Y comienzo esta semana de tributo a la garnacha, con el proyecto de Raúl Acha por bandera, con un ejemplo de vinificación centenaria situada en la denominación de origen de Calatayud, en la provincia de Zaragoza. Se trata de un monovarietal de garnacha procedente de cepas de 104 años de edad, sobre suelos arcillo- ferrosos, a una altura de 850 metros con orientación sur.
Ha recibido una crianza de 10 meses en barricas de roble francés antes de pasar a ser embotellado. Como todos los proyectos de Vintae se rige por una agricultura biodinámica y sostenible, con mínima intervención en el viñedo.
Por unos 10€ podemos disfrutar una garnacha aragonesa con brío y carácter, con una intensidad varietal típica de la zona que convierte a sus vinos en un regalo para los sentidos.
A la vista presenta un color picota con ribete rubí, media cobertura y lágrima densa y tintada.
En nariz se muestra seductor, pleno de complejidad. Nos asalta todo un carrusel de notas: fresas, frambuesas, grosellas, regaliz rojo, menta, ciruelas verdes, higos y un matiz de hierba de monte fresca.
En boca posee una entrada sedosa, envolvente y algo licorosa, mostrando unos taninos aterciopelados. Marcada tipicidad varietal, con notas de fresones y moras maduras junto a un marcado carácter mineral. Se muestra fresco y fácil de beber. La retronasal nos trae recuerdos de especias y buena madera que dan paso a un final de medio recorrido y buena persistencia.
En esta semana dedicada a la garnacha, qué mejor comienzo que una procedente de viñedos centenarios aragoneses, un vino muy fácil de acompañar en la mesa y que supone un excelente acercamiento a esta variedad. Marida bien con carnes blancas y rojas, guisos de caza y legumbres, embutidos y quesos curados. Mi calificación para este La Garnacha Olvidada de Aragón en su añada de 2011 es de un 91 sobre 100.
lunes, 1 de septiembre de 2014
Proyecto Garnachas de España
Bien es sabido por muchos de los que conocen mis gustos por el buen vino que las garnachas son una variedad de uva que me apasiona de una manera muy especial. Es una variedad avocada a la desaparición por el enorme trabajo que exige en la viña y la baja producción que ofrece, pero los buenos viticultores saben bien de sus cualidades organolépticas, de su magia varietal, de su unión a la tierra de la que procede, y de ello nace el proyecto de Raúl Acha, enólogo con una amplia tradición vitícola familiar, entregado a recuperar algunas de esas cepas viejas de garnachas casi olvidadas, que a día de hoy siguen demostrando la calidad que emana de ellas.
Por ello esta semana os voy a mostrar tres ejemplos de un proyecto que dignifica el mundo del vino y que se convierte en un punto de luz en la oscuridad que envuelve estas maravillosas viñas. De mi para vosotros, espero que sepáis valorarlo y que lo disfrutéis como merece.
Para ver el vídeo haced click aquí.
miércoles, 27 de agosto de 2014
La Rioja Alta Gran Reserva 904 2001
Hoy os traigo el que hasta el momento ha sido el mejor vino que ha pasado por estas páginas. Un Rioja clásico, fino y elegante, alejado de modas y altos índices de alcohol (solo tiene 12,5 grados) que demuestra que los mejores vinos no han de ser potentes, ni con excesivo cuerpo o color. Es un vino fino, de los de toda la vida, que convierte cualquier ocasión gastronómica en un placer inexcusable.
Y no lo digo sólo yo, críticos internacionales del nivel de Robert Parker lo sitúan entre los mejores vinos del mundo. Así de simple. Hay veces que buscamos fuera cosas que no están a la altura de lo que tenemos en casa y, para más inri, a muchísimo menor precio. Y es que una botella de este perfume hecho vino no sobrepasa los 30€, algo inaudito en un producto de su calidad.
Hecho con las mejores uvas de tempranillo (90%) y graciano (10%) de la excelente cosecha de 2001, ha recibido una crianza de 48 meses en barricas usadas de cuarto vino de roble americano con trasiegos cada 6 meses, para pasar a reposar en botella otros 48 meses antes de salir a la venta. Un vino cuyo valor no hace sino crecer en el tiempo ya que su potencial de guarda es enorme.
A la vista presenta un color granate con ribete anaranjado, poco cubierto y con lágrima fina, brillante y de media densidad.
En nariz se muestra intenso y memorable, complejo y emocionante. Entrega notas de guindas, trufas, chocolate y vainilla, caramelo y tabaco fresco.
En boca posee una entrada potente y muy fina, con taninos maduros y un grado de acidez perfecto. Guindas en licor, fruta compotada, dulce de membrillo, trufa y cacao son los aromas y sabores que envuelven nuestro paladar. En la retronasal aparecen matices de licor de frutas, cerezas y caramelo para completar un mosaico complejo y sorprendente por igual. Muestra un final largo y gran persistencia.
De nuevo, desde el barrio de la estación de Haro, nos llega un elixir de dioses, un vino realizado con un mimo y buen gusto al alcance de muy pocos. El triunfo de la tradición sobre la moda. Marida bien con carnes rojas y blancas, guisos de cordero y legumbres, pescados en salsa, foie y quesos curados. Mi calificación para este La Rioja Alta Gran Reserva 904 en su añada de 2001 es de un 97 sobre 100.
Y no lo digo sólo yo, críticos internacionales del nivel de Robert Parker lo sitúan entre los mejores vinos del mundo. Así de simple. Hay veces que buscamos fuera cosas que no están a la altura de lo que tenemos en casa y, para más inri, a muchísimo menor precio. Y es que una botella de este perfume hecho vino no sobrepasa los 30€, algo inaudito en un producto de su calidad.
Hecho con las mejores uvas de tempranillo (90%) y graciano (10%) de la excelente cosecha de 2001, ha recibido una crianza de 48 meses en barricas usadas de cuarto vino de roble americano con trasiegos cada 6 meses, para pasar a reposar en botella otros 48 meses antes de salir a la venta. Un vino cuyo valor no hace sino crecer en el tiempo ya que su potencial de guarda es enorme.
A la vista presenta un color granate con ribete anaranjado, poco cubierto y con lágrima fina, brillante y de media densidad.
En nariz se muestra intenso y memorable, complejo y emocionante. Entrega notas de guindas, trufas, chocolate y vainilla, caramelo y tabaco fresco.
En boca posee una entrada potente y muy fina, con taninos maduros y un grado de acidez perfecto. Guindas en licor, fruta compotada, dulce de membrillo, trufa y cacao son los aromas y sabores que envuelven nuestro paladar. En la retronasal aparecen matices de licor de frutas, cerezas y caramelo para completar un mosaico complejo y sorprendente por igual. Muestra un final largo y gran persistencia.
De nuevo, desde el barrio de la estación de Haro, nos llega un elixir de dioses, un vino realizado con un mimo y buen gusto al alcance de muy pocos. El triunfo de la tradición sobre la moda. Marida bien con carnes rojas y blancas, guisos de cordero y legumbres, pescados en salsa, foie y quesos curados. Mi calificación para este La Rioja Alta Gran Reserva 904 en su añada de 2001 es de un 97 sobre 100.
martes, 26 de agosto de 2014
Pricum Paraje de El Santo 2009
Son la única bodega que, a día de hoy, trabaja en exclusiva con cepas centenarias de la variedad prieto picudo como expresión absoluta en sus tintos. Dirigida por el entusiasta Eugenio González y comandada, en lo puramente enológico, por el maestro Raúl Pérez, este Paraje de El Santo entrega verdad y terruño por encima de modas y preferencias de mercado.
Es un vino recio. casi molesto en boca por su marcada astringencia, pero destila autenticidad y expresión sincera de la tierra a la que pertenece, cosa que hoy en día cada vez es más difícil de encontrar. Como se puede suponer, se trata de un monovarietal de uva prieto picudo, fermentado en fudres de madera en vez de depósitos de acero inoxidable y que ha realizado la maloláctica con paciencia, a lo largo de meses, en barricas de roble francés junto a una crianza de 17 meses.
A la vista presenta un color picota muy oscuro con ribete violáceo, bien cubierto y con lágrima de media densidad.
En nariz se muestra intenso, envolvente. Entrega una complejidad de notas casi demoledora, destacando cerezas, chocolate, hierba mojada, menta, regaliz y un matiz balsámico.
En boca posee una entrada áspera y envolvente, con taninos muy secos que se hacen eco de la tipicidad de esta variedad de uva, muy astringente. Posee una buena acidez que invita a beber y entrega recuerdos de guindas y madera fresca. En la retronasal recibimos la potencia de la menta unida a la envolvente fruta madura en un equilibrio sincero. Tiene un final largo y buena persistencia. Hay que añadir que es un vino que mejora notablemente al oxigenarse, ya sea por decantación, o en la misma copa.
Por unos 25€ se puede disfrutar de un vino único, diferente, que a buen seguro no gustará a todos, pero que define el buen hacer de una tierra entregada a los placeres del buen vino. Marida muy bien con embutidos ibéricos, especialmente con cecina de la tierra, carnes blancas y rojas y guisos de legumbres o caza. Mi calificación para este Pricum Paraje de El Santo en su añada de 2009 es de un 92 sobre 100.
domingo, 24 de agosto de 2014
Lucero del Alba 2011
En la localidad de Padilla del Duero, cerca de Peñafiel, se erigen los viñedos de la Finca Pago de Lozoyales, donde el enólogo Sergio Ávila trabaja uno de los tempranillos más finos y elegantes de la Ribera del Duero. Gracias a un clima extremo y a unos suelos de producción muy pobre, se logra sacar la máxima expresión a esta variedad de uva que tan buen resultado ofrece en esta denominación de origen.
Apoyados en una agricultura sostenible de mínima intervención, con una vendimia manual, logran un producto excelente con una relación calidad-precio poco común en esta zona. El vino que hoy analizo es un monovarietal de tempranillo que ha recibido una crianza de 6 meses en barricas nuevas de roble francés logrando en tan poco tiempo, por extraño que parezca, una gran armonía entre las virtudes de la fruta y la buena madera.
A la vista presenta un color picota con ribete cereza muy intenso, buena cobertura y lágrima de media densidad.
En nariz se muestra intenso y muy afrutado. Domina la presencia de fresas, frambuesas y moras unido a un ligero matiz especiado.. Balsámico.
En boca posee una entrada potente presentando una buena acidez y taninos maduros. Notas de ciruelas rojas, vainilla y madera húmeda se apoderan de nuestro paladar para dar paso a una retronasal que envía recuerdos de roble cremoso y lácteos. Final de medio recorrido y buena persistencia.
Por unos 7€ se puede disfrutar de un Ribera auténtico, elegante y sumamente equilibrado, un vino muy bien hecho para su rango de precio. Marida bien con tapas de frituras, carnes blancas, ahumados, guisos y estofados. Un vino que me ha sorprendido sinceramente y que recomiendo por encima de otros muchos con más "nombre" procedentes de esta misma región vinícola. Mi calificación para este Lucero del Alba en su añada de 2011 es de un 90 sobre 100.
Apoyados en una agricultura sostenible de mínima intervención, con una vendimia manual, logran un producto excelente con una relación calidad-precio poco común en esta zona. El vino que hoy analizo es un monovarietal de tempranillo que ha recibido una crianza de 6 meses en barricas nuevas de roble francés logrando en tan poco tiempo, por extraño que parezca, una gran armonía entre las virtudes de la fruta y la buena madera.
A la vista presenta un color picota con ribete cereza muy intenso, buena cobertura y lágrima de media densidad.
En nariz se muestra intenso y muy afrutado. Domina la presencia de fresas, frambuesas y moras unido a un ligero matiz especiado.. Balsámico.
En boca posee una entrada potente presentando una buena acidez y taninos maduros. Notas de ciruelas rojas, vainilla y madera húmeda se apoderan de nuestro paladar para dar paso a una retronasal que envía recuerdos de roble cremoso y lácteos. Final de medio recorrido y buena persistencia.
Por unos 7€ se puede disfrutar de un Ribera auténtico, elegante y sumamente equilibrado, un vino muy bien hecho para su rango de precio. Marida bien con tapas de frituras, carnes blancas, ahumados, guisos y estofados. Un vino que me ha sorprendido sinceramente y que recomiendo por encima de otros muchos con más "nombre" procedentes de esta misma región vinícola. Mi calificación para este Lucero del Alba en su añada de 2011 es de un 90 sobre 100.
viernes, 22 de agosto de 2014
Clavelier & Fils Bourgogne Pinot Noir 2010
La bodega Clavelier & Fils está situada en la localidad de Nuits-Saint-Georges, en plena Borgoña francesa. Su trabajo en el mundo vitivinícola procede de 1935, año en que Antoine Clavelier, aconsejado por su tío Jean Pinot, decide crear su propio vino después de haber adquirido una amplia experiencia como jefe de bodega para distintos productores.
El vino que os traigo hoy es un genérico de su denominación de origen, monovarietal de pinot noir con crianza en barrica de roble francés que, sin llegar a la calidad de los grandes Borgoñas, nos sirve de iniciación en unos vinos complejos, sutiles, elegantes y muy especiales.
Un vino para tomar con calma, apreciando con el paso del tiempo en copa la profundidad de sus aromas y la sutileza de su paso por boca.
A la vista presenta un color rojo guinda con ribete rosado, muy poco cubierto y con lágrima densa y brillante.
En nariz muestra aromas muy sutiles que poco a poco se expanden en la copa entregando notas de cerezas, guindas, hierbas de monte, trufas y especias.
En boca posee una entrada potente con una acidez muy marcada y taninos aterciopelados. Notas de guindas, cuero mojado y buena madera dan paso a una retronasal donde imperan recuerdos de fruta madura y madera fresca. Final con buen recorrido y persistencia media.
Recomiendo que, sin llegar a decantar, se le ofrezca a este vino la oportunidad de expresarse en copa en toda su magnitud ya que a medida que pasan los minutos se va mostrando mucho más espectacular en nariz y más equilibrado en boca. Por 14€ en la casa de nuestros buenos amigos Clotilde y Antonio, en Oh Delice!, podéis haceros con alguna botella de este Borgoña para iniciados y amantes de la variedad y calidad de los vinos sin tener en cuenta procedencia o tipo de uva. Marida perfectamente con carnes blancas, aves de corral, aperitivos, ensaladas y quesos frescos. Mi calificación para este Clavelier & Fils Bourgogne Pinot Noir en su añada de 2010 es de un 88 sobre 100.
El vino que os traigo hoy es un genérico de su denominación de origen, monovarietal de pinot noir con crianza en barrica de roble francés que, sin llegar a la calidad de los grandes Borgoñas, nos sirve de iniciación en unos vinos complejos, sutiles, elegantes y muy especiales.
Un vino para tomar con calma, apreciando con el paso del tiempo en copa la profundidad de sus aromas y la sutileza de su paso por boca.
A la vista presenta un color rojo guinda con ribete rosado, muy poco cubierto y con lágrima densa y brillante.
En nariz muestra aromas muy sutiles que poco a poco se expanden en la copa entregando notas de cerezas, guindas, hierbas de monte, trufas y especias.
En boca posee una entrada potente con una acidez muy marcada y taninos aterciopelados. Notas de guindas, cuero mojado y buena madera dan paso a una retronasal donde imperan recuerdos de fruta madura y madera fresca. Final con buen recorrido y persistencia media.
Recomiendo que, sin llegar a decantar, se le ofrezca a este vino la oportunidad de expresarse en copa en toda su magnitud ya que a medida que pasan los minutos se va mostrando mucho más espectacular en nariz y más equilibrado en boca. Por 14€ en la casa de nuestros buenos amigos Clotilde y Antonio, en Oh Delice!, podéis haceros con alguna botella de este Borgoña para iniciados y amantes de la variedad y calidad de los vinos sin tener en cuenta procedencia o tipo de uva. Marida perfectamente con carnes blancas, aves de corral, aperitivos, ensaladas y quesos frescos. Mi calificación para este Clavelier & Fils Bourgogne Pinot Noir en su añada de 2010 es de un 88 sobre 100.
jueves, 21 de agosto de 2014
4 Kilos 2011
Este es el segundo vino que os traigo de la Bodega 4 Kilos Vinícola. El nombre procede de la modesta inversión (en millones de las antiguas pesetas) que tuvieron que hacer sus dueños Francesc Grimalt y Sergio Caballero para hacer realidad su sueño de crear vinos de calidad con variedades autóctonas de las Islas Baleares.
Sus viñedos proceden de fincas situadas a lo largo y ancho de la isla de Mallorca, por lo cual no poseen denominación de origen, más allá de la indicación geográfica de Vino de la Tierra de Mallorca. La recogida de la uva se hace de manera manual amparada en una viticultura racional y de mínima intervención. Este vino se hace a partir de un coupage de uvas callet (85%), syrah (10%) y cabernet sauvignon (5%). Ha recibido una crianza de 14 meses en barricas nuevas de roble francés Allier, Vosges y Nevers de 225 y 600 litros, con unos tostados medios.
La uva callet se caracteriza por entregar poco color y cuerpo pero también unos matices muy interesantes. Una superviviente de la filoxera gracias a su alta producción, siendo uno de los estandartes de la viticultura balear.
A la vista presenta un color granate con ribete cereza, media cobertura y lágrima densa.
En nariz se muestra muy intenso, lo cual invita a dejarlo reposar, ya sea en un decantador, o bien en la copa. Entrega notas de cerezas, lácteos y especias con un marcado matiz balsámico.
En boca posee una entrada amplia y envolvente, frutosa y a la vez sorprendente y original. Muestra unos taninos aterciopelados, muy carnoso y entrega notas de confitura de cereza, regaliz dulce, y pimienta. La retronasal nos deja recuerdos de fruta madura, especias y madera húmeda. Final largo y muy persistente.
Por unos 27€ se puede disfrutar de uno de los mejores tintos de todo el territorio insular español que, además, demuestra que en esto del vino las ganas y el buen hacer quedan por encima de fastuosas inversiones. Marida bien con guisos de cordero, legumbres, carnes rojas y ensaladas calientes, además de una buena sobrasada de la tierra. Mi calificación para este 4 Kilos en su añada de 2011 es de un 93 sobre 100.
Sus viñedos proceden de fincas situadas a lo largo y ancho de la isla de Mallorca, por lo cual no poseen denominación de origen, más allá de la indicación geográfica de Vino de la Tierra de Mallorca. La recogida de la uva se hace de manera manual amparada en una viticultura racional y de mínima intervención. Este vino se hace a partir de un coupage de uvas callet (85%), syrah (10%) y cabernet sauvignon (5%). Ha recibido una crianza de 14 meses en barricas nuevas de roble francés Allier, Vosges y Nevers de 225 y 600 litros, con unos tostados medios.
La uva callet se caracteriza por entregar poco color y cuerpo pero también unos matices muy interesantes. Una superviviente de la filoxera gracias a su alta producción, siendo uno de los estandartes de la viticultura balear.
A la vista presenta un color granate con ribete cereza, media cobertura y lágrima densa.
En nariz se muestra muy intenso, lo cual invita a dejarlo reposar, ya sea en un decantador, o bien en la copa. Entrega notas de cerezas, lácteos y especias con un marcado matiz balsámico.
En boca posee una entrada amplia y envolvente, frutosa y a la vez sorprendente y original. Muestra unos taninos aterciopelados, muy carnoso y entrega notas de confitura de cereza, regaliz dulce, y pimienta. La retronasal nos deja recuerdos de fruta madura, especias y madera húmeda. Final largo y muy persistente.
Por unos 27€ se puede disfrutar de uno de los mejores tintos de todo el territorio insular español que, además, demuestra que en esto del vino las ganas y el buen hacer quedan por encima de fastuosas inversiones. Marida bien con guisos de cordero, legumbres, carnes rojas y ensaladas calientes, además de una buena sobrasada de la tierra. Mi calificación para este 4 Kilos en su añada de 2011 es de un 93 sobre 100.
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