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jueves, 12 de febrero de 2015

Heras Cordón Reserva 2010

Heras Cordón es la única bodega española que suministra vino para los eventos organizados por el Papa en el mundo. El vino que se utiliza para dichos eventos es el mismo que la bodega embotella para el resto de sus clientes. Estamos hablando de una bodega situada en la Rioja Alavesa, dedicada a elaborar vinos auténticos, recios, con el sabor y las maneras de los de toda la vida.

En el caso del vino que hoy os traigo se trata de un reserva de 2010, probablemente con una larga vida en botella por delante, siendo aconsejable una guarda de al menos 3 ó 4 años más antes de ser consumido ya que a día de hoy se muestra en exceso potente a pesar de sus escasos 13 grados alcohólicos.

Hablamos de un coupage de tempranillo (90%) procedente de cepas con 55 años de edad, graciano (5%) y mazuelo (5%), estos dos últimos procedentes de cepas con solo 18 años de vida. El vino ha recibido una crianza de 18 meses en barricas nuevas de roble francés y americano antes de pasar otros 18 meses en botella previo a su salida al mercado.

A la vista presenta un color picota oscuro con ribete granate, bien cubierto y lágrima fina, brillante y de media densidad.

En nariz se muestra intenso y fresco entregando notas de moras, hierbas de monte, regaliz rojo y chocolate.

En boca posee una entrada potente, se trata de un vino recio y con cuerpo. Muy frutoso, con una excelente acidez que augura un gran potencial de guarda y taninos maduros. Notas de cerezas, cuero y un fondo de fruta escarchada. La retronasal es rica en fruta madura y buen roble. Final amplio y persistencia media.

Por unos 12€ se puede disfrutar de un Rioja de los de verdad, con carácter, de los de toda la vida. Eso sí, ganará en los próximos 4 años. Marida bien con carnes rojas a la parrilla, asados y quesos bien curados. Mi calificación para este Heras Cordón Reserva en su añada de 2010 es de un 89 sobre 100.

sábado, 22 de noviembre de 2014

Muga Selección Especial 2009

Bodegas Muga es uno de los grandes referentes vitivinícolas de la Rioja Alta. Asentada en el barrio de la estación de Haro, es una de las más completas, refinadas y exquisitas en sus trabajos con el vino. Hace un par de veranos tuve la suerte de visitar sus instalaciones y desde aquí aprovecho encarecidamente realizar una de sus catas, bien dirigidas y en las que se aprende y se intensifica la pasión por este mundo.

Su vino reserva, el Selección Especial que hoy os traigo, toma su nombre de una filosofía bodeguera basada en la honestidad: solo se embotellan y sacan al mercado las mejores añadas. Se trata de un coupage de tempranillo (70%), garnacha (20%), graciano y mazuelo (10%) de las mejores uvas seleccionadas de sus viñedos, que ha recibido una crianza de 28 meses en barricas de roble francés (80%) y americano (20%), muchas de estas barricas fabricadas en la propia bodega.

Un vino con clase y señorío, como muestra de una de las más grandes bodegas de La Rioja.

A la vista presenta un color picota con ribete granate, cobertura media y lágrima densa y bien tintada.

En nariz se muestra cremoso y fresco, aportando notas de fresas, grosellas, ciruela roja, regaliz, golosina de fresa, chocolate y mantequilla fresca.

En boca posee una entrada redonda, muy buena acidez y unos taninos maduros. Entrega notas de fresas y cerezas junto a un marcado matiz a mantequilla. La retronasal nos habla de confitura de fresa, especias y notas lácteas. Final de medio recorrido y buena persistencia.

Por unos 24€ podemos disfrutar de un vino con personalidad, un Rioja con pedigrí, una joya vinícola que merece muy mucho el esfuerzo empleado en el coste de la botella. Marida bien con carnes rojas, guisos de cordero y legumbres y quesos bien curados. Mi calificación para este Muga Selección Especial en su añada de 2009 es de un 93 sobre 100.

miércoles, 27 de agosto de 2014

La Rioja Alta Gran Reserva 904 2001

Hoy os traigo el que hasta el momento ha sido el mejor vino que ha pasado por estas páginas. Un Rioja clásico, fino y elegante, alejado de modas y altos índices de alcohol (solo tiene 12,5 grados) que demuestra que los mejores vinos no han de ser potentes, ni con excesivo cuerpo o color. Es un vino fino, de los de toda la vida, que convierte cualquier ocasión gastronómica en un placer inexcusable.

Y no lo digo sólo yo, críticos internacionales del nivel de Robert Parker lo sitúan entre los mejores vinos del mundo. Así de simple. Hay veces que buscamos fuera cosas que no están a la altura de lo que tenemos en casa y, para más inri, a muchísimo menor precio. Y es que una botella de este perfume hecho vino no sobrepasa los 30€, algo inaudito en un producto de su calidad.

Hecho con las mejores uvas de tempranillo (90%) y graciano (10%) de la excelente cosecha de 2001, ha recibido una crianza de 48 meses en barricas usadas de cuarto vino de roble americano con trasiegos cada 6 meses, para pasar a reposar en botella otros 48 meses antes de salir a la venta. Un vino cuyo valor no hace sino crecer en el tiempo ya que su potencial de guarda es enorme.

A la vista presenta un color granate con ribete anaranjado, poco cubierto y con lágrima fina, brillante y de media densidad.

En nariz se muestra intenso y memorable, complejo y emocionante. Entrega notas de guindas, trufas, chocolate y vainilla, caramelo y tabaco fresco.

En boca posee una entrada potente y muy fina, con taninos maduros y un grado de acidez perfecto. Guindas en licor, fruta compotada, dulce de membrillo, trufa y cacao son los aromas y sabores que envuelven nuestro paladar. En la retronasal aparecen matices de licor de frutas, cerezas y caramelo para completar un mosaico complejo y sorprendente por igual. Muestra un final largo y gran persistencia.

De nuevo, desde el barrio de la estación de Haro, nos llega un elixir de dioses, un vino realizado con un mimo y buen gusto al alcance de muy pocos. El triunfo de la tradición sobre la moda. Marida bien con carnes rojas y blancas, guisos de cordero y legumbres, pescados en salsa, foie y quesos curados. Mi calificación para este La Rioja Alta Gran Reserva 904 en su añada de 2001 es de un 97 sobre 100.

domingo, 27 de julio de 2014

Viña Tondonia Reserva 2002

La bodega que D. Rafael López de Heredia y Landeta fundara en el año 1877 en La Rioja (más concretamente en Haro), ha sabido mantener a lo largo de más de 100 años el compromiso en la elaboración exquisita y cuidada de sus vinos. El vino fino clásico de la Rioja Alta, tiene como referente el trabajo de esta familia que ya va por su cuarta generación en el negocio vitivinícola.

La expresión, sutileza y elegancia de sus vinos es absolutamente única en nuestro país. Huyendo de las modas del cuerpo y el color, ellos se limitan a hacer el mejor vino que saben y llevan haciéndolo demasiado tiempo como para que no se note en el resultado final. Son vinos muy especiales, amables, muy agradables de beber tanto para el neófito como para el experto, cargados de matices y complejidad constante a lo largo del tiempo. Y es que ese factor, el del tiempo, es otra de las señas de identidad de estos vinos. Su longevidad es tan inabarcable cómo cuidadosa sea su conservación. Continuamente se abren botellas de estos vinos con 60 ó 70 años a las espaldas y siguen siendo memorables, poesía en copa.

Por ello el vino que hoy os traigo, a pesar de tener 12 años, es un vino demasiado joven, demasiado impetuoso, para lo que es su concepción. Aunque cueste, es muy recomendable guardar alguna botella de ellos durante años porque la evolución del vino nos llegará a sorprender de verdad, siempre teniendo en cuenta una conservación responsable con temperaturas constantes de 14 grados y humedad entre el 75 y 80%, siempre alejado de la luz natural.

Viña Tondonia Reserva 2012 no es ni de lejos la mejor añada de este vino, fue un año complicado en sus viñedos, con un par de heladas en abril que destruyeron gran parte de la cosecha, pero aún con todo, es un vino que no defraudará a nadie. Está formado a partir de un coupage de tempranillo (75%), garnacha (15%), graciano y mazuelo (10%) procedentes de sus propios viñedos en La Rioja, detalle este que no debe pasar desapercibido ya que es la única bodega de La Rioja que lleva un sello de distinción en la contraetiqueta al ser la única por la que el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Calificada da garantía de la procedencia autóctona de todos sus frutos.

La vendimia se hace de manera manual y la crianza se lleva a cabo durante 6 años en barricas de roble americano ensambladas en la tonelería de la propia bodega, con dos trasiegos anuales y posterior clarificación con claras de huevos frescos de granjas de la zona, antes del embotellado final que se realiza sin filtración alguna.

A la vista presenta un color cereza con ribete anaranjado, poco cubierto y con lágrima densa y brillante.

En nariz se muestra intenso y frutal, aportando notas de fruta pasificada, guindas en licor, ahumados, trufas y violetas.

En boca sorprende por su marcada acidez que se equilibra con la oxigenación que recibe en la copa. Se nota que es un vino de largo recorrido y entregará mucho más a lo largo del tiempo. Aún así, tras la sorpresa inicial se torna sutil, elegante, equilibrado, con unos taninos maduros. En boca se muestra menos amplio que en nariz, aún así entrega notas de fruta roja madura y trufa, que se mantienen en la retronasal unidos a matices tostados de buena madera. Posee un largo recorrido y buena persistencia.

Por unos 20€ se puede disfrutar de esta auténtica joya de La Rioja, ya sea para tomar hoy o para guardárselo a nuestros nietos. Marida muy bien con ensaladas calientes con queso de cabra, aves, carnes rojas y blancas y pescados a la plancha. Mi calificación para este Viña Tondonia Reserva en su añada de 2002 es de un 93 sobre 100.

lunes, 21 de julio de 2014

Marqués de Cáceres Crianza 2010

La historia de Marqués de Cáceres es algo atípica en La Rioja Alta. Esta bodega fue fundada en 1970 por Enrique Forner cuya amplia experiencia en los vinos franceses de Burdeos, donde poseía dos chateaux, sirvió para sacar a esta región de un anquilosamiento fruto de décadas sin evolución en el trabajo de sus vinos.

El uso de la madera de roble francés y un interés porque la fruta sobresaliera por encima de ella mostró vinos frescos, vivos, con un carácter afrutado que no abandonaba la finura de los buenos tempranillo. Hoy en día Cristina Forner, quinta generación de la familia, mantiene y amplía el proyecto con las bases que implantó su fundador.

El vino que os traigo hoy es un coupage de tempranillo en un 85% unido a garnacha y graciano en el restante 15%. Ha recibido una crianza de 12 meses en barricas de roble francés y otros 12 afinando en botella antes de salir a la venta. Es un crianza fresco, afrutado, muy fácil de beber y muestra las bondades de una tierra bendecida por unos viñedos únicos.

A la vista muestra un color cereza con ribete violáceo, media cobertura y lágrima de media densidad muy brillante.

En nariz entrega notas de fruta en compota, membrillo, guindas, frambuesas y un ligero matiz de cuero mojado. Se va mostrando más intenso y frutal a medida que se oxigena en la copa.

En boca posee una entrada golosa, muy redonda y con unos taninos maduros. Aparecen notas de cerezas, arándanos, roble y tabaco. Se intuyen matices de cuero mojado y buena madera en la retronasal que dan paso a un final con buen recorrido y persistencia media.

A pesar de que es un vino fácil de encontrar en cualquier supermercado por menos de 7€, no hay que perder la perspectiva: estamos hablando de un excelente vino, un ejemplo más de la riqueza de nuestros viñedos incluso en la comodidad de nuestros bolsillos. Eso sí, aunque el de la añada de 2010 es muy bueno, el de la de 2009 es aún mejor por lo que si aún encontráis alguna botella de este último no dudéis en haceros con él. Marida bien con verduras, legumbres, pescados con tomate, carnes blancas y quesos semicurados. Mi calificación para este Marqués de Cáceres Crianza en su añada de 2010 es de un 89 sobre 100.