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domingo, 26 de abril de 2015

Fragantia nº 6 Moscato 2014

Aprovechando que el verano cada vez queda más cerca hoy os traigo un vino manchego muy fresco y agradable de tomar para cuando el sol aprieta. Una baja graduación alcohólica (sólo 5,5 grados) y el punto justo de dulzor hacen de este Fragantia nº 6 un acompañamiento ideal para los que dicen que en verano prefieren tomar cerveza.

El vino ha sido vendimiado por la noche en una finca a sólo 15 km de la bodega Finca Constancia perteneciente al grupo González Byass. Una vez recogido el fruto se mantiene conservado en frío con nieve carbónica hasta el momento del suave prensado en el que sólo se recoge el mosto flor. El proceso se finaliza de manera natural cuando se halla el equilibrio perfecto entre acidez, azúcar y grado alcohólico.

Se trata de un monovarietal de moscatel que conserva su carbónico natural procedente de la fermentación, manteniendo su temperatura a 0ºC hasta el momento del embotellado.

A la vista presenta un color pajizo con ribete casi transparente, pocas y muy finas burbujas y lágrima de baja densidad muy brillante.

En nariz se muestra fresco y frutoso entregando notas de melocotón, albaricoque, almíbar, cáscara de naranja y miel.

En boca posee una entrada fresca y dulce, frutosa y ligeramente vacua. De nuevo nos habla de melocotón y macedonia de frutas, mostrándose muy fácil de beber pero poco complejo. La retronasal nos trae recuerdos de incienso, flores blancas y fruta de hueso. Final de corto recorrido y persistencia algo justita.

Por unos 6 ó 7€ podemos disfrutar de un vino blanco muy rico, con una entrada amabilísima y que hará las delicias incluso de los menos amantes del vino, me atrevería a decir que especialmente de estos. Marida bien con aperitivos, ensaladas y pasta fresca. Mi calificación para este Frangantia nº 6 Moscato en su añada de 2014 es de un 86 sobre 100.

miércoles, 21 de enero de 2015

Alvear Pedro Ximénez de añada 2011

Bien es sabido por los que siguen este blog que tengo especial cariño por los vinos dulces de postre, esas joyas no tan conocidas como nuestros tintos pero que garantizan momentos inolvidables con una copa en la mano. En nuestro país se elaboran unos vinos extraordinarios a partir de la uva Pedro Ximénez, muy conocida en nuestra gastronomía pero no tanto por su valor en copa.

El vino que hoy os traigo es un monovarietal de la variedad antes citada, un vino muy dulce y con gran contenido alcohólico (17 grados), que se presenta ideal como postre en sí mismo o para aderezar helados y frutos secos. Se elabora a partir de uvas pasificadas al sol que han recibido una corta crianza en roble de unos 4 meses.

Un vino para tomar en pequeñas dosis, excelente colofón para cualquier manjar que recibamos en nuestra mesa.

A la vista presenta un color caramelo con ribete ámbar, poco cubierto y con lágrima muy densa.

En nariz se muestra muy intenso, envolvente y evocador. Entrega notas de higos, miel y caramelo con un matiz tostado y un fondo de mermelada de naranja.

En boca posee una entrada untuosa, cálida y extraordinariamente equilibrada. Notas de uvas pasas, caramelo, miel y avellanas lo convierten en un trago muy goloso y bien estructurado. La retronasal nos habla de piel de naranja, y una madera antigua cargada de sabiduría. Final largo y gran persistencia.

Por unos 12€ (la botella de 37,5 cl.) podemos disfrutar de esta pequeña joya vinícola del sur de España, una auténtica delicatessen propia del mejor gourmet, pensada para tomar en pequeños tragos. Marida bien con helado de vainilla, frutos secos y foie micuit. Ideal para servir en copa pequeña bien fría como postre. Mi calificación para este Alvear Pedro Ximénez de añada en su añada de 2011 es de un 95 sobre 100.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Jorge Ordóñez & Co. Victoria nº 2 2013

Con tan solo 10 años de historia, la bodega Jorge Ordoñez se ha convertido en referente internacional, especialmente en lo que concierne a vinos blancos dulces. Situada en la zona montañosa de la Axarquía malagueña, sus viñedos son de los más antiguos de Europa en la recolección de uvas pasas.

Todo nace bajo la unión de las familias Ordoñez de Málaga y Kracher de Austria, de hecho, cabe reseñar la influencia del bodeguero austríaco Alois Kracher que ya era número uno en la producción de vinos dulces en su país.

El vino que hoy os traigo ha regado las copas en eventos tan importantes como el 88º cumpleaños de la Reina de Inglaterra o el banquete de los premios Nobel en 2012. Se trata de un monovarietal de moscatel de Alejandría que ha recibido una fermentación en depósitos de acero inoxidable controlando la temperatura hasta alcanzar el nivel de alcohol deseado (10 grados).

A la vista presenta un color dorado con ribete pajizo, muy poco cubierto y con lágrima brillante de media densidad.

En nariz se muestra embriagador, envolvente, goloso. Entrega notas de melocotón en almíbar, albaricoque, dulce de membrillo y cáscara de naranja.

En boca posee una entrada amplia, sedosa, untuosa, dulce y fresco a la vez. Emocionante. Nos trae recuerdos de melocotón en almíbar, fruta de hueso y matices amielados. La retronasal nos habla de fruta madura, dulce, envuelta en mermelada de melocotón. Final largo y buena persistencia.

Por poco menos de 20€ (la botella de 37,5 cl.) nos podemos dar un capricho de auténticos dioses, un manjar de reyes que no defraudará a cualquier amante de los buenos vinos. Marida bien con postres, chocolates y foie, aunque también es amigo de la soledad, fiel compañero de lectura en una tarde otoñal al abrigo de una buena chimenea o, en su defecto, de un buen radiador. Mi calificación para este Jorge Ordóñez & Co. Victoria nº 2 en su añada de 2013 es de un 95 sobre 100.

lunes, 13 de octubre de 2014

Clos Lapeyre Vent Balaguer 2006

En una visita a mis amigos de Oh Delice! andaba yo buscando un Sauternes de calidad, cuando mi querido Antonio Calleja, pintor, hombre de Ciencia y apasionado del vino, me recomendó este Vent Balaguer, con su sonrisa cómplice de esas de "hazme caso, no te vas a arrepentir". Y no seré yo quien ponga en duda el buen gusto de Antonio con lo cual me hice con una botella del susodicho y me lo llevé a casa.

Este vino procede de la bodega Clos Lapeyre, afincada en la región vitivinícola de Jurançon y tiene como particularidad que sus uvas (petit manseng), son recogidas en cosecha tardía, en algunas añadas incluso en diciembre, y su deshidratación natural es efecto del viento que le da nombre al propio vino, el vent balaguer procedente de Navarra y que al cruzar el Pirineo en la zona suroeste francesa seca la uva dándole unas propiedades organolépticas apasionantes.

Se trata, pues, de un monovarietal de petit manseng procedente de cosecha tardía para el cual se han empleado métodos exclusivamente ecológicos, un vino de artesano, de artista, como nuestro buen amigo Antonio. Hasta la etiqueta desprende ese espíritu creativo, siendo una representación de una pintura de Chahab, famoso artista iraní que vive en Béarn, donde está enclavada la bodega.

A la vista presenta un color ambarino con ribete dorado, poco cubierto y con lágrima muy densa y brillante.

En nariz se muestra intenso, envolvente, emocionante. Entrega notas de melocotón en almíbar, fruta compotada, membrillo, pera, miel, piel de naranja, barniz y un matiz ligeramente especiado.

En boca posee una entrada densa, untuosa, acaricia toda la boca con un cálido dulzor. Se muestra complejo y amplio, casi inabarcable. Notas de miel, melocotón y caramelo unidas a una acidez bien equilibrada hacen de él un vino redondo. La retronasal vuelve a emocionarnos con el dulzor de un buen almíbar y la frescura de una ensalada de frutas. Final largo y buena persistencia.

Por algo más de 30€ (la botella de 50 cl.) podemos disfrutar de uno de los mejores vinos dulces del mundo, así, sin más. Ideal para acompañar postres, chocolate, foie o simplemente para deleitarnos con él a solas. Mi calificación para este Clos Lapeyre Vent Balaguer en su añada de 2006 es de un 96 sobre 100.

lunes, 6 de octubre de 2014

Casta Diva Cosecha Miel 2013

El proyecto de Bodegas Gutiérrez de la Vega nace en la década de los 70 en la región de la Marina Alta, en Alicante, cuando Pilar Sapena y Féliz Gutiérrez deciden recuperar sus viñedos familiares para hacer vinos tradicionales, primero en un antiguo lagar de su casa de campo en Jávea, más tarde en una antigua almazara del pueblo de Parcent y finalmente en una bodega más moderna y funcional.

Elaboran todo tipo de vinos, pero sus moscateles gozan de una calidad que les ha servido para el reconocimiento nacional e internacional, hasta el punto que uno de sus vinos fue elegido por Ferran Adrià como vino de postre para el banquete de boda de los entonces Principes de Asturias Felipe de Borbón y Letizia Ortiz.

El vino que os traigo hoy es un monovarietal de moscatel, una de las variedades de uva más antiguas que se conservan sin modificar genéticamente, procedente de viñedos con una edad de 40 años a una altura sobre el nivel del mar de 100 metros. El 50% de las uvas seleccionadas son pasas y el otro 50% de maduración tardía y el vino ha recibido una crianza de 13 meses en barricas de roble francés, húngaro y americano.

A la vista presenta un color dorado con ribete pajizo, muy poco cubierto y con lágrima densa y transparente.

En nariz se adivina intenso y dulzón, mostrando notas de melocotón, higos, azahar, miel y piel de naranja.

En boca posee una entrada cálida y envolvente. Se muestra dulce y untuoso e invita a ser tomado bien fresco. Presenta notas de melocotón, albaricoque, naranja amarga y con un ligero matiz amielado, muy rico pero no tan complejo como otros. Presenta un ligero amargor final. La retronasal nos trae recuerdos de fruta escarchada y flores blancas que dan paso a un final de medio recorrido y buena persistencia.

Por unos 16€ (la botella de 50 cl.) se puede disfrutar de un vino dulce riquísimo, muy bien hecho, ideal para acompañar con postres como ensalada de frutas o chocolate y también con foie. Mi calificación para este Casta Diva Cosecha Miel en su añada de 2013 es de un 92 sobre 100.

martes, 23 de septiembre de 2014

El Grifo Canari (1956- 1970- 1997)

La bodega El Grifo, afincada en Lanzarote, es la más antigua de las Islas Canarias y de las diez más antiguas de España. El vino que os traigo hoy es un dulce procedente de una solera, realizado de manera absolutamente tradicional.

Se trata de un monovarietal de malvasía elaborado en forma de coupage procedente de diferentes añadas, a saber, 1956, 1970 y 1997, cuya vendimia se realizó cuando la fruta estaba muy madura y se la sometió a un ligero proceso de pasificación posterior. La fermentación se detuvo por adición de alcohol vínico manteniéndose permanentemente en barrica en crianza oxidativa. El cuidado de cada cepa en suelo volcánico convierte este viñedo en un superviviente titánico, en el fruto de un trabajo sumamente complejo y de dedicación absoluta.

Cuando tomas un sorbo de este vino sientes el peso de la Historia en tu boca, la tradición de los antiguos Canari del siglo XVII interpretada por una bodega casi legendaria. Vino de postre, de rato de lectura, de placer, en definitiva, la belleza de una copa de vino memorable. Su alto nivel alcohólico (17 grados) lo convierte en un vino de trago corto, relajado, un viaje en el tiempo con el presente en pausa.

A la vista presenta un color caramelo con ribete ámbar, poco cubierto y con lágrima densa y brillante.

En nariz se muestra intenso y algo añejo, potente. Entrega notas de uvas pasas, miel, caramelo tostado, barniz y natillas caseras.

En boca posee una entrada potente, emocionante, amplia, que envuelve todo el paladar, untuoso. Nos trae recuerdos de uvas pasas, fruta escarchada, caramelo y matices tostados presentando una muy buena acidez. La retronasal nos ofrece atisbos de piel de naranja, caramelo tostado y almendras. Final largo y buena persistencia.

Por unos 22€ (la botella de 37,5 cl.) podéis regalar a vuestros sentidos un pedazo de Historia, de tradición, de amor por una tierra y unos frutos capaces de haceros olvidar por unos segundos la realidad que os envuelve. Marida bien como vino de postre, acompañando a chocolates o frutos secos aunque es un fiel compañero en soledad. Mi calificación para este El Grifo Canari en su coupage procedente de las añadas de 1956, 1970 y 1997 es de un 95 sobre 100.

martes, 22 de abril de 2014

Chateau Dereszla Tokaji Aszú 5 Puttonyos 2007

El Tokaji es un vino que se trabaja principalmente en el noreste de Hungría, de una manera muy especial y se ha convertido en emblema de este país hasta el punto de aparecer en su himno nacional. Es un vino de cosecha tardía procedente de un terroir compuesto por arcillas y suelo volcánico cuya elaboración se debe, en gran medida, a la labor del hongo botrytis cinerea, que recubre la uva y la deshidrata, aumentando la concentración de sabores y azúcar en la misma.

Es un vino blanco dulce que se crea con una base mayoritaria de la uva furmint y se utiliza principalmente como vino de postre aunque se puede acompañar con otros platos. Su denominación de origen fue la primera del mundo en crear una base reguladora del vino allá por 1757. Es un producto alabado en todo tipo de contextos a lo largo de la Historia, incluso el monarca francés Luis XIV "el rey Sol" se refirió a él como "Vin des Rois et Rois des Vins" (Vino de Reyes, el Rey de los Vinos).

Su vinificación se gradúa en base a la cantidad de uva deshidratada que se utiliza en la misma en relación con la cantidad de uva sana. Así se crea una escala que va de los 3 a los 7 puttonyos (capazos), lo cual significa que a mayor número de uva deshidratada respecto a la sana, mayor nivel de dulzor y concentración en el caldo. El vino que analizo en este artículo es de 5 puttonyos con lo que se mantendría en la mitad de dicha escala, con un buen equilibrio entre concentración y frescura.

Son vinos que se presentan en botellas de medio litro, medida poco habitual pero que favorece la adecuada cantidad en proporción a la contundencia del mismo, no tanto por la cantidad de alcohol (solo 10 grados) como por la concentración e intensidad del vino. Además se trata de un tipo de vino bastante caro, este del Chateau Dereszla me ha costado la nada despreciable cifra de 25,40€, teniendo en cuenta que solo son 500ml, el esfuerzo a la hora de comprarlo no es apto para todos los bolsillos.

A la vista es un vino espectacular, muy brillante y límpido, con reflejos dorados que llegan a rozar tonos ambarinos, mostrando una lágrima de muy poca densidad.

En nariz no es memorable, a medida que se abre en la copa va aportando una fuerte componente trufada, con reflejos de miel y melocotón bien marcados.

En boca es sustancialmente más intenso que en nariz. Se muestra dulce, embriagador, envolvente, con taninos sedosos, untuoso y muy frutal. Sabores entre los que destaca la miel y el albaricoque, es un vino muy equilibrado con ácidos muy matizados pero que aportan la suficiente frescura como para no resultar empalagoso.

Este tokaji es un vino, como ya dije al principio, ideal para postre, marida bien con chocolate negro y frutas en almíbar, pero también resulta agradable con ensaladas, quesos y foie. Lo he tomado con una tarrina de foie de canard aux raisins blonds (foie de pato de canard con uvas pasas) con caviar de melón y el maridaje ha sido impecable.

La bodega española Vega Sicilia hace también un excelente tokaji, el Oremus, pero con un precio ostensiblemente superior. Mi calificación para este Chateau Dereszla 5 Puttonyos en su añada de 2007 es de un 94 sobre 100. Sólo la falta de mayor carácter olfativo lo ha alejado de notas aún más espectaculares.