notas de buen roble. Final largo y buena persistencia.
Por unos 15€ se puede disfrutar un vino madrileño notable, de estos que gusta llevar a una buena cena con la garantía de quedar más que bien. Debido a su carácter y estructura casa perfectamente con los típicos guisos de la tierra como pueden ser unos buenos callos o un cocido a la madrileña. Mi calificación para este Asido Tinto en su añada de 2008 es de un 92 sobre 100.
En las Bodegas Ricardo Benito de Navalcarnero se hace este Asido, hermano menor del carísimo Divo pero no por ello de menor calidad que este. Se trata de un assemblage de vinos de diferentes parcelas y variedades que se han criado por separado en barricas nuevas de roble francés Allier durante 16 meses. La tempranillo procedente de viñedos en vaso con más de 50 años a sus espaldas se une a la merlot y la cabernet sauvignon procedentes de viñedos en espaldera con 20 años de edad para crear una composición única y de una calidad más que notable.
Un vino serio y complejo que se convierte en buena muestra del legado enológico de mi tierra, cada vez más presente en las mejores vinotecas de nuestro país.
A la vista presenta un color picota con ribete granate, bien cubierto y lágrima poco densa y muy brillante.
En nariz se muestra serio, complejo, evocador. Notas de moras, frambuesas y regaliz con un fondo lácteo, mantequilla fresca y chocolate blanco.
En boca posee una entrada redonda, amplia, con muy buena estructura y unos taninos maduros. Notas de cerezas, ciruelas rojas, regaliz y un ligero matiz especiado dan paso a una retronasal que aporta el recuerdo de una mermelada de ciruelas unido a notas de buen roble. Final largo y buena persistencia.
Por unos 15€ se puede disfrutar un vino madrileño notable, de estos que gusta llevar a una buena cena con la garantía de quedar más que bien. Debido a su carácter y estructura casa perfectamente con los típicos guisos de la tierra como pueden ser unos buenos callos o un cocido a la madrileña. Mi calificación para este Asido Tinto en su añada de 2008 es de un 92 sobre 100.
sábado, 28 de febrero de 2015
dÓrio Colección Privada 2011
De nuevo nuestros amigos de Maltea2 nos hacen una recomendación de quitarse el sombrero. Aunque todos conocéis mi pasión por los vinos madrileños, nunca esperé gran cosa de este dÓrio, procedente de una, para mí, desconocida bodega Andrés Díaz de la sureña localidad de Navalcarnero.
Nada más lejos de la realidad. En la Comunidad de Madrid es bien conocida la gran calidad de las garnachas de Gredos pero nunca imaginé probar un coupage de tempranillo y cabernet sauvignon tan bueno por menos de 10€. Una exquisita selección de estas uvas unida al cuidado propio de un vino que es la estrella de la bodega, lo convierten en una propuesta exquisita e incluso espectacular atendiendo a su rango de precio.
El coupage mencionado ha recibido una crianza de 12 meses en barricas de roble americano que le han proporcionado carácter y han terminado por redondear todas sus virtudes. Sin duda un gran descubrimiento que cuenta con mi recomendación más sincera.
A la vista presenta un color picota con ribete granate, bien cubierto y con lágrima densa y brillante.
En nariz se muestra intenso y envolvente. Entrega notas de vainilla, mantequilla fresca, fresas, regaliz rojo y roble cremoso.
En boca posee una entrada amplia y sabrosa, con unos taninos aterciopelados. Nos trae recuerdos de confitura de frutos rojos, vainilla y chocolate. La retronasal nos habla de cerezas, moras y entrega un matiz ligeramente especiado. Final largo y buena persistencia.
Por unos 8€ podemos disfrutar de un vino elegante y muy equilibrado en todas las fases de la cata, con un cuerpo y una presencia muy por encima de su rango de precio. Marida bien con carnes rojas a la parrilla, guisos y estofados, además de embutidos ibéricos y pescado azul. Mi calificación para este dÓrio Colección Privada en su añada de 2011 es de un 91 sobre 100.
Nada más lejos de la realidad. En la Comunidad de Madrid es bien conocida la gran calidad de las garnachas de Gredos pero nunca imaginé probar un coupage de tempranillo y cabernet sauvignon tan bueno por menos de 10€. Una exquisita selección de estas uvas unida al cuidado propio de un vino que es la estrella de la bodega, lo convierten en una propuesta exquisita e incluso espectacular atendiendo a su rango de precio.
El coupage mencionado ha recibido una crianza de 12 meses en barricas de roble americano que le han proporcionado carácter y han terminado por redondear todas sus virtudes. Sin duda un gran descubrimiento que cuenta con mi recomendación más sincera.
A la vista presenta un color picota con ribete granate, bien cubierto y con lágrima densa y brillante.
En nariz se muestra intenso y envolvente. Entrega notas de vainilla, mantequilla fresca, fresas, regaliz rojo y roble cremoso.
En boca posee una entrada amplia y sabrosa, con unos taninos aterciopelados. Nos trae recuerdos de confitura de frutos rojos, vainilla y chocolate. La retronasal nos habla de cerezas, moras y entrega un matiz ligeramente especiado. Final largo y buena persistencia.
Por unos 8€ podemos disfrutar de un vino elegante y muy equilibrado en todas las fases de la cata, con un cuerpo y una presencia muy por encima de su rango de precio. Marida bien con carnes rojas a la parrilla, guisos y estofados, además de embutidos ibéricos y pescado azul. Mi calificación para este dÓrio Colección Privada en su añada de 2011 es de un 91 sobre 100.
lunes, 9 de febrero de 2015
Dos de Mayo Crianza Edición Limitada 2010
No solo de garnacha vive el madrileño y es que en nuestra Comunidad Autónoma esta variedad de uva es la auténtica protagonista. En este caso Bodegas Jeromín, afincada en la localidad de Villarejo de Salvanés, demuestra que también podemos mostrar excelentes tempranillos en nuestros vinos.
Este Dos de Mayo Crianza nace con la intención de conmemorar los hechos que acontecieron en Madrid en 1808 y que pasarían a escribir nuestra propia Historia de forma notable. Para tan magna efeméride se han seleccionado las mejores uvas de sus viñedos de tempranillo para sacar a la venta esta edición limitada con vocación de reserva que ha acortado mínimamente su reposo en madera para adoptar el papel de todo un crianza.
Se trata de un monovarietal de tempranillo que ha recibido una crianza de 14 meses en barricas bordelesas de roble francés y americano antes de pasar a la botella.
A la vista presenta un color granate con ribete cereza, bien cubierto y con lágrima fina, densa y tintada.
En nariz se muestra intenso y fresco entregando notas de tinta, chocolate, hierbas de campo y regaliz.
En boca posee una entrada cálida e intensa, mostrando una ligera astringencia a pesar de tener unos taninos maduros. Entrega notas de cerezas, ciruelas rojas y arándanos acompañadas de un ligero matiz balsámico y dejando un posgusto algo amargo. La retronasal nos habla de golosina de fresa, regaliz y buena madera entregando un final de largo recorrido y persistencia media.
Por unos 6€ se puede disfrutar de un buen tempranillo madrileño, buen compañero de mesa en cualquier situación, especialmente junto a carnes rojas, quesos curados o semicurados y algún buen guiso de la zona. Mi calificación para este Dos de Mayo Crianza Edición Limitada en su añada de 2010 es de un 88 sobre 100.
Este Dos de Mayo Crianza nace con la intención de conmemorar los hechos que acontecieron en Madrid en 1808 y que pasarían a escribir nuestra propia Historia de forma notable. Para tan magna efeméride se han seleccionado las mejores uvas de sus viñedos de tempranillo para sacar a la venta esta edición limitada con vocación de reserva que ha acortado mínimamente su reposo en madera para adoptar el papel de todo un crianza.
Se trata de un monovarietal de tempranillo que ha recibido una crianza de 14 meses en barricas bordelesas de roble francés y americano antes de pasar a la botella.
A la vista presenta un color granate con ribete cereza, bien cubierto y con lágrima fina, densa y tintada.
En nariz se muestra intenso y fresco entregando notas de tinta, chocolate, hierbas de campo y regaliz.
En boca posee una entrada cálida e intensa, mostrando una ligera astringencia a pesar de tener unos taninos maduros. Entrega notas de cerezas, ciruelas rojas y arándanos acompañadas de un ligero matiz balsámico y dejando un posgusto algo amargo. La retronasal nos habla de golosina de fresa, regaliz y buena madera entregando un final de largo recorrido y persistencia media.
Por unos 6€ se puede disfrutar de un buen tempranillo madrileño, buen compañero de mesa en cualquier situación, especialmente junto a carnes rojas, quesos curados o semicurados y algún buen guiso de la zona. Mi calificación para este Dos de Mayo Crianza Edición Limitada en su añada de 2010 es de un 88 sobre 100.
lunes, 26 de enero de 2015
Las Moradas de San Martín Initio 2007
Volvemos a la sierra de Gredos madrileña para hacer patria con una garnacha de las nuestras, bien hecha y bien presentada. Asentada en la población de San Martín de Valdeiglesias, Las Moradas fue una de las primeras bodegas en apostar por esta variedad de uva en nuestra región para la elaboración de vinos de calidad.
Initio así lo muestra, no siendo el vino de mayor prestancia de la bodega, presenta un nivel de calidad y una garantía de guarda en botella poco común para estos vinos. La botella analizada roza los 8 años y aún así mostraba todas las virtudes varietales de la garnacha sin haber perdido un ápice de equilibrio y frescura. Un equilibrio difícil de mantener en un vino que roza los 15 grados de alcohol.
Se trata de un monovarietal de garnacha que ha recibido una crianza de 14 meses en barricas de roble francés antes de vestirse con una elegante botella bordelesa.
A la vista presenta un color picota con ribete granate, bien cubierto y con lágrima de media densidad.
En nariz se muestra perfumado de flores blancas como el azahar, fresco y mineral. También se aprecian notas de fresones, hierbas de monte y pimienta.
En boca posee una entrada amplia y potente, con unos taninos maduros. Muestra una ligera astringencia y una marcada mineralidad propia de el suelo del que procede. Entrega notas de regaliz y confitura de moras adornándose en la retronasal con cuero, madera húmeda y matices tostados. Final de medio recorrido y buena persistencia.
Por unos 12€ podemos disfrutar de otra buena garnacha madrileña, con la misma frescura y mineralidad de otras que han pasado por aquí pero con un potencial de guarda más que interesante. Marida bien con aves grasas, callos o un buen cocido madrileño. Mi calificación para este Las Moradas de San Martín Initio en su añada de 2007 es de un 90 sobre 100.
Initio así lo muestra, no siendo el vino de mayor prestancia de la bodega, presenta un nivel de calidad y una garantía de guarda en botella poco común para estos vinos. La botella analizada roza los 8 años y aún así mostraba todas las virtudes varietales de la garnacha sin haber perdido un ápice de equilibrio y frescura. Un equilibrio difícil de mantener en un vino que roza los 15 grados de alcohol.
Se trata de un monovarietal de garnacha que ha recibido una crianza de 14 meses en barricas de roble francés antes de vestirse con una elegante botella bordelesa.
A la vista presenta un color picota con ribete granate, bien cubierto y con lágrima de media densidad.
En nariz se muestra perfumado de flores blancas como el azahar, fresco y mineral. También se aprecian notas de fresones, hierbas de monte y pimienta.
En boca posee una entrada amplia y potente, con unos taninos maduros. Muestra una ligera astringencia y una marcada mineralidad propia de el suelo del que procede. Entrega notas de regaliz y confitura de moras adornándose en la retronasal con cuero, madera húmeda y matices tostados. Final de medio recorrido y buena persistencia.
Por unos 12€ podemos disfrutar de otra buena garnacha madrileña, con la misma frescura y mineralidad de otras que han pasado por aquí pero con un potencial de guarda más que interesante. Marida bien con aves grasas, callos o un buen cocido madrileño. Mi calificación para este Las Moradas de San Martín Initio en su añada de 2007 es de un 90 sobre 100.
lunes, 22 de diciembre de 2014
Bernabeleva Carril del Rey 2011
Bernabeleva es, sin lugar a dudas, una de las bodegas más emblemáticas de la Comunidad de Madrid. Con la garnacha de Gredos por montera, realizan una viticultura de mínima intervención donde el suelo, el clima y la orientación de sus viñas son los artífices de gran parte del resultado final en sus vinos. Eso y un esmero en el cuidado de sus frutos, que en su mayoría proceden de cepas viejas con una producción mínima.
El vino que os traigo hoy es un monovarietal de garnacha plantada con orientación sur en la Finca Carril del Rey, procedente de viñas de unos 75 años de edad, de maduración tardía sobre suelos de granito. El vino ha recibido una maceración larga, por encima de los 40 días y posteriormente ha pasado a realizar la fermentación maloláctica en madera con sus lías, realizando su crianza en barricas usadas de roble francés de 225 y 500 litros.
Un vino fino, elegante, uno de los grandes exponentes de la garnacha madrileña.
A la vista presenta un color granate con ribete rubí, media cobertura y lágrima densa, fina y brillante. Muy elegante.
En nariz muestra firmemente la esencia varietal de la garnacha. Notas de hierbas de monte, regaliz, menta y un ligero matiz de ahumados.
En boca posee una entrada potente, amplia y algo licorosa. Se muestra fresco gracias a una acertada acidez y unos taninos aterciopelados. Notas de cerezas y fresones se acompañan de matices especiados procedentes de la madera. La retronasal se vuelve cálida y nos trae recuerdos de fruta confitada y piruleta. Final largo y buena persistencia.
Por unos 24€ se puede disfrutar de una garnacha de categoría, buena muestra de que en Madrid poco tenemos que envidiar la excelentes viñas aragonesas. Un vino original, fresco y único, un paso por encima de la mayoría de sus vecinos de la región. Marida bien con chuletitas de cordero lechal, carnes rojas a la plancha y pescado azul. Mi calificación para este Bernabeleva Carril del Rey en su añada de 2011 es de un 93 sobre 100.
El vino que os traigo hoy es un monovarietal de garnacha plantada con orientación sur en la Finca Carril del Rey, procedente de viñas de unos 75 años de edad, de maduración tardía sobre suelos de granito. El vino ha recibido una maceración larga, por encima de los 40 días y posteriormente ha pasado a realizar la fermentación maloláctica en madera con sus lías, realizando su crianza en barricas usadas de roble francés de 225 y 500 litros.
Un vino fino, elegante, uno de los grandes exponentes de la garnacha madrileña.
A la vista presenta un color granate con ribete rubí, media cobertura y lágrima densa, fina y brillante. Muy elegante.
En nariz muestra firmemente la esencia varietal de la garnacha. Notas de hierbas de monte, regaliz, menta y un ligero matiz de ahumados.
En boca posee una entrada potente, amplia y algo licorosa. Se muestra fresco gracias a una acertada acidez y unos taninos aterciopelados. Notas de cerezas y fresones se acompañan de matices especiados procedentes de la madera. La retronasal se vuelve cálida y nos trae recuerdos de fruta confitada y piruleta. Final largo y buena persistencia.
Por unos 24€ se puede disfrutar de una garnacha de categoría, buena muestra de que en Madrid poco tenemos que envidiar la excelentes viñas aragonesas. Un vino original, fresco y único, un paso por encima de la mayoría de sus vecinos de la región. Marida bien con chuletitas de cordero lechal, carnes rojas a la plancha y pescado azul. Mi calificación para este Bernabeleva Carril del Rey en su añada de 2011 es de un 93 sobre 100.
jueves, 30 de octubre de 2014
Luis Saavedra Crianza 2009
Hoy os traigo otro vino de la bodega ecológica Luis Saavedra, afincada en plena sierra de Gredos, en la Comunidad de Madrid. De nuevo la garnacha se erige como protagonista absoluta de este vino. Las mejores uvas de estos viñedos procedentes de cepas con unos 85 años de edad, se recogen manualmente, con una estricta selección desde la propia viña para ofrecer la mayor calidad y frescura en el producto final.
Es probablemente el vino más serio, el más complejo de la bodega, el que toma como propio el nombre del fundador de la misma como garantía plena de una familia dedicada desde hace varias generaciones a la vitivinicultura.
En el caso de hoy se trata de un coupage de garnacha (90%) y syrah (10%) procedente de viñedos a 800 metros de altura. El vino ha recibido una crianza de 7 meses en barricas nuevas de roble francés y americano.
A la vista presenta un color granate con ribete rubí, media cobertura y lágrima densa y brillante.
En nariz se muestra fresco y muy frutal, casi goloso. Entrega notas de fresas, melocotón, hierba mojada y piruleta.
En boca posee una entrada fresca y amable, con taninos maduros. Fruta compotada, membrillo y buena madera envuelven el paladar para dar paso a una retronasal que se impregna de confitura de frutos rojos y hierbas de monte. Final correcto y con una persistencia media.
Por unos 8€ podéis disfrutar de otro buen vino madrileño, fruto de la mejor viticultura ecológica, que además resulta muy fácil de beber. Marida bien con pastas, carnes blancas, aperitivos y ensaladas. Mi calificación para este Luis Saavedra Crianza en su añada de 2009 es de un 88 sobre 100.
Es probablemente el vino más serio, el más complejo de la bodega, el que toma como propio el nombre del fundador de la misma como garantía plena de una familia dedicada desde hace varias generaciones a la vitivinicultura.
En el caso de hoy se trata de un coupage de garnacha (90%) y syrah (10%) procedente de viñedos a 800 metros de altura. El vino ha recibido una crianza de 7 meses en barricas nuevas de roble francés y americano.
A la vista presenta un color granate con ribete rubí, media cobertura y lágrima densa y brillante.
En nariz se muestra fresco y muy frutal, casi goloso. Entrega notas de fresas, melocotón, hierba mojada y piruleta.
En boca posee una entrada fresca y amable, con taninos maduros. Fruta compotada, membrillo y buena madera envuelven el paladar para dar paso a una retronasal que se impregna de confitura de frutos rojos y hierbas de monte. Final correcto y con una persistencia media.
Por unos 8€ podéis disfrutar de otro buen vino madrileño, fruto de la mejor viticultura ecológica, que además resulta muy fácil de beber. Marida bien con pastas, carnes blancas, aperitivos y ensaladas. Mi calificación para este Luis Saavedra Crianza en su añada de 2009 es de un 88 sobre 100.
jueves, 16 de octubre de 2014
Marañones 2012
Es el segundo vino que traigo a estas páginas de la excelente Bodegas Marañones de Madrid. En este caso es un "primo hermano" del magnífico Labros que ya analicé aquí, basado en el mismo concepto: monovarietal de garnacha de Gredos con una edad de las cepas entre los 50 y 70 años, trabajado bajo el estándar de agricultura ecológica, en este caso procedente de dos parcelas en ladera sobre suelos graníticos que aportan al vino una mineralidad muy acusada.
Estas parcelas poseen una orientación norte y se encuentran entre los 750 y 850 metros de altitud. Es un vino de terroir en cuya fermentación se han utilizado levaduras autóctonas y tras una crianza de 12 meses en barricas usadas de roble francés, no ha sido sometido a procesos de estabilización, clarificación ni filtración.
Es un vino elegante a la vista y emocionante en nariz, lástima que un marcadísimo amargor final junto con una acusada falta de tiempo en botella (al menos de un año) le hayan hecho perder en boca parte de su buen hacer.
A la vista presenta un color rubí con ribete rosado, poco cubierto y lágrima poco densa, gruesa y brillante.
En nariz se muestra intenso y mineral, con un marcado carácter varietal. Notas de cerezas, frambuesas, regaliz y mermelada de ciruelas conforman un resultado impecable.
En boca posee una entrada potente, licorosa, con taninos ligeramente secos. Muestra una gran carga frutal con recuerdos de confitura de frutos rojos, guindas y una mineralidad tan presente como en nariz. Es fresco y con una acidez muy equilibrada. Tan solo un excesivamente marcado amargor final le aleja de calificaciones más altas. La retronasal nos trae recuerdos de fruta madura y roble fresco que dan paso a un final largo con una persistencia media.
Por unos 17€ podéis disfrutar de otra buena garnacha madrileña aunque para mi gusto le falta tiempo en botella para redondear su potencial alcohólico. Su marcado amargor final no gustará a todos, pero bien acompañado de platos que solucionen ese desequilibrio, puede ser una propuesta espectacular. Marida bien con ensaladas dulces, pato, foie, embutidos ibéricos y queso de cabra. Mi calificación para este Marañones en su añada de 2012 es de un 90 sobre 100.
Estas parcelas poseen una orientación norte y se encuentran entre los 750 y 850 metros de altitud. Es un vino de terroir en cuya fermentación se han utilizado levaduras autóctonas y tras una crianza de 12 meses en barricas usadas de roble francés, no ha sido sometido a procesos de estabilización, clarificación ni filtración.
Es un vino elegante a la vista y emocionante en nariz, lástima que un marcadísimo amargor final junto con una acusada falta de tiempo en botella (al menos de un año) le hayan hecho perder en boca parte de su buen hacer.
A la vista presenta un color rubí con ribete rosado, poco cubierto y lágrima poco densa, gruesa y brillante.
En nariz se muestra intenso y mineral, con un marcado carácter varietal. Notas de cerezas, frambuesas, regaliz y mermelada de ciruelas conforman un resultado impecable.
En boca posee una entrada potente, licorosa, con taninos ligeramente secos. Muestra una gran carga frutal con recuerdos de confitura de frutos rojos, guindas y una mineralidad tan presente como en nariz. Es fresco y con una acidez muy equilibrada. Tan solo un excesivamente marcado amargor final le aleja de calificaciones más altas. La retronasal nos trae recuerdos de fruta madura y roble fresco que dan paso a un final largo con una persistencia media.
Por unos 17€ podéis disfrutar de otra buena garnacha madrileña aunque para mi gusto le falta tiempo en botella para redondear su potencial alcohólico. Su marcado amargor final no gustará a todos, pero bien acompañado de platos que solucionen ese desequilibrio, puede ser una propuesta espectacular. Marida bien con ensaladas dulces, pato, foie, embutidos ibéricos y queso de cabra. Mi calificación para este Marañones en su añada de 2012 es de un 90 sobre 100.
martes, 30 de septiembre de 2014
La Bruja Avería 2012
De nuevo tengo la suerte de traeros un vino de la Bodega Comando G de Madrid. Se trata de una bodega trabajada por dos referentes de la viticultura madrileña, a saber, Fernando García de Bodegas Marañones y Daniel Gómez de Bodegas Jiménez- Landi. La viticultura biodinámica, el cuidado de cada terruño y la frescura de las garnachas de Gredos se dan la mano para lograr productos del más alto nivel.
En este caso, os traigo un monovarietal de garnacha procedente de cepas entre los 50 y 90 años de edad asentadas en suelos graníticos a 850 metros de altitud, en un terroir de tan solo cinco hectáreas en la localidad de Rozas de Puerto Real. Este vino ha recibido una crianza de 5 meses en barricas de roble francés antes de pasar a ser embotellado.
Por encima de todo se trata de un vino diferente, especial, muy original. Entrega notas tanto en nariz como en boca muy poco comunes, muestra un color también muy raro, casi turbio, de capa muy baja pero, lo más importante, está muy rico.
A la vista presenta un color rubí algo turbio, muy poco cubierto y con lágrima densa y brillante.
En nariz entrega notas de cerezas, grosellas, regaliz rojo, hierbas de monte y golosina de fresa. Tiene un claro carácter varietal que muestra toda la frescura de estas garnachas. Marcada mineralidad.
En boca posee una entrada fresca y sorprendente, muy original. Una extraordinaria acidez, marcada, pero a la vez manteniendo un gran equilibrio, se une a unos taninos maduros y dulces. Es un vino muy goloso y agradable de beber. Notas de golosina de fresa, piruleta y frambuesa convierten nuestro paladar en una montaña rusa de sensaciones. La retronasal nos trae recuerdos de regaliz rojo y confitura de cerezas que dan paso a un final de medio recorrido y buena persistencia.
Cuanto más garnachas madrileñas pruebo, más me gustan. En este caso, más allá de la calidad de este tipo de vinos, el placer procede de la originalidad del mismo. Por tan solo 12€ podréis disfrutar de una auténtica sorpresa que gustará incluso a los que no disfruten del vino. Marida bien con carnes blancas, caza y aves de corral, guisos de legumbres y unos buenos callos a la madrileña. Mi calificación para este La Bruja Avería en su añada de 2012 es de un 92 sobre 100.
En este caso, os traigo un monovarietal de garnacha procedente de cepas entre los 50 y 90 años de edad asentadas en suelos graníticos a 850 metros de altitud, en un terroir de tan solo cinco hectáreas en la localidad de Rozas de Puerto Real. Este vino ha recibido una crianza de 5 meses en barricas de roble francés antes de pasar a ser embotellado.
Por encima de todo se trata de un vino diferente, especial, muy original. Entrega notas tanto en nariz como en boca muy poco comunes, muestra un color también muy raro, casi turbio, de capa muy baja pero, lo más importante, está muy rico.
A la vista presenta un color rubí algo turbio, muy poco cubierto y con lágrima densa y brillante.
En nariz entrega notas de cerezas, grosellas, regaliz rojo, hierbas de monte y golosina de fresa. Tiene un claro carácter varietal que muestra toda la frescura de estas garnachas. Marcada mineralidad.
En boca posee una entrada fresca y sorprendente, muy original. Una extraordinaria acidez, marcada, pero a la vez manteniendo un gran equilibrio, se une a unos taninos maduros y dulces. Es un vino muy goloso y agradable de beber. Notas de golosina de fresa, piruleta y frambuesa convierten nuestro paladar en una montaña rusa de sensaciones. La retronasal nos trae recuerdos de regaliz rojo y confitura de cerezas que dan paso a un final de medio recorrido y buena persistencia.
Cuanto más garnachas madrileñas pruebo, más me gustan. En este caso, más allá de la calidad de este tipo de vinos, el placer procede de la originalidad del mismo. Por tan solo 12€ podréis disfrutar de una auténtica sorpresa que gustará incluso a los que no disfruten del vino. Marida bien con carnes blancas, caza y aves de corral, guisos de legumbres y unos buenos callos a la madrileña. Mi calificación para este La Bruja Avería en su añada de 2012 es de un 92 sobre 100.
lunes, 15 de septiembre de 2014
La Casa de Monroy "El Repiso" Crianza 2009
Hoy os traigo otro vino más de mi tierra, de Madrid, en este caso procedente de una bodega con cuatro generaciones de viticultores a las espaldas, que trabajan con la intención de hacer vinos de autor de alta expresión.
En el caso del que hoy os traigo, se trata de un coupage de tempranillo (70%), cabernet sauvignon (20%) y garnacha (10%) procedente de viñedos en espaldera cultivados en suelos areno-arcillosos y silíceos, pobres en materia orgánica. Cada variedad se vinifica por separado, recibiendo, en todos los casos, una crianza de 15 meses en barricas bordelesas de roble francés y americano.
Es un vino con mucho cuerpo y carácter, muy personal, no apto para todos los públicos. Un crianza atípico y con una personalidad mineral muy marcada. Muchísimo más interesante en nariz que en boca, exige decantación previa para que el alto contenido alcohólico (14,5 grados) se libere y sea más fácil apreciar todos sus matices. Además es un vino con una gran cantidad de sedimentos, por lo que es importante que la decantación se haga con esmero.
A la vista presenta un color picota muy oscuro con ribete granate, bien cubierto y con lágrima densa y fina.
En nariz se muestra intenso y complejo. Entrega notas de cerezas, moras, ciruelas, confitura de frutas del bosque, mantequilla fresca y chocolate. Casi memorable, sin duda, la mayor virtud de este vino.
En boca posee una entrada potente y algo licorosa. Entrega unos taninos secos que provocan una marcada astringencia mostrándose, además, carnoso, casi se mastica. Le falta la complejidad y equilibrio que muestra en nariz. Nos trae recuerdos de guindas en licor y buena madera con un marcado carácter mineral. La retronasal se llena de moras silvestres y madera que dan paso a un final y persistencia medios.
Por unos 15€ se puede disfrutar de un vino de Madrid muy diferente a lo habitual de la región. Olvídense por un momento de las frescas garnachas de Gredos con su baja cobertura y elegante color. Aquí hay color, cuerpo y contundencia, eso sí, mucho mejor resuelto en nariz que en boca. Marida bien con guisos y estofados, legumbres y quesos curados, carnes rojas, caza y asados. Mi calificación para este La Casa de Monroy "El Repiso" Crianza en su añada de 2009 es de un 89 sobre 100.
En el caso del que hoy os traigo, se trata de un coupage de tempranillo (70%), cabernet sauvignon (20%) y garnacha (10%) procedente de viñedos en espaldera cultivados en suelos areno-arcillosos y silíceos, pobres en materia orgánica. Cada variedad se vinifica por separado, recibiendo, en todos los casos, una crianza de 15 meses en barricas bordelesas de roble francés y americano.
Es un vino con mucho cuerpo y carácter, muy personal, no apto para todos los públicos. Un crianza atípico y con una personalidad mineral muy marcada. Muchísimo más interesante en nariz que en boca, exige decantación previa para que el alto contenido alcohólico (14,5 grados) se libere y sea más fácil apreciar todos sus matices. Además es un vino con una gran cantidad de sedimentos, por lo que es importante que la decantación se haga con esmero.
A la vista presenta un color picota muy oscuro con ribete granate, bien cubierto y con lágrima densa y fina.
En nariz se muestra intenso y complejo. Entrega notas de cerezas, moras, ciruelas, confitura de frutas del bosque, mantequilla fresca y chocolate. Casi memorable, sin duda, la mayor virtud de este vino.
En boca posee una entrada potente y algo licorosa. Entrega unos taninos secos que provocan una marcada astringencia mostrándose, además, carnoso, casi se mastica. Le falta la complejidad y equilibrio que muestra en nariz. Nos trae recuerdos de guindas en licor y buena madera con un marcado carácter mineral. La retronasal se llena de moras silvestres y madera que dan paso a un final y persistencia medios.
Por unos 15€ se puede disfrutar de un vino de Madrid muy diferente a lo habitual de la región. Olvídense por un momento de las frescas garnachas de Gredos con su baja cobertura y elegante color. Aquí hay color, cuerpo y contundencia, eso sí, mucho mejor resuelto en nariz que en boca. Marida bien con guisos y estofados, legumbres y quesos curados, carnes rojas, caza y asados. Mi calificación para este La Casa de Monroy "El Repiso" Crianza en su añada de 2009 es de un 89 sobre 100.
jueves, 7 de agosto de 2014
Chotis 2012
El pasado domingo tuve la suerte de visitar las Bodegas Luis Saavedra en Cenicientos, Madrid. El propio Luis, tercera generación de una familia de viticultores, tuvo a bien mostrarnos sus viñedos con auténtica pasión, la que solo puede proceder de alguien que ama este mundo. Desde los diferentes tipos de uva plantadas, características de los portainjertos utilizados, mil y un detalles y anécdotas que nos hicieron disfrutar de la visita de una manera muy especial.
En la sierra de Gredos son varias las bodegas que apuestan por la garnacha como principal variedad, ya que las condiciones climatológicas y de suelos de la zona se prestan al desarrollo de unas cepas centenarias de esta variedad que entregan vinos muy frescos y frutales, con potencia y gran mineralidad.
Chotis es uno de los muchos vinos que se hacen en esta bodega, todos basados en una viticultura ecológica, máxima garantía de calidad y no intervención que se puede ofrecer en la etiqueta de un vino español. Aquí el cuidado del fruto es religión y, en palabras de su dueño, si tienes buenas uvas, el trabajo en bodega es meramente testimonial. Se trata de un monovarietal de garnacha que ha recibido una crianza de 10 meses en barricas de roble francés (70%), húngaro (20%) y americano (10%).
A la vista presenta un color picota con ribete violáceo, poco cubierto y lágrima densa y brillante.
En nariz se muestra intenso y muy frutal. Notas de fresas y frambuesas se convierten en la dominante pero bien acompañadas por matices de regaliz rojo, vainilla y roble cremoso. Balsámico.
En boca posee una entrada amplia y fresca. Entrega unos tonos ácidos bien equilibrados con mucha fruta envolviéndolo todo. Taninos ligeramente secos. Nos trae recuerdos de cerezas, fruta de hueso y matices especiados. Madera húmeda acompañada de fruta madura y ligeros tonos tostados se adueñan de la retronasal para dar paso a un final de medio recorrido y una buena persistencia.
Por unos 8€ podéis disfrutar de un vino natural, fresco y muy amable, fiel referente de las garnachas madrileñas, con un carácter varietal diferente, pero no menos interesante, del que poseen sus homónimas aragonesas. Marida bien con aperitivos, quesos frescos, ensaladas y carnes blancas a la plancha. También puede acompañar platos de pasta e incluso un buen guiso de la zona. Mi calificación para este Chotis en su añada de 2012 es de un 88 sobre 100.
En la sierra de Gredos son varias las bodegas que apuestan por la garnacha como principal variedad, ya que las condiciones climatológicas y de suelos de la zona se prestan al desarrollo de unas cepas centenarias de esta variedad que entregan vinos muy frescos y frutales, con potencia y gran mineralidad.
Chotis es uno de los muchos vinos que se hacen en esta bodega, todos basados en una viticultura ecológica, máxima garantía de calidad y no intervención que se puede ofrecer en la etiqueta de un vino español. Aquí el cuidado del fruto es religión y, en palabras de su dueño, si tienes buenas uvas, el trabajo en bodega es meramente testimonial. Se trata de un monovarietal de garnacha que ha recibido una crianza de 10 meses en barricas de roble francés (70%), húngaro (20%) y americano (10%).
A la vista presenta un color picota con ribete violáceo, poco cubierto y lágrima densa y brillante.
En nariz se muestra intenso y muy frutal. Notas de fresas y frambuesas se convierten en la dominante pero bien acompañadas por matices de regaliz rojo, vainilla y roble cremoso. Balsámico.
En boca posee una entrada amplia y fresca. Entrega unos tonos ácidos bien equilibrados con mucha fruta envolviéndolo todo. Taninos ligeramente secos. Nos trae recuerdos de cerezas, fruta de hueso y matices especiados. Madera húmeda acompañada de fruta madura y ligeros tonos tostados se adueñan de la retronasal para dar paso a un final de medio recorrido y una buena persistencia.
Por unos 8€ podéis disfrutar de un vino natural, fresco y muy amable, fiel referente de las garnachas madrileñas, con un carácter varietal diferente, pero no menos interesante, del que poseen sus homónimas aragonesas. Marida bien con aperitivos, quesos frescos, ensaladas y carnes blancas a la plancha. También puede acompañar platos de pasta e incluso un buen guiso de la zona. Mi calificación para este Chotis en su añada de 2012 es de un 88 sobre 100.
lunes, 7 de julio de 2014
Labros 2011
En la zona oeste de la provincia de Madrid, en el término municipal de San Martín de Valdeiglesias, entre las sierras de Gredos y Guadarrama y bajo la influencia del río Alberche, se dan algunos de los mejores vinos de nuestra Comunidad y, muy especialmente, unos excelentes ejemplos de monovarietales de uva garnacha, con menos cuerpo y más elegancia que las aragonesas y el mismo potencial alcohólico.
En esta zona, Bodegas Marañones destaca por el buen trabajo llevado a cabo por su enólogo Fernando García, que hace de cada uno de los vinos de esta bodega un producto cuidado y de gran calidad. Así ocurre con Labros, una típica garnacha de Gredos con una finura y elegancia muy especiales, un vino de terroir, de una única parcela procedente del paraje de La Dehesa, que muestra las características climáticas y de suelo de esta zona.
Este vino, procedente de cepas de 70 años, ha sido fermentado en tinas de 500 litros sin tapa con levaduras autóctonas, para pasar a una crianza de 12 meses en barricas de 500 litros de roble francés usadas.
A la vista presenta un color cereza con ribete rosado, muy poco cubierto y con lágrima gruesa, muy densa y brillante.
En nariz muestra una gran amplitud frutal con notas de moras y cerezas. Posee una marcada mineralidad ofreciendo también recuerdos de regaliz rojo y especias dulces. Balsámico.
En boca tiene una entrada potente, licorosa, mostrando una buena estructura y unos taninos finos que entregan una leve astringencia. Notas de fruta madura que vuelven a aparecer en la retronasal junto a matices especiados y de buena madera. Final con buena longitud y persistencia alta.
Uno de los mejores vinos que he probado de esta variedad procedente de la región de Madrid, que resulta una grata compañía en la mesa por tan solo 17€. Marida bien con aperitivos, quesos curados, pato, foie y carnes a la plancha. Recomiendo del mismo precio y bodega su Marañones, también un monovarietal de garnacha pero, en este caso, de dos parcelas distintas, que forman un vino muy interesante. Mi calificación para este Labros en su añada de 2011 es de un 92 sobre 100.
En esta zona, Bodegas Marañones destaca por el buen trabajo llevado a cabo por su enólogo Fernando García, que hace de cada uno de los vinos de esta bodega un producto cuidado y de gran calidad. Así ocurre con Labros, una típica garnacha de Gredos con una finura y elegancia muy especiales, un vino de terroir, de una única parcela procedente del paraje de La Dehesa, que muestra las características climáticas y de suelo de esta zona.
Este vino, procedente de cepas de 70 años, ha sido fermentado en tinas de 500 litros sin tapa con levaduras autóctonas, para pasar a una crianza de 12 meses en barricas de 500 litros de roble francés usadas.
A la vista presenta un color cereza con ribete rosado, muy poco cubierto y con lágrima gruesa, muy densa y brillante.
En nariz muestra una gran amplitud frutal con notas de moras y cerezas. Posee una marcada mineralidad ofreciendo también recuerdos de regaliz rojo y especias dulces. Balsámico.
En boca tiene una entrada potente, licorosa, mostrando una buena estructura y unos taninos finos que entregan una leve astringencia. Notas de fruta madura que vuelven a aparecer en la retronasal junto a matices especiados y de buena madera. Final con buena longitud y persistencia alta.
Uno de los mejores vinos que he probado de esta variedad procedente de la región de Madrid, que resulta una grata compañía en la mesa por tan solo 17€. Marida bien con aperitivos, quesos curados, pato, foie y carnes a la plancha. Recomiendo del mismo precio y bodega su Marañones, también un monovarietal de garnacha pero, en este caso, de dos parcelas distintas, que forman un vino muy interesante. Mi calificación para este Labros en su añada de 2011 es de un 92 sobre 100.
jueves, 19 de junio de 2014
El Regajal Selección Especial 2012
Hace unos días analizaba en estas páginas Las Retamas del Regajal, un vino madrileño con una excelente relación calidad- precio. Días después, concretamente el pasado sábado, tuve la oportunidad de visitar la bodega afincada en Aranjuez, y tengo que decir que resultó una experiencia muy agradable. El trato fue muy bueno y las explicaciones de Carlos, encargado de la guía en la visita, fueron de un nivel poco habitual en este tipo de eventos.
Gracias a todo esto me hice con unas botellas de su vino El Regajal Selección Especial, producto de una elaborada selección de las mejores uvas de sus viñedos que entregan, por unos 15€, un producto digno de mención. Uno de los mejores vinos que he probado de mi región.
Se trata de un assemblage de uvas tempranillo, cabernet sauvignon, syrah y merlot cuyos frutos han sido recogidos y fermentados por separado para proceder a su ensamblaje final. La crianza se ha llevado a cabo en barricas de roble francés de un uso durante un periodo de 13 meses. El resultado es un vino elegante, fino, sorprendente para su corta edad, un auténtico gozo para los sentidos.
A la vista presenta un color picota con ribete cereza, bien cubierto y con lágrima fina, densa y tintada.
En nariz muestra una buena intensidad frutal con notas de fresas y fresones. También destacan matices minerales y balsámicos muy marcados.
En boca posee una entrada amplia, con gran volumen y muy sedosa. Muestra unos taninos maduros y resulta frutoso y carnoso por igual. Notas de fresas y arándanos acompañadas por matices minerales y de especias dulces. Fruta madura y buena madera en la retronasal dan paso a un final amplio y de persistencia media.
Una excelente propuesta que gana en carácter y equilibrio a su "hermano menor" Las Retamas y que sitúa a esta bodega madrileña como un importante referente a nivel nacional. El vino hoy analizado marida bien con guisos de cordero, carnes blancas y rojas a la parrilla y quesos curados o semicurados. Mi calificación para este El Regajal Selección Especial en su añada de 2012 es de un 92 sobre 100.
Gracias a todo esto me hice con unas botellas de su vino El Regajal Selección Especial, producto de una elaborada selección de las mejores uvas de sus viñedos que entregan, por unos 15€, un producto digno de mención. Uno de los mejores vinos que he probado de mi región.
Se trata de un assemblage de uvas tempranillo, cabernet sauvignon, syrah y merlot cuyos frutos han sido recogidos y fermentados por separado para proceder a su ensamblaje final. La crianza se ha llevado a cabo en barricas de roble francés de un uso durante un periodo de 13 meses. El resultado es un vino elegante, fino, sorprendente para su corta edad, un auténtico gozo para los sentidos.
A la vista presenta un color picota con ribete cereza, bien cubierto y con lágrima fina, densa y tintada.
En nariz muestra una buena intensidad frutal con notas de fresas y fresones. También destacan matices minerales y balsámicos muy marcados.
En boca posee una entrada amplia, con gran volumen y muy sedosa. Muestra unos taninos maduros y resulta frutoso y carnoso por igual. Notas de fresas y arándanos acompañadas por matices minerales y de especias dulces. Fruta madura y buena madera en la retronasal dan paso a un final amplio y de persistencia media.
Una excelente propuesta que gana en carácter y equilibrio a su "hermano menor" Las Retamas y que sitúa a esta bodega madrileña como un importante referente a nivel nacional. El vino hoy analizado marida bien con guisos de cordero, carnes blancas y rojas a la parrilla y quesos curados o semicurados. Mi calificación para este El Regajal Selección Especial en su añada de 2012 es de un 92 sobre 100.
martes, 10 de junio de 2014
Las Retamas del Regajal 2012
Al sur de Madrid, en la bonita localidad de Aranjuez, se asienta una de las bodegas de mayor éxito y mejores vinos de la Comunidad de Madrid: El Regajal. La finca en la que se encuentran bodega y viñedos es, además, muy apreciada por los entomólogos ya que dentro de ella se encuentran 77 de las 227 especies de lepidópteros que habitan en España. De ahí que las etiquetas de los vinos de esta bodega estén repletas de mariposas, santo y seña de la riqueza natural del lugar.
Los vinos de El Regajal se producen en tiradas bastante limitadas, atendiendo a un cuidado especial para que la calidad de sus vinos no merme ni un ápice. El vino que hoy analizo es el más "sencillo" y joven de la bodega, pero no por ello menos interesante. Se trata de un coupage de cuatro variedades de uva, a saber, tempranillo, cabernet sauvignon, merlot y syrah que han recibido una crianza de 11 meses en barricas de roble francés.
Se muestra fresco, frutal, con cierta complejidad en boca y fácil de beber, ideal para disfrutar en cualquier ocasión que se precie, más si cabe, con un precio que ronda los 8€.
A la vista presenta un color granate con ribete violáceo, media cobertura y lágrima tintada y poco densa.
En nariz se muestra poco intenso en un principio, pero no tarda en evolucionar en copa para acabar entregando mayor contundencia aromática. Puede ser una buena seña para guardar este vino en botella un año más. Al oxigenarse nos entrega notas de frutas rojas, fresas y grosellas, dejando un matiz de fondo a hierba mojada.
En boca, en cambio, se entrega con plenitud desde el primer trago, mostrándose fresco y frutal, con buena acidez y unos taninos maduros. Aparecen notas de fresas maduras y confitura de moras que se repiten en la retronasal acompañadas de matices de madera bien integrada. Final largo y persistente, poco habitual en vinos de este rango de precio.
Un vino de mi tierra que demuestra que en Madrid también se hacen vinos excelentes a un precio muy ajustado. Marida bien con carnes blancas y rojas, guisos de la tierra, como unos buenos callos a la madrileña, quesos, foie y pescados a la plancha. Una vez conocida la bodega, no está de más dar un paso adelante y conocer otras de sus joyas como lo interesantísimos El Regajal Selección Especial o el Galia. Mi calificación para este Las Retamas del Regajal en su añada de 2012 es de un 90 sobre 100.
Los vinos de El Regajal se producen en tiradas bastante limitadas, atendiendo a un cuidado especial para que la calidad de sus vinos no merme ni un ápice. El vino que hoy analizo es el más "sencillo" y joven de la bodega, pero no por ello menos interesante. Se trata de un coupage de cuatro variedades de uva, a saber, tempranillo, cabernet sauvignon, merlot y syrah que han recibido una crianza de 11 meses en barricas de roble francés.
Se muestra fresco, frutal, con cierta complejidad en boca y fácil de beber, ideal para disfrutar en cualquier ocasión que se precie, más si cabe, con un precio que ronda los 8€.
A la vista presenta un color granate con ribete violáceo, media cobertura y lágrima tintada y poco densa.
En nariz se muestra poco intenso en un principio, pero no tarda en evolucionar en copa para acabar entregando mayor contundencia aromática. Puede ser una buena seña para guardar este vino en botella un año más. Al oxigenarse nos entrega notas de frutas rojas, fresas y grosellas, dejando un matiz de fondo a hierba mojada.
En boca, en cambio, se entrega con plenitud desde el primer trago, mostrándose fresco y frutal, con buena acidez y unos taninos maduros. Aparecen notas de fresas maduras y confitura de moras que se repiten en la retronasal acompañadas de matices de madera bien integrada. Final largo y persistente, poco habitual en vinos de este rango de precio.
Un vino de mi tierra que demuestra que en Madrid también se hacen vinos excelentes a un precio muy ajustado. Marida bien con carnes blancas y rojas, guisos de la tierra, como unos buenos callos a la madrileña, quesos, foie y pescados a la plancha. Una vez conocida la bodega, no está de más dar un paso adelante y conocer otras de sus joyas como lo interesantísimos El Regajal Selección Especial o el Galia. Mi calificación para este Las Retamas del Regajal en su añada de 2012 es de un 90 sobre 100.
martes, 13 de mayo de 2014
El Hombre Bala 2012
Ya era hora de hacer un ejercicio de chauvinismo y, como buen madrileño, traeros un vino de los que hacen en mi tierra, un monovarietal de garnacha nacido en la Sierra de Gredos, que se convierte en un buen ejemplo de cómo se trabaja esta variedad en nuestra región.
Alejado de la tipicidad de la garnacha aragonesa, estos vinos madrileños suelen caracterizarse por tener menos cuerpo y mayor grado alcohólico. En el caso del que analizo en este artículo es un vino procedente de cepas viejas entre los 40 y 90 años de edad, cuya fruta ha sido recogida antes de alcanzar un excesivo grado de maduración, para posteriormente pasar a una crianza de diez meses en barricas de roble francés de diferentes tamaños (400 y 700 litros) que han otorgado mayor profundidad al vino.
Los "culpables" de esta obra son los enólogos de bodegas Comando G Fernando García (Bodegas Marañones) y Daniel Gómez (Daniel Landi Viticultores) que ofrecen las mejores muestras de buena viticultura en la Comunidad de Madrid.
A la vista muestra un color granate con ribete rosado, poco cubierto y con una lágrima de densidad media.
En nariz es un vino intenso y muy frutal, goloso, con notas a cerezas y frambuesas con un marcado carácter varietal y un lejano matiz a regaliz rojo.
En boca tiene una entrada envolvente, con el alcohol acariciando toda la boca dotando de una agradable calidez al trago, muy frutal y especiado, entrega una leve sensación de astringencia procedente de unos taninos aterciopelados. Retronasal balsámica con buena persistencia en el final.
Por poco más de 15€ el proyecto Uvas Felices de las Bodegas Comando G nos entrega un vino agradable, muy de su tierra y excelente para maridar con potentes guisos de legumbres, con un buen cocido madrileño, que eleva los matices del vino y potencia la riqueza del plato. La Sierra de Gredos nos regala a los madrileños otras excelentes garnachas como La Bruja Avería, también de Comando G, o Navaherreros de Bernabeleva. Mi calificación para El Hombre Bala en su añada de 2012 es de un 90 sobre 100.
Alejado de la tipicidad de la garnacha aragonesa, estos vinos madrileños suelen caracterizarse por tener menos cuerpo y mayor grado alcohólico. En el caso del que analizo en este artículo es un vino procedente de cepas viejas entre los 40 y 90 años de edad, cuya fruta ha sido recogida antes de alcanzar un excesivo grado de maduración, para posteriormente pasar a una crianza de diez meses en barricas de roble francés de diferentes tamaños (400 y 700 litros) que han otorgado mayor profundidad al vino.
Los "culpables" de esta obra son los enólogos de bodegas Comando G Fernando García (Bodegas Marañones) y Daniel Gómez (Daniel Landi Viticultores) que ofrecen las mejores muestras de buena viticultura en la Comunidad de Madrid.
A la vista muestra un color granate con ribete rosado, poco cubierto y con una lágrima de densidad media.
En nariz es un vino intenso y muy frutal, goloso, con notas a cerezas y frambuesas con un marcado carácter varietal y un lejano matiz a regaliz rojo.
En boca tiene una entrada envolvente, con el alcohol acariciando toda la boca dotando de una agradable calidez al trago, muy frutal y especiado, entrega una leve sensación de astringencia procedente de unos taninos aterciopelados. Retronasal balsámica con buena persistencia en el final.
Por poco más de 15€ el proyecto Uvas Felices de las Bodegas Comando G nos entrega un vino agradable, muy de su tierra y excelente para maridar con potentes guisos de legumbres, con un buen cocido madrileño, que eleva los matices del vino y potencia la riqueza del plato. La Sierra de Gredos nos regala a los madrileños otras excelentes garnachas como La Bruja Avería, también de Comando G, o Navaherreros de Bernabeleva. Mi calificación para El Hombre Bala en su añada de 2012 es de un 90 sobre 100.
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