Hace unos meses, en una comida con unos primos míos, tuve la suerte de probar el vino Marqués de Valdueza Etiqueta Roja. Los vinos extremeños no tienen mucha fama ni crédito pero, como en cualquier otra región de España, se hacen algunos sublimes. Quedé enamorado de este vino y me propuse, en una nueva visita a la tierra, hacerme con una botella del vino más emblemático de esta bodega, su Gran Vino de Guarda.
Marqués de Valdueza es reconocido por su ganado trashumante y su excelente aceite pero, a comienzos del siglo actual, se plantearon la creación de una bodega a la altura de sus otros proyectos. Para ello plantaron cepas de las variedades syrah, cabernet sauvignon y merlot a lo largo y ancho de 40 hectáreas con el fin de hacer unos vinos de calidad cercanos al municipio de Mérida.
De esos viñedos, nace el sobresaliente coupage que hoy nos ocupa. 47% de syrah, 38% de cabernet sauvignon y un 15% de merlot redondean este excelente vino con una gran influencia bordelesa. La vendimia se realizó de manera manual y la crianza tuvo una duración de 12 meses en barricas de roble francés en su mayoría, a saber, 51% nuevas, 40% de un uso y el 9% restante en depósitos de acero inoxidable.
A la vista presenta un color picota intenso y oscuro, con una mínima graduación hasta el borde, bien cubierto y con lágrima densa y bien tintada.
En nariz se muestra muy intenso, casi embriagador, entregando notas de moras, frambuesas, grosellas, cacao y matices especiados.
En boca posee una entrada potente y frutosa, un vino muy carnoso. Presenta unos taninos aterciopelados y un marcado dulzor, a pesar de tratarse de un vino seco. Nos trae recuerdos de moras maduras, regaliz, especias dulces y madera húmeda. La retronasal se llena de fruta madura para dar paso a un final largo y una buena persistencia.
Por unos 19 ó 20€ podéis disfrutar de un vino extremeño de extraordinaria calidad, nacido para durar y evolucionar tanto como permita nuestra paciencia. Marida bien con todo tipo de carnes rojas, caza, embutidos ibéricos y quesos curados. Mi calificación para este Marqués de Valdueza Gran Vino de Guarda en su añada de 2007 es de un 94 sobre 100.
martes, 29 de julio de 2014
domingo, 27 de julio de 2014
Viña Tondonia Reserva 2002
La bodega que D. Rafael López de Heredia y Landeta fundara en el año 1877 en La Rioja (más concretamente en Haro), ha sabido mantener a lo largo de más de 100 años el compromiso en la elaboración exquisita y cuidada de sus vinos. El vino fino clásico de la Rioja Alta, tiene como referente el trabajo de esta familia que ya va por su cuarta generación en el negocio vitivinícola.
La expresión, sutileza y elegancia de sus vinos es absolutamente única en nuestro país. Huyendo de las modas del cuerpo y el color, ellos se limitan a hacer el mejor vino que saben y llevan haciéndolo demasiado tiempo como para que no se note en el resultado final. Son vinos muy especiales, amables, muy agradables de beber tanto para el neófito como para el experto, cargados de matices y complejidad constante a lo largo del tiempo. Y es que ese factor, el del tiempo, es otra de las señas de identidad de estos vinos. Su longevidad es tan inabarcable cómo cuidadosa sea su conservación. Continuamente se abren botellas de estos vinos con 60 ó 70 años a las espaldas y siguen siendo memorables, poesía en copa.
Por ello el vino que hoy os traigo, a pesar de tener 12 años, es un vino demasiado joven, demasiado impetuoso, para lo que es su concepción. Aunque cueste, es muy recomendable guardar alguna botella de ellos durante años porque la evolución del vino nos llegará a sorprender de verdad, siempre teniendo en cuenta una conservación responsable con temperaturas constantes de 14 grados y humedad entre el 75 y 80%, siempre alejado de la luz natural.
Viña Tondonia Reserva 2012 no es ni de lejos la mejor añada de este vino, fue un año complicado en sus viñedos, con un par de heladas en abril que destruyeron gran parte de la cosecha, pero aún con todo, es un vino que no defraudará a nadie. Está formado a partir de un coupage de tempranillo (75%), garnacha (15%), graciano y mazuelo (10%) procedentes de sus propios viñedos en La Rioja, detalle este que no debe pasar desapercibido ya que es la única bodega de La Rioja que lleva un sello de distinción en la contraetiqueta al ser la única por la que el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Calificada da garantía de la procedencia autóctona de todos sus frutos.
La vendimia se hace de manera manual y la crianza se lleva a cabo durante 6 años en barricas de roble americano ensambladas en la tonelería de la propia bodega, con dos trasiegos anuales y posterior clarificación con claras de huevos frescos de granjas de la zona, antes del embotellado final que se realiza sin filtración alguna.
A la vista presenta un color cereza con ribete anaranjado, poco cubierto y con lágrima densa y brillante.
En nariz se muestra intenso y frutal, aportando notas de fruta pasificada, guindas en licor, ahumados, trufas y violetas.
En boca sorprende por su marcada acidez que se equilibra con la oxigenación que recibe en la copa. Se nota que es un vino de largo recorrido y entregará mucho más a lo largo del tiempo. Aún así, tras la sorpresa inicial se torna sutil, elegante, equilibrado, con unos taninos maduros. En boca se muestra menos amplio que en nariz, aún así entrega notas de fruta roja madura y trufa, que se mantienen en la retronasal unidos a matices tostados de buena madera. Posee un largo recorrido y buena persistencia.
Por unos 20€ se puede disfrutar de esta auténtica joya de La Rioja, ya sea para tomar hoy o para guardárselo a nuestros nietos. Marida muy bien con ensaladas calientes con queso de cabra, aves, carnes rojas y blancas y pescados a la plancha. Mi calificación para este Viña Tondonia Reserva en su añada de 2002 es de un 93 sobre 100.
La expresión, sutileza y elegancia de sus vinos es absolutamente única en nuestro país. Huyendo de las modas del cuerpo y el color, ellos se limitan a hacer el mejor vino que saben y llevan haciéndolo demasiado tiempo como para que no se note en el resultado final. Son vinos muy especiales, amables, muy agradables de beber tanto para el neófito como para el experto, cargados de matices y complejidad constante a lo largo del tiempo. Y es que ese factor, el del tiempo, es otra de las señas de identidad de estos vinos. Su longevidad es tan inabarcable cómo cuidadosa sea su conservación. Continuamente se abren botellas de estos vinos con 60 ó 70 años a las espaldas y siguen siendo memorables, poesía en copa.
Por ello el vino que hoy os traigo, a pesar de tener 12 años, es un vino demasiado joven, demasiado impetuoso, para lo que es su concepción. Aunque cueste, es muy recomendable guardar alguna botella de ellos durante años porque la evolución del vino nos llegará a sorprender de verdad, siempre teniendo en cuenta una conservación responsable con temperaturas constantes de 14 grados y humedad entre el 75 y 80%, siempre alejado de la luz natural.
Viña Tondonia Reserva 2012 no es ni de lejos la mejor añada de este vino, fue un año complicado en sus viñedos, con un par de heladas en abril que destruyeron gran parte de la cosecha, pero aún con todo, es un vino que no defraudará a nadie. Está formado a partir de un coupage de tempranillo (75%), garnacha (15%), graciano y mazuelo (10%) procedentes de sus propios viñedos en La Rioja, detalle este que no debe pasar desapercibido ya que es la única bodega de La Rioja que lleva un sello de distinción en la contraetiqueta al ser la única por la que el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Calificada da garantía de la procedencia autóctona de todos sus frutos.
La vendimia se hace de manera manual y la crianza se lleva a cabo durante 6 años en barricas de roble americano ensambladas en la tonelería de la propia bodega, con dos trasiegos anuales y posterior clarificación con claras de huevos frescos de granjas de la zona, antes del embotellado final que se realiza sin filtración alguna.
A la vista presenta un color cereza con ribete anaranjado, poco cubierto y con lágrima densa y brillante.
En nariz se muestra intenso y frutal, aportando notas de fruta pasificada, guindas en licor, ahumados, trufas y violetas.
En boca sorprende por su marcada acidez que se equilibra con la oxigenación que recibe en la copa. Se nota que es un vino de largo recorrido y entregará mucho más a lo largo del tiempo. Aún así, tras la sorpresa inicial se torna sutil, elegante, equilibrado, con unos taninos maduros. En boca se muestra menos amplio que en nariz, aún así entrega notas de fruta roja madura y trufa, que se mantienen en la retronasal unidos a matices tostados de buena madera. Posee un largo recorrido y buena persistencia.
Por unos 20€ se puede disfrutar de esta auténtica joya de La Rioja, ya sea para tomar hoy o para guardárselo a nuestros nietos. Marida muy bien con ensaladas calientes con queso de cabra, aves, carnes rojas y blancas y pescados a la plancha. Mi calificación para este Viña Tondonia Reserva en su añada de 2002 es de un 93 sobre 100.
sábado, 26 de julio de 2014
Matsu "El Viejo" 2010
El proyecto de Matsu (que significa "esperar" en japonés), nace en Toro por dos razones fundamentales: la tradición no intervencionista en el desarrollo del viñedo y la existencia de viñedos centenarios prefiloxéricos que componen un auténtico tesoro por explotar en esta tierra.
El vino que hoy os traigo es la expresión máxima de este proyecto, su producto más cuidado, procedente de cepas muy viejas con una producción muy escasa pero de gran calidad y una selección de la uva totalmente manual. El vino, monovarietal de la tempranillo de la zona (tinta de Toro), ha sido fermentado y macerado durante 3 semanas en tanques de hormigón de 10.000 kilos. La fermentación maloláctica así como la crianza han sido realizadas en barricas nuevas de roble francés y la duración de la segunda ha sido de 16 meses.
A la vista presenta un color picota con ribete granate, cobertura media-alta y lágrima densa y fina.
En nariz se muestra intenso, envolvente, memorable. Entrega notas de fresas, frambuesas, arándanos, chocolate, vainilla, violetas y menta con un fondo balsámico.
En boca posee una entrada amplia, potente y golosa. Muestra unos taninos maduros, acidez bien equilibrada, es carnoso y entrega notas de fresas y moras. La retronasal se envuelve de fruta madura, tostados y buena madera para dar paso a un final largo y una gran persistencia.
Un vino sobresaliente que no renuncia a sus orígenes, potente como son los vinos de Toro, con sus 15 grados de alcohol que apenas sobresalen entre tanta fruta de semejante calidad. 24€ para gastar hoy y disfrutar cuando se desee, con la paciencia y sabiduría de que se hace dueña este proyecto con una fuerte vocación biodinámica. Marida muy bien con solomillo de ternera al foie, guisos de cordero, legumbres y quesos curados. Mi calificación para este Matsu "El Viejo" en su añada de 2010 es de un 95 sobre 100.
viernes, 25 de julio de 2014
Pruno 2012
Hay veces que la bendición de un crítico de la influencia de Robert Parker en un mundo como el vitivinícola es tan grande que puede cambiar el destino de una bodega. La calidad de los vinos de Finca Villacreces, en plena milla de oro de la Ribera del Duero, está fuera de toda duda. Pero no es hasta que el señor Parker decidió que este Pruno era el mejor vino del mundo por menos de 20 dólares que las ventas del mismo se multiplicaran de manera exponencial.
Se trata de un vino joven, coupage de tempranillo y cabernet sauvignon que ha recibido una crianza de 12 meses en barricas de roble francés. La vendimia se realiza de manera totalmente manual. Sorprende su elegancia, profundidad de matices e intensidad, para un vino que no supera los 10€. Un producto bien hecho, de extrema calidad, que rompe con la idea de que los buenos Ribera son muy caros.
A la vista presenta un color picota muy oscuro con ribete violáceo, bien cubierto y lágrima densa muy tintada.
En nariz se muestra intenso, envolvente, con notas de cerezas, grosellas, arándanos que imponen una identidad frutal muy marcada. Muestra también cierta mineralidad y matices de cacao y torrefactos.
En boca es una explosión frutal, potente, con buena acidez y taninos ligeramente secos. Notas de fresas y grosellas envuelven nuestro paladar de frescura y jovialidad. Cerezas maduras, ciruelas y un ligero matiz a madera húmeda nos regalan una retronasal compleja y amplia que da paso a un final de medio recorrido y persistencia media.
Un vino excelente que cada año recibe de Parker calificaciones por encima de algunos de los mejores vinos mundiales de cualquier rango de precio. Yo seré más comedido, me parece un vino muy bueno, muy agradable, pero sin llegar a las cotas de complejidad de los más grandes. En manos de cada uno quedará juzgar en su justa medida y sobre todo y más importante, disfrutarlo como merece. Marida bien con carnes rojas y blancas a la plancha, quesos, pescados en salsa o a la plancha y embutidos de la zona. Mi calificación para este Pruno en su añada de 2012 es de un 90 sobre 100.
Se trata de un vino joven, coupage de tempranillo y cabernet sauvignon que ha recibido una crianza de 12 meses en barricas de roble francés. La vendimia se realiza de manera totalmente manual. Sorprende su elegancia, profundidad de matices e intensidad, para un vino que no supera los 10€. Un producto bien hecho, de extrema calidad, que rompe con la idea de que los buenos Ribera son muy caros.
A la vista presenta un color picota muy oscuro con ribete violáceo, bien cubierto y lágrima densa muy tintada.
En nariz se muestra intenso, envolvente, con notas de cerezas, grosellas, arándanos que imponen una identidad frutal muy marcada. Muestra también cierta mineralidad y matices de cacao y torrefactos.
En boca es una explosión frutal, potente, con buena acidez y taninos ligeramente secos. Notas de fresas y grosellas envuelven nuestro paladar de frescura y jovialidad. Cerezas maduras, ciruelas y un ligero matiz a madera húmeda nos regalan una retronasal compleja y amplia que da paso a un final de medio recorrido y persistencia media.
Un vino excelente que cada año recibe de Parker calificaciones por encima de algunos de los mejores vinos mundiales de cualquier rango de precio. Yo seré más comedido, me parece un vino muy bueno, muy agradable, pero sin llegar a las cotas de complejidad de los más grandes. En manos de cada uno quedará juzgar en su justa medida y sobre todo y más importante, disfrutarlo como merece. Marida bien con carnes rojas y blancas a la plancha, quesos, pescados en salsa o a la plancha y embutidos de la zona. Mi calificación para este Pruno en su añada de 2012 es de un 90 sobre 100.
martes, 22 de julio de 2014
Losada 2010
Hace unos meses me escapé unos días a León con mi mujer y unos amigos. Estando allí descubrí que aún quedan lugares en nuestro país donde existe verdadera cultura del vino. Somos el primer país productor de vino a nivel internacional y el único del Mediterráneo que consume más cerveza que vino. Lamentable. En cambio en el norte de España aún se disfruta el vino con pasión y en cualquier bar te ofrecen una completa carta de vinos en copa, no la simple opción del tipo: ¿Ribera o Rioja?.
Estando en uno de los locales del barrio Romántico de León me recomendaron probar el vino que hoy os traigo y quedé enamorado. Se trata de un monovarietal de mencía, uva estrella de los vinos del Bierzo, que ha recibido una crianza de 12 meses en barricas de roble francés. Procede de viñedos viejos sobre suelos arcillosos de productores locales, de parcelas cercanas a la bodega.
Sinceramente, a día de hoy pocos vinos he probado con esta relación calidad- precio. Es simplemente espectacular. El potencial de la mencía berciana se está convirtiendo cada año en una muestra de calidad para unos vinos que se pueden calibrar al nivel de los mejores internacionalmente, por equilibrio, cuerpo y elegancia.
A la vista presenta un color picota muy oscuro con ribete granate intenso, bien cubierto y con lágrima densa.
En nariz se muestra intenso, envolvente, emocionante. Entrega notas de fresas, arándanos, regaliz y café con ligeros matices ahumados.
En boca posee una entrada amplia, frutosa, mostrando unos taninos aterciopelados. Es muy carnoso, casi se mastica, entregando notas de cerezas, frambuesas, grosellas y matices de cuero y alquitrán. Presenta cierta licorosidad, buena acidez y un ligero amargor final. Nos trae recuerdos de fruta madura en la retronasal que dan paso a un final amplio y una buena persistencia.
Por poco más de 9€ nos encontramos ante uno de los mejores vinos que he tenido la suerte de probar en su categoría. Habrá que darle la oportunidad a su siguiente vino, Altos de Losada, que de buen seguro elevará sus cualidades hasta cotas de excelencia propias de estos vinos de finca. Marida bien con guisos de cordero, legumbres, carnes rojas a la plancha, foie, quesos curados y cecina de la tierra. Mi calificación para este Losada en su añada de 2010 es de un 93 sobre 100.
Estando en uno de los locales del barrio Romántico de León me recomendaron probar el vino que hoy os traigo y quedé enamorado. Se trata de un monovarietal de mencía, uva estrella de los vinos del Bierzo, que ha recibido una crianza de 12 meses en barricas de roble francés. Procede de viñedos viejos sobre suelos arcillosos de productores locales, de parcelas cercanas a la bodega.
Sinceramente, a día de hoy pocos vinos he probado con esta relación calidad- precio. Es simplemente espectacular. El potencial de la mencía berciana se está convirtiendo cada año en una muestra de calidad para unos vinos que se pueden calibrar al nivel de los mejores internacionalmente, por equilibrio, cuerpo y elegancia.
A la vista presenta un color picota muy oscuro con ribete granate intenso, bien cubierto y con lágrima densa.
En nariz se muestra intenso, envolvente, emocionante. Entrega notas de fresas, arándanos, regaliz y café con ligeros matices ahumados.
En boca posee una entrada amplia, frutosa, mostrando unos taninos aterciopelados. Es muy carnoso, casi se mastica, entregando notas de cerezas, frambuesas, grosellas y matices de cuero y alquitrán. Presenta cierta licorosidad, buena acidez y un ligero amargor final. Nos trae recuerdos de fruta madura en la retronasal que dan paso a un final amplio y una buena persistencia.
Por poco más de 9€ nos encontramos ante uno de los mejores vinos que he tenido la suerte de probar en su categoría. Habrá que darle la oportunidad a su siguiente vino, Altos de Losada, que de buen seguro elevará sus cualidades hasta cotas de excelencia propias de estos vinos de finca. Marida bien con guisos de cordero, legumbres, carnes rojas a la plancha, foie, quesos curados y cecina de la tierra. Mi calificación para este Losada en su añada de 2010 es de un 93 sobre 100.
lunes, 21 de julio de 2014
Marqués de Cáceres Crianza 2010
La historia de Marqués de Cáceres es algo atípica en La Rioja Alta. Esta bodega fue fundada en 1970 por Enrique Forner cuya amplia experiencia en los vinos franceses de Burdeos, donde poseía dos chateaux, sirvió para sacar a esta región de un anquilosamiento fruto de décadas sin evolución en el trabajo de sus vinos.
El uso de la madera de roble francés y un interés porque la fruta sobresaliera por encima de ella mostró vinos frescos, vivos, con un carácter afrutado que no abandonaba la finura de los buenos tempranillo. Hoy en día Cristina Forner, quinta generación de la familia, mantiene y amplía el proyecto con las bases que implantó su fundador.
El vino que os traigo hoy es un coupage de tempranillo en un 85% unido a garnacha y graciano en el restante 15%. Ha recibido una crianza de 12 meses en barricas de roble francés y otros 12 afinando en botella antes de salir a la venta. Es un crianza fresco, afrutado, muy fácil de beber y muestra las bondades de una tierra bendecida por unos viñedos únicos.
A la vista muestra un color cereza con ribete violáceo, media cobertura y lágrima de media densidad muy brillante.
En nariz entrega notas de fruta en compota, membrillo, guindas, frambuesas y un ligero matiz de cuero mojado. Se va mostrando más intenso y frutal a medida que se oxigena en la copa.
En boca posee una entrada golosa, muy redonda y con unos taninos maduros. Aparecen notas de cerezas, arándanos, roble y tabaco. Se intuyen matices de cuero mojado y buena madera en la retronasal que dan paso a un final con buen recorrido y persistencia media.
A pesar de que es un vino fácil de encontrar en cualquier supermercado por menos de 7€, no hay que perder la perspectiva: estamos hablando de un excelente vino, un ejemplo más de la riqueza de nuestros viñedos incluso en la comodidad de nuestros bolsillos. Eso sí, aunque el de la añada de 2010 es muy bueno, el de la de 2009 es aún mejor por lo que si aún encontráis alguna botella de este último no dudéis en haceros con él. Marida bien con verduras, legumbres, pescados con tomate, carnes blancas y quesos semicurados. Mi calificación para este Marqués de Cáceres Crianza en su añada de 2010 es de un 89 sobre 100.
El uso de la madera de roble francés y un interés porque la fruta sobresaliera por encima de ella mostró vinos frescos, vivos, con un carácter afrutado que no abandonaba la finura de los buenos tempranillo. Hoy en día Cristina Forner, quinta generación de la familia, mantiene y amplía el proyecto con las bases que implantó su fundador.
El vino que os traigo hoy es un coupage de tempranillo en un 85% unido a garnacha y graciano en el restante 15%. Ha recibido una crianza de 12 meses en barricas de roble francés y otros 12 afinando en botella antes de salir a la venta. Es un crianza fresco, afrutado, muy fácil de beber y muestra las bondades de una tierra bendecida por unos viñedos únicos.
A la vista muestra un color cereza con ribete violáceo, media cobertura y lágrima de media densidad muy brillante.
En nariz entrega notas de fruta en compota, membrillo, guindas, frambuesas y un ligero matiz de cuero mojado. Se va mostrando más intenso y frutal a medida que se oxigena en la copa.
En boca posee una entrada golosa, muy redonda y con unos taninos maduros. Aparecen notas de cerezas, arándanos, roble y tabaco. Se intuyen matices de cuero mojado y buena madera en la retronasal que dan paso a un final con buen recorrido y persistencia media.
A pesar de que es un vino fácil de encontrar en cualquier supermercado por menos de 7€, no hay que perder la perspectiva: estamos hablando de un excelente vino, un ejemplo más de la riqueza de nuestros viñedos incluso en la comodidad de nuestros bolsillos. Eso sí, aunque el de la añada de 2010 es muy bueno, el de la de 2009 es aún mejor por lo que si aún encontráis alguna botella de este último no dudéis en haceros con él. Marida bien con verduras, legumbres, pescados con tomate, carnes blancas y quesos semicurados. Mi calificación para este Marqués de Cáceres Crianza en su añada de 2010 es de un 89 sobre 100.
domingo, 20 de julio de 2014
Casa de la Ermita Crianza 2007
En 1999 se funda en Jumilla la bodega Casa de la Ermita que, con su enólogo Marcial Martínez a la cabeza, trabajan vinos de calidad en una zona en la que hace unas décadas sólo había vinos de mesa. Con la monastrell, típica de la zona, por bandera, trabajan su vino crianza cada año añadiéndo al coupage una selección de variedades de uva que difieren en cada añada, dependiendo de cómo haya resultado la cosecha.
Usando las técnicas más modernas en bodega cada variedad pasa su fermentación y crianza por separado para unirse en un assemblage al final de la misma. En el caso del vino que os traigo hoy, de la añada de 2007, procede de un 60% de uva monastrell y un 40% de petit verdot que han recibido una crianza de 9 meses en barricas de roble francés y americano. El resultado es un vino elegante, sutil, casi "aborgoñado", ideal para múltiples encuentros gastronómicos.
A la vista presenta un color granate con ribete anaranjado, poco cubierto y con lágrima densa y brillante.
En nariz entrega notas de guindas, trufa, cerezas maduras, vainilla y chocolate blanco. Sutil y complejo a la vez.
En boca posee una entrada elegante, equilibrada, presentando una buena acidez y unos taninos maduros. Notas minerales y de fruta madura desembocan en una retronasal cubierta de recuerdos de buena madera y fruta pasificada. Final amplio y buena persistencia.
Por unos 8€ podemos acceder a este riquísimo crianza, no recomendable para aquellos que gustan de vinos con más cuerpo y contundencia, pero que hará las delicias de quién busque un vino más armonioso y fino para sus comidas. Marida muy bien con pescados, mariscos, ensaladas y pates. Mi calificación para este Casa de la Ermita en su añada de 2007 es de un 89 sobre 100.
Usando las técnicas más modernas en bodega cada variedad pasa su fermentación y crianza por separado para unirse en un assemblage al final de la misma. En el caso del vino que os traigo hoy, de la añada de 2007, procede de un 60% de uva monastrell y un 40% de petit verdot que han recibido una crianza de 9 meses en barricas de roble francés y americano. El resultado es un vino elegante, sutil, casi "aborgoñado", ideal para múltiples encuentros gastronómicos.
A la vista presenta un color granate con ribete anaranjado, poco cubierto y con lágrima densa y brillante.
En nariz entrega notas de guindas, trufa, cerezas maduras, vainilla y chocolate blanco. Sutil y complejo a la vez.
En boca posee una entrada elegante, equilibrada, presentando una buena acidez y unos taninos maduros. Notas minerales y de fruta madura desembocan en una retronasal cubierta de recuerdos de buena madera y fruta pasificada. Final amplio y buena persistencia.
Por unos 8€ podemos acceder a este riquísimo crianza, no recomendable para aquellos que gustan de vinos con más cuerpo y contundencia, pero que hará las delicias de quién busque un vino más armonioso y fino para sus comidas. Marida muy bien con pescados, mariscos, ensaladas y pates. Mi calificación para este Casa de la Ermita en su añada de 2007 es de un 89 sobre 100.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






